Smart Fit apuesta por calidad de equipamiento y tecnología en gimnasios argentinos

Con 14 sedes en Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Rosario, la cadena adapta su propuesta a un cambio del sector que prioriza experiencia de entrenamiento, herramientas digitales y diseño de espacios, una tendencia que también aparece en la Encuesta Latinoamericana de Consumidores de Fitness de la Health & Fitness Association

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La industria del fitness modificó su lógica competitiva en los últimos años: el diferencial dejó de ser la cantidad de metros cuadrados o de máquinas y pasó a concentrarse en la calidad de la experiencia de entrenamiento. En ese marco, el diseño de los espacios, la selección del equipamiento, la integración de herramientas digitales y el acompañamiento profesional ganaron peso en la elección de un gimnasio.

Ese cambio también se observa en las prioridades de los usuarios. La Encuesta Latinoamericana de Consumidores de Fitness de la Health & Fitness Association ubica a la calidad de las instalaciones y del equipamiento entre los principales factores al momento de definir una membresía, junto con la ubicación y el valor. En un mercado con opciones diversas, la decisión se apoya cada vez más en variables asociadas a la experiencia y a la posibilidad de sostener una rutina.

En Smart Fit, ese enfoque se traduce en la incorporación de espacios y propuestas específicas dentro de sus sedes. “Hace algunos años la conversación estaba puesta en cuántas máquinas tenía un gimnasio. Hoy la pregunta es otra: ¿esas máquinas responden realmente a las necesidades de los usuarios?, ¿permiten entrenar mejor?, ¿acompañan distintos objetivos y niveles de experiencia?”, dijo Jorge Pizarro, gerente técnico de Smart Fit.

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El directivo vinculó esa mirada con áreas especializadas y con la actualización del equipamiento. “En Smart Fit, esta visión se refleja en espacios especializados como la zona de glúteos, equipada en Argentina con tecnología Booty Builder, y en propuestas innovadoras como Smart Spa, que se suman a áreas esenciales como cardio, peso integrado y peso libre”, dijo Pizarro, gerente técnico de Smart Fit.

En paralelo, la tecnología pasó a ocupar un rol más relevante dentro del recorrido del usuario. La posibilidad de gestionar la membresía, acceder a distintas sedes desde una aplicación, realizar el seguimiento del entrenamiento y planificar objetivos se incorporó como parte de una experiencia más integrada y personalizada.

Para Pizarro, la demanda también se vincula con expectativas más claras sobre flexibilidad y adaptación. “Hoy las personas esperan que el gimnasio se adapte a su rutina y no al revés. La tecnología tiene sentido cuando simplifica la experiencia, mientras que el equipamiento cobra valor cuando está pensado para ofrecer calidad, seguridad y acompañar diferentes formas de entrenar”, afirmó.

La planificación de los espacios se ajustó a ese escenario, con áreas funcionales, equipamiento disponible para distintos niveles de entrenamiento y la posibilidad de combinar fuerza, cardio y entrenamiento funcional dentro de un mismo recorrido. En Argentina, Smart Fit cuenta con 14 sedes en Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Rosario.

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