La reforma laboral sancionada recientemente en Argentina modificó las condiciones bajo las cuales las empresas pueden otorgar beneficios no remunerativos a sus empleados, con un efecto inmediato sobre la operatoria cotidiana de las pymes. El nuevo marco amplía el margen para incluir conceptos como alimentación, movilidad y otros gastos documentados, pero también impone condiciones de implementación que requieren mayor control y respaldo administrativo.
En este escenario, muchas pequeñas y medianas empresas que evalúan ofrecer estos beneficios se enfrentan a preguntas operativas concretas: cómo documentar correctamente el otorgamiento, cómo garantizar que los fondos se usen para el destino habilitado y cómo hacerlo sin sumar complejidad a equipos con estructuras administrativas más acotadas. La discusión no se limita al diseño del beneficio, sino a la capacidad de sostenerlo en el tiempo con evidencia y seguimiento.
Alan Karpovsky, co-founder y co-CEO de Mendel, ubicó el foco en los procesos internos que exige el cambio normativo. “La reforma facilita el otorgamiento de ciertos beneficios no remunerativos, pero siempre que se implementen y documenten correctamente”, señaló. En la misma línea, agregó: “Ese punto, la trazabilidad y la conciliación, es donde las empresas están encontrando más fricción”.
Mendel, plataforma de gestión de gastos corporativos con presencia en Argentina, México y Chile, registró en los últimos meses un aumento en las consultas de empresas que buscan adaptar sus esquemas de beneficios al nuevo marco normativo. La demanda, en este caso, se vincula con la necesidad de ordenar circuitos de control que permitan sostener el carácter no remunerativo de los conceptos otorgados, sin desbordar la capacidad administrativa.
El principal desafío, en términos operativos, no pasa por la voluntad de implementar beneficios, sino por los mecanismos de control asociados. Entre ellos, aparece la necesidad de garantizar que cada gasto quede categorizado de manera correcta y que la información esté disponible en tiempo real para los equipos internos, sin multiplicar proveedores ni recurrir a planillas.
Dentro de ese marco, se plantea el uso de herramientas de gestión de gastos corporativos para estructurar la operatoria: permiten definir presupuestos por categoría, establecer topes por transacción y dar visibilidad unificada a Finanzas y RRHH sin necesidad de cruzar información entre sistemas. La lógica detrás de estas prácticas es reforzar la trazabilidad del gasto y facilitar la conciliación administrativa.
En paralelo, la digitalización de beneficios corporativos se consolida como tendencia en el mercado laboral argentino, impulsada tanto por los cambios regulatorios como por la presión sobre las áreas de RRHH para ofrecer propuestas más flexibles sin resignar eficiencia administrativa. En cualquier caso, el encuadre final requiere atención: el tratamiento legal, laboral e impositivo de cada beneficio dependerá de su naturaleza, modalidad de otorgamiento, documentación respaldatoria y encuadre bajo la normativa aplicable.












