La Copa del Mundo de Fútbol 2026 se desarrolla desde el 11 de junio con 48 selecciones, 104 partidos y 16 ciudades de Estados Unidos, México y Canadá. FIFA proyecta el torneo como el “más conectado y digitalizado” de la historia, con una exigencia tecnológica que, por escala y exposición, obliga a que múltiples sistemas operen coordinadamente y sin margen de error.
El evento requiere procesamiento masivo de datos en tiempo real, plataformas digitales operando simultáneamente para millones de usuarios, análisis asistidos por inteligencia artificial, monitoreo de seguridad, transmisiones globales y sistemas coordinados entre actores distribuidos en distintos países. En ese contexto, una falla puede impactar de manera instantánea en millones de personas.
Esa misma presión, con otros formatos, se trasladó al mundo corporativo. El Kyndryl Readiness Report plantea que las organizaciones enfrentan un desafío comparable al de un equipo que busca competir al máximo nivel: pasar de la experimentación con inteligencia artificial a integrarla de manera confiable, escalable y en tiempo real. El informe también señala que, aunque el 90% de los líderes empresariales considera que cuenta con herramientas y procesos para probar y escalar nuevas ideas rápidamente, más de la mitad reconoce que su stack tecnológico todavía limita esa capacidad.
La analogía con el fútbol apunta a que el desempeño no depende solo de una herramienta aislada. En términos empresariales, sumar soluciones de IA no alcanza si infraestructura, datos, operaciones y personas no funcionan como un sistema integrado, con estrategia, coordinación, resiliencia y capacidad de ejecución cuando el tiempo apremia. “La IA falla cuando la organización no está preparada para operar bajo presión”, señaló Sebastián Barbich, director de Consultoría de Kyndryl Argentina y Uruguay. “El desafío ya no es incorporar IA, sino lograr que datos, infraestructura, procesos y personas funcionen de forma sincronizada”, agregó.

A medida que la IA gana protagonismo en procesos críticos, la resiliencia tecnológica adquiere un rol tan relevante como la innovación. La velocidad sin coordinación puede generar fragilidad y riesgos, en particular cuando los sistemas deben responder en tiempo real.
Un ejemplo aparece en el Retail Readiness Report: solo el 15% de las empresas considera que aprovecha plenamente sus capacidades omnicanal. El reporte describe que muchas organizaciones todavía operan con arquitecturas fragmentadas, sistemas heredados y procesos manuales, lo que dificulta integrar canales físicos y digitales con información actualizada.
En Argentina, Kyndryl trabajó junto a Southbay, un distribuidor oficial de Nike en Argentina y Uruguay, en una solución de datos sobre Google Cloud que permitió integrar información de ventas e inventario, mejorar la visibilidad en tiempo real y fortalecer la capacidad operativa y analítica del negocio.


