El Índice de Desarrollo Digital (IDED) 2023 del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) midió a América Latina y el Caribe con un promedio de 46,12 puntos sobre 100. En la comparación internacional, el relevamiento ubicó a la OCDE en 67,28 puntos y a la Unión Europea en 66,76, lo que deja una brecha de 21,16 puntos frente a la OCDE.
La distancia, de acuerdo con el enfoque del informe, no se limita al acceso a tecnologías. También se refleja en la capacidad de las organizaciones para integrar datos, anticipar escenarios y tomar decisiones sobre recursos, producción y operaciones. En particular, el diferencial se vuelve más notorio en la dimensión asociada a la economía digital, que considera aspectos como la digitalización de procesos productivos, la inteligencia artificial, la innovación y las industrias digitales.
Productividad y toma de decisiones
En el plano empresarial, la brecha se vincula con la posibilidad de conectar información y utilizarla para decidir dónde asignar recursos, cómo organizar una operación o cuándo anticiparse a una contingencia, variables que inciden en la productividad. En ese marco, Federico dos Reis, CEO de INFORM para Latinoamérica, planteó que el rezago no equivale únicamente a menor disponibilidad tecnológica, sino a una dificultad para transformar información dispersa en decisiones operativas. “Una menor digitalización no significa solamente contar con menos tecnología, sino tener menos capacidad para convertir la información en decisiones oportunas y óptimas”, señaló dos Reis.
El ejecutivo sostuvo que el desafío adquiere mayor complejidad en industrias donde deben coordinarse múltiples variables de manera simultánea. Entre los casos mencionados se incluyen la planificación de turnos, la gestión logística y de inventarios, y la optimización de procesos en aeropuertos, puertos y fábricas. En esas operaciones, centralizar y orquestar datos resulta necesario para convertirlos en información relevante para decidir en entornos dinámicos y complejos.
Optimización de procesos e inteligencia artificial
En ese contexto, las tecnologías de optimización de procesos, potenciadas con otras ramas de la inteligencia artificial, proponen un abordaje distinto: no usar los datos solo para observar lo que ocurre y realizar análisis posteriores, sino procesar múltiples variables en simultáneo, evaluar alternativas y actuar en tiempo real según objetivos y restricciones definidos por cada operación.
Dos Reis también señaló que la combinación de inteligencia artificial, matemáticas avanzadas e investigación de operaciones permite construir modelos para apoyar decisiones operativas complejas. El foco, explicó, está en determinar cómo utilizar de mejor manera los recursos disponibles, considerando las condiciones y restricciones reales de cada organización. “Durante los últimos años hemos registrado un crecimiento sostenido en la región, acompañado de un mayor interés de las empresas por incorporar soluciones de optimización”, destacó dos Reis.


