La Federación Internacional de Coaching (ICF, por sus siglas en inglés) ubicó a la industria del coaching profesional entre los sectores con expansión reciente, al registrar un incremento de 13% a nivel global respecto de 2023, según el ICF Global Coaching Study 2025. En el marco del Mes del Coaching, la entidad caracterizó a la disciplina como un motor económico y la vinculó con el desarrollo organizacional, además de su aplicación en el equilibrio y el bienestar personal.
La ICF definió al coaching profesional como “un proceso de acompañamiento confidencial” que ayuda a identificar metas, explorar opciones y diseñar planes de acción para maximizar el potencial. En esa definición, el alcance excede el ámbito corporativo y se orienta a resultados que impactan de forma integral en la vida de las personas.
Entre quienes trabajaron con un coach, la ICF consignó mejoras en distintos aspectos. Un 42% reportó avances en comunicación; el 40% indicó un aumento en autoestima y confianza; un 39% señaló incrementos en productividad; el 38% mencionó una optimización del rendimiento del equipo; y el 34% dijo haber logrado un mejor equilibrio entre el trabajo y la vida personal. La entidad también describió que el coaching contribuye a gestionar el tiempo, liderar proyectos y responder a desafíos con mayor calma.
El documento identificó áreas de trabajo donde el coaching “marca la diferencia”. En liderazgo y management, lo asoció con la construcción de un liderazgo auténtico, mayor coherencia en la toma de decisiones y la capacidad de distinguir lo urgente de lo estratégico. En emprendimiento, lo vinculó con claridad de propósito, resiliencia y fomento de la innovación para liderar proyectos propios y tolerar errores. En oratoria, lo conectó con seguridad personal, presencia y una relación más efectiva con el público. En manejo de emociones, lo ubicó como herramienta para la autorregulación y la madurez emocional, para responder “con calma y efectividad ante los desafíos diarios”.
En términos de demanda, el relevamiento indicó que el 43% de los coaches encuestados identificó un aumento en la solicitud de sus servicios y que se proyecta un crecimiento del 65% en la cantidad de clientes. En paralelo, el trabajo independiente aparece como rasgo dominante: a nivel global, el 78% de los coaches se desempeña como profesional independiente (*freelance*), mientras que en América Latina esa proporción asciende al 86%. Además, el 68% de quienes ejercen la actividad son mujeres.
En cuanto a la demografía, la ICF señaló que hoy el 88% de los coaches pertenece a la Generación X y a los Baby Boomers, mientras que la Generación Z y los Millennials aparecen como el futuro de la disciplina, con una mirada nativa digital orientada a la innovación, la diversidad y la inclusión. Para contratar un coach, recomendó informarse sobre la disciplina, establecer objetivos claros, entrevistar al menos a tres profesionales y solicitar referencias, además de verificar “de manera excluyente” que el profesional esté acreditado por la ICF.
La organización se definió como la asociación mundial de coaches más grande, con más de 58.933 asociados en más de 170 países, y precisó que fue fundada en 1995 como entidad independiente y sin fines de lucro.












