El informe Ciberinteligencia de Amenazas de NTT Data plantea un cambio en los modelos de ciberataque, con intrusiones más silenciosas, persistentes y sofisticadas y una profesionalización creciente del cibercrimen. El documento estima que el impacto económico del cibercrimen se ubica en torno a US$ 10,5 billones anuales.
En el relevamiento, los sectores más afectados en el semestre fueron administración pública y gobiernos (3.343 ataques), instituciones educativas (1.140), servicios financieros (957), tecnologías de la información (802) y telecomunicaciones (614). La lectura del reporte apunta a que los atacantes priorizan acciones de bajo perfil y prolongadas en el tiempo, orientadas a maximizar el impacto económico, estratégico y reputacional.
Geopolítica y ciberespacio
El estudio ubica al ciberespacio como un ámbito estratégico donde se articulan conflictos económicos, políticos y de seguridad. En ese marco, señala que las tensiones geopolíticas, la fragmentación tecnológica y los cambios en las alianzas internacionales impactan en infraestructuras digitales, cadenas de suministro y sectores críticos.
Ese escenario eleva el nivel de riesgo para gobiernos, industrias clave y empresas privadas, y al mismo tiempo dificulta identificar responsables y complica la cooperación entre naciones. El informe también describe al ciberespacio como un ámbito habitual de confrontación indirecta, donde es posible ejercer presión y generar disrupciones sin llegar a un conflicto militar abierto.
Inteligencia artificial, ransomware y fragmentación criminal
La incorporación creciente de inteligencia artificial opera como multiplicador estratégico. Su integración en operaciones de ciberespionaje, desinformación y automatización ofensiva reduce barreras de entrada, acelera ciclos de ataque y amplifica el alcance de campañas híbridas, tanto por parte de Estados como de actores criminales avanzados.
En paralelo, describe una fragmentación del ecosistema criminal: la caída de grandes foros clandestinos y marketplaces centralizados no reduce la actividad ilícita, sino que la redistribuye hacia mercados especializados, brokers de acceso inicial y canales privados más opacos, lo que dificulta el monitoreo y la obtención de inteligencia temprana.
Sobre ransomware y extorsión basada en datos, el informe afirma que las campañas combinan automatización, robo selectivo de información sensible, presión pública escalonada y explotación reputacional. También registra un mayor abuso de servicios legítimos, especialmente cloud y SaaS, para persistir y moverse lateralmente.
“Estamos frente a un cambio de paradigma: los ataques ya no buscan solo interrumpir, sino condicionar decisiones”, comentó María Pilar Torres Bruna, Head of Cybersecurity, NTT DATA Iberia, International Organisations, LATAM and Consulting in Benelux and France.
“Ya no alcanza con reaccionar ante los incidentes: es fundamental fortalecer la capacidad de anticipación”, señaló Ezequiel Russo, responsable de Cyberseguridad para NTT DATA Argentina.


