Con la primavera no solo llegan los días más largos y las mayores temperaturas. Para muchas personas, esta época también viene acompañada de estornudos, congestión y otras molestias asociadas a las alergias estacionales.
Aunque gran parte de estos elementos se encuentra en el exterior, también pueden ingresar y acumularse en hogares, oficinas y otros espacios cerrados a través de ventanas, sistemas de ventilación, ropa, zapatos y objetos de uso cotidiano. Por eso, desde Aramark Argentina, compañía multinacional especializada en soporte de instalaciones y servicios de alimentación, advierten sobre la relevancia de una limpieza adecuada y planificada.
“En primavera es especialmente importante poner atención no solo a la frecuencia de la limpieza, sino también a cómo se realiza. El polvo, el polen y otras partículas pueden acumularse en superficies, textiles y rincones que muchas veces no consideramos, por lo que contar con rutinas y procedimientos adecuados ayuda a mantener espacios más limpios y confortables”, explica Pablo Cardozo, jefe de Seguridad Ocupacional y Medio Ambiente.
Desde la experiencia de Aramark en servicios de Facility Management, recomiendan poner atención a algunos aspectos clave:
- Priorizar la limpieza húmeda: utilizar paños húmedos o métodos que permitan capturar el polvo, en lugar de simplemente desplazarlo hacia otras superficies.
- Limpiar de arriba hacia abajo: comenzar por muebles, repisas y superficies elevadas y terminar por los pisos ayuda a evitar que el polvo vuelva a depositarse en zonas que ya fueron limpiadas.
- Poner atención a textiles: cortinas, alfombras, tapices y otros elementos pueden acumular polvo y partículas, por lo que es importante incorporarlos a las rutinas de limpieza.
- No olvidar las zonas de alto uso: escritorios, mesas, teclados y otras superficies de uso frecuente requieren una limpieza regular, especialmente en espacios compartidos.
- Revisar puntos menos visibles: rejillas de ventilación, marcos de ventanas, esquinas y zonas detrás de muebles pueden convertirse en lugares de acumulación de polvo.
- Evitar levantar polvo innecesariamente: al barrer o sacudir en seco, las partículas pueden quedar suspendidas temporalmente en el aire. Siempre que sea posible, es preferible utilizar métodos que permitan capturarlas.
- Mantener una rutina: más que realizar grandes limpiezas de manera esporádica, establecer frecuencias adecuadas ayuda a evitar la acumulación de partículas en los espacios.
“Cada espacio tiene dinámicas distintas y por eso la limpieza debe responder a esas características. En una oficina, por ejemplo, existen zonas de tránsito permanente, espacios compartidos y superficies que requieren distintas frecuencias y procedimientos”, agrega Cardozo. El Facility Management permite abordar estas necesidades de manera integral, planificando las tareas, definiendo protocolos y adaptando los servicios a las características de cada instalación, siempre poniendo a las personas en el centro.
Así, durante los meses de mayor presencia de elementos que pueden gatillar molestias asociadas a las alergias, combinar buenas prácticas cotidianas con una gestión profesional de los espacios puede contribuir a mantener hogares y lugares de trabajo más limpios y confortables durante la primavera.












