La digitalización y la automatización modifican los perfiles profesionales en la logística y amplían el acceso de las mujeres a roles operativos, de ingeniería, planificación y liderazgo, en un sector históricamente asociado a tareas físicas y con predominio masculino. La incorporación de sistemas digitales, equipos automatizados y herramientas para operar con información en tiempo real redefine las habilidades necesarias para cubrir numerosos puestos.
El cambio también se observa en la participación femenina. El informe Women in Supply Chain 2025, elaborado por Gartner y AWESOME, ubica a las mujeres en el 41% de la fuerza laboral de las organizaciones de cadena de suministro relevadas internacionalmente. Sin embargo, su presencia se reduce al 11% entre quienes ocupan el máximo cargo de dirección del área, lo que expone una brecha en los niveles de decisión.
Habilidades que ganan peso
Con la adopción de tecnología, tareas que antes dependían principalmente del esfuerzo físico incorporan herramientas para gestionar inventarios, organizar operaciones, optimizar procesos y tomar decisiones a partir de información en tiempo real. En ese marco, aumentan la demanda de capacidades como el análisis de datos, el manejo de herramientas digitales y la resolución de problemas.
En la práctica, ese giro tecnológico se refleja en áreas donde crece la participación femenina, como planificación de la demanda, comercio exterior, gestión de inventarios, ingeniería de procesos y coordinación de operaciones. Son funciones en las que la precisión y el conocimiento técnico adquieren mayor relevancia.
En ese contexto, Natalia Romero, directora de Recursos Humanos de Celsur, señaló: “Estamos viviendo una transformación muy acelerada”. Y agregó: “Históricamente, las mujeres estaban concentradas en funciones administrativas, pero hoy las vemos liderando equipos de mejora continua”.
Cambios organizacionales y recambio generacional
La incorporación de sistemas digitales de gestión y maquinarias que asisten en el movimiento de mercadería también reduce parte de la exigencia física de determinadas tareas. Esto amplía las posibilidades de acceso a posiciones operativas y pone el foco en competencias vinculadas con la adaptación a entornos de trabajo en transformación.
A la evolución tecnológica se suma un componente generacional: las nuevas generaciones ingresan al mercado laboral con expectativas diferentes respecto de la igualdad de oportunidades y las posibilidades de crecimiento. En ese escenario, la presencia de mujeres en jefaturas operativas y equipos técnicos comienza a naturalizarse.
La ampliación de la participación femenina también requiere ajustes internos. Entre las medidas mencionadas se incluyen facilitar el acceso a capacitación técnica, revisar criterios de selección, adecuar instalaciones y desarrollar esquemas de turnos que contemplen la conciliación entre vida laboral y personal. “Cuando buscamos competencias y aptitudes en lugar de perfiles definidos por género, ampliamos nuestras posibilidades de incorporar talento”, agregan desde Celsur.












