La etapa de recría a campo en sistemas ganaderos extensivos y semiextensivos concentra un desafío operativo y productivo: sostener altas ganancias de peso mientras se optimiza el uso de los recursos. En ese marco, el manejo de la suplementación se vuelve un punto crítico, tanto por su impacto en el desempeño animal como por las exigencias logísticas del suministro convencional, que suele requerir movimiento diario de hacienda y una alta demanda de personal.
Provimi Cargill Animal Nutrition & Health plantea el uso de limitadores o controladores de consumo como herramienta para ordenar la suplementación en campo y reducir costos operativos. El enfoque pone el acento en cómo se regula la ingesta: frente a métodos tradicionales, aparecen tecnologías basadas en la palatabilidad que buscan una autorregulación más estable y homogénea.
El Ing. Agr. Julián Soriano Bouissou, consultor técnico en bovinos de carne de Provimi Cargill Animal Nutrition & Health, analizó las diferencias entre la limitación por sal y los controladores de consumo de última generación. Históricamente, la inclusión de sal común en la mezcla fue una de las alternativas más extendidas para restringir el consumo. “La gran ventaja que tiene la sal es su precio, ya que representa un costo bajo”, dijo Soriano Bouissou, aunque también advirtió que se trata de un método que “esconde algunas ineficiencias”.
La explicación se vincula con el modo de acción: la sal opera a nivel metabólico. Los animales tienen avidez por ella, pero cuando alcanzan una concentración muy elevada en el organismo dejan de comer. “Muchas veces tenemos que llegar hasta un 20% de inclusión de sal en la mezcla para que se limite bien el consumo. Lo que vemos es que solamente lo limita, pero no lo controla bien, ya que hay animales que tienen diferencias en su avidez por la sal. Al ser los consumos individuales diferentes, terminamos teniendo diferencias en las ganancias de peso y mucha variabilidad dentro de la tropa”, dijo el consultor técnico. En la práctica, bajo ese esquema coexisten animales que comen de manera intermitente durante el día con otros que consumen su parte de forma abrupta en una sola llegada al comedero.
Como respuesta, se describen controladores de consumo que actúan por palatabilidad. “De forma muy vulgar, si se quiere, solemos decir que funciona como un ‘picante’ en la boca del animal”, dijo Soriano Bouissou. La lógica es que no solo se restrinja el tonelaje total diario, sino que se modifique el patrón de comportamiento del bovino.
Según mediciones del equipo técnico de Provimi, el uso de estos controladores permite que el animal autorregule su ingesta y acuda al comedero entre 10, 12 e incluso hasta 15 veces por día, con porciones pequeñas de entre 150 y 200 gramos por evento. “Al lograr que las raciones que va haciendo el animal sean todas más chiquitas y distribuidas en el tiempo, la salud ruminal se ve notablemente mejorada, logrando un ambiente ruminal mucho más estable”, dijo el directivo. Ese esquema reduce el riesgo de desórdenes digestivos y acidosis, habituales cuando los animales acceden a suplementos altamente digestibles sin control y los consumen en menos de 15 minutos, y apunta a estabilizar las ganancias de peso diarias en toda la tropa para alcanzar los kilajes planificados en los tiempos previstos, con aprovechamiento del forraje disponible.












