El desayuno se sostiene como una comida relevante para quienes buscan energía estable, concentración durante la mañana y menor tendencia al picoteo en el transcurso del día. En ese marco, Célula presentó una serie de recomendaciones y ejemplos de preparaciones orientadas a armar desayunos equilibrados, con énfasis en la combinación de nutrientes y en la elección de alimentos con ingredientes simples y sin azúcar añadida.
El criterio general que se plantea es priorizar combinaciones que integren fibra, proteínas y grasas saludables, con carbohidratos de buena calidad, preferentemente integrales. A la vez, se recomienda evitar opciones con alto contenido de azúcar, ya que pueden generar picos de energía seguidos de caídas bruscas. La propuesta apunta a que la primera comida del día contribuya a una saciedad más prolongada y a una disponibilidad de energía sostenida.
Verónica Milione, chef de Célula, vinculó el enfoque a la calidad de los alimentos por sobre la cantidad. “No se trata de desayunar más, sino de desayunar mejor. Cuando combinamos nutrientes de calidad, logramos mayor saciedad y energía sostenida durante la mañana”, dijo Milione, quien trabaja junto al equipo de nutrición de la marca.
Dentro de los componentes que suelen integrar un desayuno equilibrado, la guía incluye cuatro ejes: proteína, asociada a la saciedad; fibra, vinculada a la digestión y a una energía más sostenida; grasas saludables, que aportan estabilidad energética; y carbohidratos de buena calidad, preferentemente integrales. La selección de estos grupos busca evitar desayunos basados en productos ultraprocesados y con azúcares añadidos.
En función de rutinas con poco tiempo, se proponen combinaciones concretas. La primera es una opción salada completa con palta condimentada con oliva, sal y pimienta; huevo revuelto o poché; tostada de pan integral o pan sin gluten, como el de trigo sarraceno de Célula; y tomates cherry. También se incluye yogur estilo griego con granola proteica: la marca recomienda una granola “sin azúcar añadida y con alto aporte de proteínas”, pensada para resolver desayunos de forma práctica.
El esquema suma alternativas basadas en cereales integrales y semillas, con menciones a soja texturizada, trigo sarraceno o granos de teff, asociados a mayor saciedad y liberación sostenida de energía. Además, se incorpora el pudding de chía como preparación que puede hacerse con anticipación y combinarse con frutos rojos, por su aporte de fibra, vitaminas y minerales, y por su relación con la salud digestiva y el equilibrio de la microbiota intestinal.
La guía también vincula el desayuno con el resto de las decisiones alimentarias del día y propone priorizar alimentos reales, ingredientes simples y la ausencia de azúcar añadida para sostener hábitos sin restricciones. “Cuando el desayuno es equilibrado, todo el día se ordena mejor. Es una comida clave para construir hábitos más saludables de manera simple y sostenida”, dijo Milione.












