El Instituto Costarricense de Turismo (ICT) presentó una propuesta para descubrir Costa Rica a través del café, con experiencias que incluyen recorridos por fincas, caminatas entre cafetales, encuentros con productores locales y catas orientadas a comprender el proceso del grano desde la cosecha hasta su preparación. La iniciativa se enmarca en el Día Internacional del Café, que se celebra cada 1° de octubre.
El planteo busca que la visita no se limite al consumo en taza, sino que incorpore el entorno productivo y cultural. Las actividades contemplan la participación de guías locales y el seguimiento de etapas como la selección de frutos, el secado, el tostado y la preparación. También se incluyen catas para reconocer aromas y sabores, y para entender cómo influyen variables como la altitud, el suelo y los procesos aplicados en el resultado final.
Una tradición de más de dos siglos
El ICT sostiene que el café forma parte de la historia e identidad del país desde hace más de dos siglos. Las primeras plantas comenzaron a cultivarse a fines del siglo XVIII y, para las primeras décadas del XIX, el cultivo ya empezaba a transformar la economía costarricense. Costa Rica fue el primer país de Centroamérica en desarrollar esta industria, y el llamado “Grano de Oro” tuvo un papel decisivo en su desarrollo económico y social.
En 2026, la competencia Cup of Excellence volvió a reconocer la calidad de los cafés producidos en Costa Rica: Río Blanco, de la región de Los Santos, obtuvo 91,36 puntos y alcanzó posteriormente un valor de US$ 200,10 por libra en la subasta internacional.
Regiones productoras y experiencias
La producción se distribuye en ocho regiones del país, con características definidas por la altitud, el clima y los suelos. Entre las zonas mencionadas figuran Los Santos/Tarrazú, los valles Central y Occidental, Tres Ríos, Turrialba, Orosi, Guanacaste y Brunca. En el Valle Central, por ejemplo, los cafetales conviven con los paisajes de los volcanes Poás, Barva e Irazú. En Monteverde, familias productoras reciben a viajeros para compartir conocimientos y acercarlos a la vida rural.
El itinerario también incorpora formas tradicionales de preparación. El chorreador —una estructura que sostiene un filtro de tela sobre el que se vierte agua caliente y café molido— continúa siendo una de las maneras más características de preparar café en hogares costarricenses. Además, se mencionan propuestas que combinan café con cacao y caña de azúcar, y recorridos que suman gastronomía, cultura, senderismo o ciclismo, con prácticas orientadas a conservar la biodiversidad y avanzar hacia una producción más responsable.


