Aproximadamente 50 % de los niños afectados por una cardiopatía congénita requerirá un cateterismo terapéutico o una intervención quirúrgica durante su primer año de vida. En ese marco, la Asociación por los Corazones Infantiles (ACORI) planteó que, en determinados casos, el cateterismo puede evitar una cirugía a corazón abierto mediante procedimientos mínimamente invasivos que utilizan los vasos sanguíneos como vía de acceso al corazón.

El cateterismo terapéutico puede realizarse desde los primeros días de vida hasta la adolescencia. En recién nacidos, incluso, puede utilizarse como intervención de emergencia. ACORI remarcó la necesidad de que las familias conozcan las alternativas terapéuticas disponibles para pacientes pediátricos.

Cuándo puede evitar una cirugía

María Guadalupe Jiménez Carbajal, presidenta de ACORI, afirmó: “En determinados pacientes, el cateterismo terapéutico puede representar una opción para corregir una cardiopatía sin necesidad de abrir el tórax”.

La entidad señaló que entre las cardiopatías que pueden tratarse mediante cateterismo se encuentran algunos tipos de comunicación interauricular, comunicación interventricular, persistencia del conducto arterioso y foramen oval permeable. También se contemplan valvuloplastias con balón para abrir válvulas estrechas.

A la vez, se incluyen procedimientos para determinados casos de coartación de aorta y estenosis de las ramas pulmonares. Además, el abordaje puede contemplar el tratamiento de determinadas arritmias.

Alcance pediátrico y requisitos tecnológicos

Fabiola López Madrigal, directora médica de ACORI, explicó que el cateterismo puede utilizarse en pacientes de todas las edades dentro del universo pediátrico, desde recién nacidos hasta adolescentes. “El cateterismo cardíaco puede ser una alternativa mínimamente invasiva para determinados pacientes”, señaló.

ACORI también advirtió que el cateterismo terapéutico no siempre sustituye a la cirugía. En cardiopatías complejas, puede complementar el tratamiento quirúrgico o formar parte de procedimientos híbridos, por lo que la decisión depende de las características de cada paciente.

El procedimiento requiere tecnología especializada. En las salas de hemodinamia pediátrica se utilizan fluoroscopia, rayos X, ecocardiografía y sistemas de monitorización hemodinámica para visualizar el corazón y los vasos sanguíneos en tiempo real y guiar las intervenciones. En ese sentido, la asociación sostuvo que fortalecer el acceso a la cardiología intervencionista pediátrica y a salas especializadas de hemodinamia resulta un factor central para ampliar opciones terapéuticas y garantizar atención oportuna y especializada.