La transformación digital de las empresas comenzó a modificar el enfoque de la seguridad corporativa, con un pasaje desde esquemas centrados en la reacción ante incidentes hacia modelos de monitoreo continuo apoyados en datos y análisis en tiempo real. En ese marco, Prosegur Security plantea una estrategia de seguridad híbrida o “Phygital”, que integra vigilancia física con herramientas digitales para generar información estructurada y mejorar la toma de decisiones.
La adopción tecnológica aparece como un factor de presión para rediseñar los sistemas de protección. Según datos de Prosegur Research, el 60% de las compañías migró sus operaciones a la nube en los últimos años. En paralelo, el 90% ya utiliza herramientas digitales de gestión, de acuerdo con el último informe de la Cámara Argentina de Seguridad Electrónica (CASEL). La combinación entre digitalización de procesos y nuevas infraestructuras amplía la superficie de riesgo y exige capacidades de prevención y respuesta más integradas.
En mercados atravesados por desafíos operativos y de seguridad, la disponibilidad de información en tiempo real y una visión integral de la operación se vuelve un requisito para administrar riesgos. En ese contexto, el concepto “Phygital” apunta a conectar en tiempo real a vigilantes en campo, dispositivos tecnológicos y centros de control, con el objetivo de integrar el ecosistema de seguridad dentro de una misma operación.
“Ser ‘Phygital’ es una evolución natural y obligada: dejamos atrás la vigilancia estática”, dijo Eduardo Miyares, director de Prosegur Security. El directivo agregó que el enfoque se apoya en una estrategia basada en evidencias, donde el dato permite anticipar riesgos y sostener la operación del cliente.
En Argentina, esta tendencia se materializa en soluciones como POPS (Prosegur Operational Platform), que integra el despliegue humano en terreno con el iSOC (Centro de Operaciones de Seguridad Integrado). Este tipo de plataformas busca transformar cada ronda e inspección en datos auditables, para facilitar una gestión coordinada y en tiempo real.
El impacto del enfoque se organiza en tres dimensiones. La primera es la continuidad operativa: la supervisión constante de procesos críticos apunta a minimizar interrupciones imprevistas en la cadena de producción o suministro, especialmente en sectores como infraestructuras críticas, energía o logística, donde un fallo físico puede comprometer de forma inmediata la disponibilidad digital. La segunda es la productividad, a partir del uso de datos y analítica: el acceso a dashboards, Big Data y modelos personalizados de Business Intelligence permite optimizar recursos y alinear la seguridad con objetivos estratégicos. La tercera es la transparencia reputacional: en sectores regulados o de alta exposición, contar con un sistema auditable busca reforzar la confianza de clientes y socios estratégicos.
En este escenario, Prosegur Security apunta a mitigar las llamadas “amenazas híbridas”, incidentes que combinan fallas físicas con riesgos reputacionales. Para ese objetivo, la compañía plantea la integración entre capital humano y análisis avanzado de datos, con el respaldo de más de 9 mil profesionales.












