Viajar dejó de ser solo un descanso y pasó a incorporar, con mayor peso, la búsqueda de bienestar físico y emocional, la conexión con la naturaleza y experiencias consideradas auténticas. En un entorno de hiperconectividad, ritmo acelerado y saturación cotidiana, esa combinación se volvió un criterio de elección entre turistas argentinos y ubicó a Costa Rica como un destino alineado con esa preferencia.
El Reporte de Investigación de Mercado y Medición 2025 del Instituto Costarricense de Turismo (ICT) ubicó al *wellness* entre los diferenciales más valorados por el mercado argentino al momento de evaluar a Costa Rica como destino internacional. El relevamiento también identificó un interés en aumento por propuestas vinculadas al bienestar integral, la autenticidad local y la relación con el entorno natural.
La misma investigación señaló un cambio en la prioridad del viaje dentro de las decisiones de consumo: casi cuatro de cada diez argentinos destina entre 11% y 30% de sus ingresos a viajes de ocio. El dato se asocia a una mayor disposición a invertir en experiencias consideradas significativas y de calidad, con foco en vivencias más conscientes.
En ese escenario, el país centroamericano sostiene un modelo turístico basado en conservación, bienestar y contacto con la naturaleza. Costa Rica cuenta con más del 25% de su territorio protegido y concentra cerca del 6,5% de la biodiversidad del planeta en apenas 0,03% de la superficie terrestre. Ese perfil se traduce en una oferta que incluye bosques, volcanes, playas y reservas naturales, además de propuestas de bienestar inmersas en la naturaleza y experiencias vinculadas a cultura local, gastronomía, biodiversidad y aventura.
“Hoy vemos un viajero argentino que ya no busca solamente descansar, sino vivir experiencias que le generen bienestar, conexión y autenticidad”, dijo Heilyn James, coordinadora Mercados México y Suramérica del Instituto Costarricense de Turismo. “Costa Rica responde naturalmente a esa tendencia porque ofrece una combinación muy genuina entre naturaleza, sostenibilidad, biodiversidad y experiencias transformadoras”, agregó.
La coherencia entre propuesta turística y modelo de desarrollo aparece como otro componente del posicionamiento: Costa Rica genera más del 98% de su electricidad a partir de fuentes renovables y sostiene políticas de conservación y turismo sostenible. Esa orientación se vincula, además, con el crecimiento global del *slow travel*, una tendencia que prioriza viajes más largos, conscientes e inmersivos.
El enfoque del destino también incorpora la dimensión humana. El posicionamiento global del país pone en el centro la calidez de su gente y la autenticidad de las experiencias, en un contexto donde el vínculo con la cultura local y las conexiones emocionales ganan centralidad en la experiencia de viaje.












