De la alarma a la inteligencia artificial: cambia la seguridad en hogares y empresas

La incorporación de inteligencia artificial, biometría, monitoreo remoto y accesos inteligentes redefine la prevención y la respuesta ante incidentes en hogares, edificios, comercios y empresas en Argentina, con foco en integrar información operativa y reducir la dependencia de dispositivos aislados para mejorar la trazabilidad y la toma de decisiones

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Durante décadas, la seguridad se vinculó principalmente con alarmas, cámaras y vigilancia. En Argentina, ese esquema empieza a modificarse con la incorporación de inteligencia artificial, biometría, monitoreo remoto y sistemas de acceso inteligente, que ganan espacio en la prevención de riesgos y en la respuesta ante situaciones potencialmente peligrosas en hogares, edificios, comercios y empresas.

En ese contexto, Andrea Rolando, empresaria y referente del sector con más de 30 años de trayectoria en seguridad física, electrónica e innovación tecnológica, plantea que la tecnología dejó de ser un complemento para convertirse en una herramienta estratégica. El foco, sostiene, ya no pasa por sumar dispositivos, sino por convertir los datos en decisiones operativas. “Hoy ya no alcanza con instalar una cámara o una alarma. El verdadero desafío es lograr que toda esa información pueda transformarse en una herramienta de prevención y respuesta”, dijo Andrea Rolando, empresaria y referente del sector.

Videovigilancia y analítica en tiempo real

Uno de los cambios más visibles se observa en la videovigilancia. Las cámaras actuales pueden incorporar analítica de video e inteligencia artificial para detectar determinados comportamientos, identificar situaciones anómalas y generar alertas en tiempo real. El objetivo es pasar de un modelo centrado en revisar lo ocurrido a otro que busque reconocer señales de riesgo antes de que el incidente se concrete.

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Rolando vincula esta evolución con una redefinición del rol de la seguridad: menos asociada a la presencia física y más orientada a la anticipación. En la práctica, la disponibilidad de alertas y la lectura de patrones apuntan a acelerar la respuesta y a ordenar la información para que sea utilizable en el momento en que se necesita.

Accesos inteligentes y cuidado de personas mayores

El control de acceso aparece como otro eje de transformación. La utilización de sistemas biométricos, lectores inteligentes y soluciones digitales permite administrar quién puede ingresar a un edificio, una empresa o un espacio determinado, registrar movimientos y reducir la dependencia de llaves, tarjetas o controles físicos. “Estamos pasando de la llave tradicional a una identidad digital. Eso no solamente aporta comodidad, también permite tener mayor trazabilidad y control sobre los accesos”, señaló Rolando.

Esta trazabilidad cobra relevancia en edificios residenciales y corporativos, donde conviven múltiples personas y la administración de ingresos se vuelve más compleja. La digitalización de accesos permite registrar movimientos y ordenar permisos con mayor precisión.

La tecnología también se extiende a un desafío que trasciende la seguridad tradicional: el acompañamiento de personas mayores que viven solas. Sensores, sistemas de alerta, monitoreo remoto y dispositivos conectados pueden permitir que familiares o responsables reciban información ante determinadas situaciones, sin invadir la autonomía de la persona.

Para Rolando, la transformación tecnológica también obliga a revisar cómo trabajan las empresas del rubro y cómo forman a sus equipos. La integración efectiva, advierte, requiere articular personas, tecnología y gestión, con protocolos claros y capacidad de actuación rápida cuando aparece una alerta.

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