Un estudio de Youniversal y Prójimo releva cambios de consumo en sectores populares

El relevamiento cualitativo, realizado en marzo de 2026 sobre hogares C3 y D1/DE, registró recortes promedio de 5,5 y 6,35 categorías y describió un giro hacia compras tácticas, menor fidelidad a marcas y sustituciones en alimentos, con impacto directo en estrategias comerciales y de precios

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Un estudio cualitativo realizado por Youniversal junto a Prójimo analizó cómo consumen hoy los sectores populares urbanos y qué estrategias desarrollan para sostener cierta normalidad en un contexto de incertidumbre, pérdida de poder adquisitivo y desgaste emocional. El trabajo se concentró en los segmentos C3 y D1/DE, definidos como hogares de ingresos medios bajos y bajos, para observar qué ocurre cuando “el margen económico desaparece”.

La consultora Youniversal se presenta como especializada en investigación y tendencias y liderada por Ximena Díaz Alarcón. Prójimo, en tanto, es una agencia de publicidad nacida en los barrios populares. El estudio relevó cambios en la organización del gasto y en la relación con el consumo a partir de testimonios y observaciones sobre la vida cotidiana en hogares de esos segmentos.

En términos cuantitativos, el relevamiento indicó que en marzo de 2026 los hogares C3 recortaron en promedio 5,5 categorías de consumo, mientras que en D1 el recorte promedio ascendió a 6,35 categorías. Solo el 6% de los hogares D1 aseguró no haber reducido ningún gasto; en C3, ese porcentaje alcanzó el 13%. Los principales ajustes se concentraron en ropa y calzado, alimentos no esenciales, salidas y ocio, y productos de cuidado personal y del hogar. También se registraron caídas en consumos vinculados al entretenimiento cotidiano, como las plataformas de *streaming*, en los sectores más bajos.

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El estudio también observó un impacto emocional diferenciado. En D1, la negatividad se asoció a la dificultad objetiva para llegar a fin de mes; en C3, al malestar vinculado a la frustración aspiracional y a la sensación de haber perdido cercanía con la idea de clase media. “El fenómeno no habla únicamente de restricción económica”, dijo Ximena Díaz Alarcón, CEO y cofundadora de Youniversal.

En las decisiones de compra, el consumo dejó de organizarse alrededor del deseo o la aspiración y pasó a responder a la supervivencia cotidiana. En ese marco, el comportamiento se volvió táctico: 39% declaró estar más atento a promociones y descuentos, 37% compra únicamente lo necesario para el día, 35% prioriza segundas marcas y 31% compra más en mayoristas. En C3 creció la prueba de marcas nuevas y la compra de envases más pequeños; en D1 predominó una lógica defensiva centrada en sostener lo básico.

En alimentación, la carne vacuna perdió presencia cotidiana y fue reemplazada por alternativas más económicas. “A vos te parece… no poder comer carne, ni un asado se puede hacer”, resumió Alan, de 35 años. En los relatos, las alitas de pollo aparecieron como reemplazo habitual.

Otra transformación señalada fue la pérdida de fidelidad a las marcas y una administración “extrema” de categorías básicas, con decisiones orientadas a encontrar el menor precio posible. Además, se relevaron estrategias domésticas para estirar productos de limpieza y cuidado personal, como reemplazos de productos líquidos por jabón en barra y dilución de detergentes, junto con técnicas para prolongar la vida útil de la ropa. El estudio también detectó un fenómeno creciente de adolescentes y jóvenes que generan ingresos desde edades tempranas mediante venta de ropa, ferias barriales, reventa y changas.

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