sábado, 22 de agosto de 2026

Ciberseguridad infantil: cuatro claves para prevenir estafas con IA en el hogar

Con redes sociales usadas por el 90% de niños, niñas y adolescentes y un consumo diario del 80%, especialistas plantean pasar del control parental a la alfabetización cibersegura ante deepfakes, ingeniería social y grooming, con pautas que apuntan a reducir la sobreexposición de datos y reforzar cuentas con MFA.

La expansión del uso de internet entre niños, niñas y adolescentes en América Latina reconfiguró los riesgos asociados a redes sociales, videojuegos y aplicaciones de mensajería, y empujó a revisar el alcance del control parental como herramienta de protección. Un estudio de Kids Online Argentina registró que el 90% de los menores utiliza redes sociales y que para el 80% esa práctica es diaria. En el plano educativo, seis de cada diez navegan con frecuencia para estudiar o buscar información, proporción que asciende al 72% entre jóvenes de 15 a 17 años.

El uso intensivo del entorno digital expone a los menores a compras no autorizadas, acceso a contenido inadecuado, manipulación mediante deepfakes y ataques de ingeniería social. En ese marco, especialistas plantean la necesidad de migrar del monitoreo técnico hacia una alfabetización cibersegura en el hogar, con hábitos que reduzcan la probabilidad de engaños y mejoren la capacidad de detectar señales de alerta.

El cambio en la dinámica de ataque se apoya en un giro hacia el factor humano. Los ciberdelincuentes ya no se enfocan en infectar el hardware, sino en explotar la confianza en los espacios donde las infancias pasan más tiempo: videojuegos, mensajería y redes sociales. “La mayoría de los ataques ya no buscan vulnerar una computadora: buscan vulnerar la confianza de una persona”, afirmó Sebastián Stranieri, CEO de VU.

Una vía frecuente es la sobreexposición de datos personales (oversharing). La publicación de información como escuela, fotos, ubicación o intereses permite construir perfiles detallados para estafas dirigidas, como el robo de cuentas mediante la promesa de monedas virtuales o el uso de identidades falsas. A esto se suma el avance de la inteligencia artificial generativa, que facilita la creación de voz, texto e imágenes sintéticas hiperrealistas y diluye la frontera entre una interacción legítima y un intento de grooming o manipulación.

Como medidas de prevención en el hogar, se proponen cuatro pautas. La primera es no compartir datos personales, credenciales ni códigos: ante cualquier mensaje, llamada o chat que solicite esa información, el menor debe detener la interacción y avisar de inmediato a un adulto. La segunda es descargar contenido solo de fuentes oficiales y evitar software de origen desconocido o modificaciones (mods) no oficiales de juegos, que pueden ocultar malware. La tercera es mantener actualizados sistemas y aplicaciones en celulares, computadoras y consolas, ya que las actualizaciones corrigen vulnerabilidades críticas. La cuarta es robustecer las cuentas con autenticación multifactor (MFA), especialmente en correos electrónicos, plataformas de videojuegos y servicios vinculados a métodos de pago.

“El error más frecuente es pensar que la seguridad se resuelve únicamente configurando un dispositivo o instalando una aplicación de control parental”, comentó Stranieri.