La evolución de los agentes de inteligencia artificial (IA) empieza a modificar el rol de la tecnología dentro de las organizaciones y, con eso, el alcance de la gestión y el liderazgo. En ese marco, Botmaker plantea que la IA dejó de estar asociada solo a la automatización de tareas específicas y pasó a ocupar un lugar más integrado en procesos de negocio.
En la práctica, los agentes de IA pueden interpretar contextos, interactuar con clientes, conectarse con sistemas internos y participar en procesos de principio a fin. Ese cambio abre una discusión operativa cuando una empresa comienza a delegar parte de sus procesos a sistemas inteligentes: qué decisiones pueden resolverse de manera autónoma, en qué momentos debe intervenir una persona y cómo se distribuye la responsabilidad entre humanos y tecnología.
La transformación impacta en el rol de quienes conducen equipos. El desafío pasa por desarrollar capacidades para coordinar entornos donde conviven personas y sistemas de IA: definir objetivos, establecer niveles de autonomía, interpretar resultados y diseñar mecanismos de supervisión. Para Botmaker, la discusión excede el alcance técnico y se traslada al diseño de modelos de trabajo.
“La conversación sobre inteligencia artificial está cambiando”, dijo Ale Zuzenberg, co-founder y CEO de Botmaker. “Ya no se trata solamente de qué tareas puede hacer la IA”, agregó.
En ese escenario cobra relevancia el concepto de Human in the Loop, un enfoque que busca combinar la capacidad operativa de la IA con participación humana en los momentos en los que se requiere criterio, validación o toma de decisiones. La lógica es que la tecnología asuma tareas repetitivas, procese grandes volúmenes de información y acelere procesos, mientras las personas mantienen un rol central en situaciones donde el contexto y la experiencia resultan determinantes.
Bajo esta mirada, incorporar IA en equipos de trabajo no implica únicamente sumar herramientas, sino repensar cómo se estructuran los procesos y cómo se prepara a los equipos para una nueva forma de operar. La discusión incluye reglas claras sobre autonomía, supervisión y responsabilidades, con foco en qué parte del flujo puede ejecutarse sin intervención humana y en qué instancias se vuelve necesaria la revisión.
“El desafío está en construir esquemas de colaboración responsables, con objetivos claros, procesos definidos”, dijo Zuzenberg, co-founder y CEO de Botmaker. También señaló que el equilibrio entre la capacidad de ejecución de la tecnología y el aporte humano en decisiones que requieren criterio y contexto se vuelve un punto de gestión central, junto con la capacidad de adaptación y la forma en que cada compañía integre estas tecnologías.












