Seguridad psicológica: la confianza interna que las empresas vinculan con innovación y decisiones

En un contexto marcado por la incorporación acelerada de inteligencia artificial y nuevas formas de trabajo, la seguridad psicológica gana protagonismo como una condición para que los equipos expresen ideas, cuestionen procesos y aprendan de los errores sin temor a represalias, con impacto en la calidad de las decisiones y los resultados del negocio

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La seguridad psicológica comenzó a ser leída por más organizaciones como una condición que excede el bienestar o el clima laboral y se conecta con la capacidad de innovar, decidir con mayor calidad y adaptarse más rápido al cambio. La tendencia se potencia en un escenario de transformación en el que la incorporación acelerada de inteligencia artificial, nuevas formas de trabajo y modelos de negocio en evolución modifica la manera en que los equipos colaboran, aprenden y toman decisiones.

En términos operativos, la seguridad psicológica se asocia a la posibilidad de expresar ideas, cuestionar decisiones, pedir ayuda o reconocer errores sin temor a represalias. Ese marco habilita el intercambio franco dentro de los equipos y cambia el lugar del desacuerdo: deja de leerse como una amenaza y pasa a funcionar como una oportunidad de aprendizaje cuando existe confianza para plantear diferencias.

Un antecedente que suele aparecer en este debate es el Proyecto Aristóteles, una investigación desarrollada por Google para entender qué diferenciaba a los equipos de mayor desempeño. En ese trabajo, la seguridad psicológica se identificó como el principal predictor de efectividad. La conclusión sostuvo que, por encima de variables como la experiencia, la antigüedad o la composición del equipo, el factor determinante era que las personas pudieran expresar ideas, hacer preguntas o reconocer errores sin miedo.

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En la misma línea, la investigadora Amy Edmondson —quien acuñó el concepto— planteó que los equipos con mejores resultados reportaban más errores, no porque se equivocaran más, sino porque existía la confianza suficiente para hablar de ellos antes de que escalaran. Para Edmondson, la seguridad psicológica es la creencia compartida de que un equipo puede asumir riesgos interpersonales como disentir, preguntar o reconocer un error sin temor a consecuencias negativas.

En ese marco, Flux IT reúne prácticas bajo el concepto de Espacio Seguro, definido como un conjunto de conversaciones, herramientas y rutinas que la organización incorpora en la gestión cotidiana de los equipos para fortalecer la confianza, la participación y el aprendizaje colectivo. “Cuando las personas pueden expresar ideas, cuestionar decisiones o reconocer errores sin miedo, aparecen mejores conversaciones, equipos más comprometidos y soluciones más innovadoras”, dijo Alfonsina Chesini, co-founder y directora de Flux IT.

La construcción de espacios seguros no se plantea como la eliminación del conflicto ni como una forma de evitar conversaciones difíciles. El objetivo es generar condiciones para que distintas perspectivas convivan, se enriquezcan y se traduzcan en mejores decisiones, mejores equipos y mejores resultados. “Las organizaciones no son burbujas. Son un reflejo de la sociedad”, dijo Alfonsina Chesini, co-founder y directora de Flux IT.

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