El uso de antibióticos desde la infancia hasta la adultez temprana se asocia con un mayor riesgo de padecer síndrome del intestino irritable (SII) a los 24 años. La relación también muestra un patrón dosis-respuesta: a mayor cantidad de prescripciones, mayor probabilidad de presentar el cuadro, de acuerdo con un estudio presentado en la Semana Europea de la Gastroenterología 2026.
La investigación se basó en datos de 2.853 participantes de la cohorte de nacimiento sueca BAMSE. Para reconstruir la exposición a antibióticos, se utilizó el Swedish Prescribed Drug Register desde 2005 —cuando los participantes tenían entre nueve y 11 años— hasta un año antes de la evaluación del SII a los 24.
A esa edad, el 10,0 % de los participantes presentaba SII. El uso de antibióticos resultó más frecuente entre quienes tenían el síndrome: el 87,8 % había recibido antibióticos, frente a el 80,2 % de quienes no padecían SII.
Riesgo y dosis de prescripciones
Tras ajustar por sexo y nivel socioeconómico familiar, las personas que habían recibido antibióticos mostraron 1,5 veces más probabilidades de padecer SII (IC del 95 %: 1,0–2,2) en comparación con quienes no los habían recibido.
El análisis por cantidad de prescripciones reforzó la relación dosis-respuesta. En comparación con quienes no recibieron antibióticos, los participantes con una o dos prescripciones tuvieron 1,3 veces más probabilidades de SII (IC del 95 %: 0,9–2,0). Ese valor subió a 1,6 veces (IC del 95 %: 1,0–2,4) entre quienes registraron de tres a cinco prescripciones y a 1,7 veces (IC del 95 %: 1,1–2,6) en quienes tuvieron seis o más.
Clases de antibióticos y una hipótesis
Al desagregar por clases, las tetraciclinas y las cefalosporinas mantuvieron una asociación significativa con una mayor probabilidad de SII, luego del ajuste por sexo y situación socioeconómica familiar. Cualquier uso de tetraciclinas se vinculó con una probabilidad 1,4 veces mayor (IC del 95 %: 1,1–1,8). En el caso de las cefalosporinas, tres o más prescripciones se asociaron con una probabilidad 6,0 veces mayor (IC del 95 %: 1,9–18,8).
El estudio no analizó las causas de la asociación, pero planteó una posible explicación ligada al microbioma intestinal. La Dra. Jessica Sjölund, autora principal, sostuvo: “Los antibióticos pueden alterar el microbioma intestinal“. En cuanto a las implicancias prácticas, Sjölund señaló: “Nuestros hallazgos no deberían disuadir de su uso cuando sean necesarios“.


