Durante cada partido del Mundial, las pausas de hidratación se volvieron una escena habitual dentro del campo de juego. Fuera de la cancha, ese recurso instaló una pregunta entre quienes siguen los partidos: si realmente sirven. La respuesta es afirmativa y se apoya en un fenómeno que especialistas describen como cada vez más frecuente: la “deshidratación silenciosa”.
Carolina Arriva, médica especialista en Cardiología, miembro de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) y asesora de Glaciar Baja en Sodio, advirtió que en invierno la falta de sed puede llevar a subestimar la necesidad de incorporar líquidos. El punto central es que el cuerpo puede empezar a sufrir falta de hidratación antes de que aparezcan síntomas evidentes, aun cuando la temperatura sea baja.
“Las bajas temperaturas reducen la sensación de sed y muchas personas creen que sólo necesitan incorporar líquidos cuando sienten la necesidad de tomar algo, pero el organismo puede comenzar a verse afectado antes de que aparezca esa señal. Por eso resulta conveniente distribuir el consumo de agua a lo largo del día y sostener rutinas que favorezcan una hidratación adecuada”, explicó Arriva, médica miembro de la SAC y asesora de Glaciar Baja en Sodio.
La recomendación no se limita al rendimiento deportivo. También alcanza a quienes pasan horas trabajando, estudiando o mirando partidos. En esos casos, la hidratación puede quedar relegada y la falta de líquidos pasar inadvertida, con impacto en el bienestar cotidiano. Entre los efectos asociados a esta situación se mencionan cansancio, falta de energía y dificultades para mantener la atención.
Como guía práctica, se proponen conductas simples para sumar durante el invierno y usar las pausas del Mundial como recordatorio:
– No esperar a tener sed para tomar agua, ya que la sensación de sed “no siempre llega a tiempo”, y sostener una incorporación regular de líquidos a lo largo del día.
– Prestar atención a señales tempranas que pueden indicar hidratación insuficiente, como cansancio, dolor de cabeza, boca seca o dificultades para concentrarse.
– Observar el color de la orina: los tonos claros suelen indicar una hidratación adecuada, mientras que los más oscuros pueden ser una señal de alerta.
– Complementar la hidratación con una alimentación rica en frutas y verduras, que aportan agua y minerales.
– Ventilar ambientes cerrados para evitar sequedad excesiva y humidificar el aire en caso de uso prolongado de calefacción.
– Evitar permanecer sentado por períodos muy prolongados y realizar pausas breves durante el trabajo o estudio para levantarse y caminar.
En el plano cardiovascular, Arriva ubicó la hidratación dentro de un conjunto de hábitos vinculados al bienestar, junto con la actividad física, el descanso y una alimentación equilibrada. “Cuidá tu corazón también fuera de la cancha”, dijo Arriva, médica especialista en Cardiología, miembro de la Sociedad Argentina de Cardiología y asesora de Glaciar Baja en Sodio.












