Paulina Flores repasa su primer viaje a China y el impacto literario

La escritora chilena viajó a Beijing en 2018 para presentar la edición china de *Qué vergüenza* y describió cómo esa experiencia modificó su mirada sobre el país, además de subrayar el papel de la traducción como puente cultural, con referencias a lectores chinos de Roberto Bolaño y Pablo Neruda

spot_img

La escritora chilena Paulina Flores viajó a Beijing en 2018 para presentar la edición china de Qué vergüenza y, a partir de ese primer contacto, replanteó su percepción sobre China. En una entrevista, reconstruyó recuerdos de aquella visita y vinculó esa experiencia con una reflexión más amplia sobre el intercambio cultural que habilita la literatura, en particular a través de la traducción.

Ese recorrido, según relató, operó como un quiebre frente a una imagen previa más distante. China dejó de ser para ella una representación simplificada y se volvió un espacio “lleno de matices”, donde la diversidad cultural se volvió visible en escenas cotidianas. La autora ubicó ese cambio en la observación directa: la vida en la ciudad, las conversaciones y los encuentros que se dieron en el marco del viaje.

Entre las postales que mencionó, destacó la vitalidad de las personas mayores en los espacios públicos y una cercanía inesperada entre China y Chile que fue descubriendo en el trato con otros. Ese contraste entre lo imaginado y lo vivido, planteó, habilitó nuevas formas de observar el mundo y de pensar las conexiones entre sociedades separadas por miles de kilómetros.

Publicidad

La traducción apareció como un eje central de esa experiencia. Flores recordó la emoción que sintió al saber que un lector chino había llorado leyendo a Roberto Bolaño, y señaló que ese episodio le permitió dimensionar el alcance de la literatura cuando cambia de lengua y de contexto. “Las emociones literarias trascienden cualquier frontera”, afirmó Paulina Flores.

En la misma línea, la escritora contó que un regalo de su traductor funcionó como una puerta de entrada a otra tradición: una antología de poesía de la dinastía Han. Ese libro, explicó, despertó en ella un interés por la literatura china y el deseo de seguir explorando su poesía contemporánea.

La autora también se refirió al lugar que tuvieron Roberto Bolaño y Pablo Neruda en el interés de lectores chinos por la literatura chilena. En ese marco, ubicó como hito personal la traducción de Qué vergüenza al chino: en 2018, se convirtió en la escritora más joven del mundo hispanohablante en publicar una obra en ese idioma, y recordó ese momento con orgullo y gratitud.

En su mirada, viajar y escribir comparten una misma esencia, porque ambas experiencias permiten correrse del punto de vista habitual. Cada paseo por las calles de Beijing, cada conversación y cada encuentro, sostuvo, se volvieron insumos para su escritura. “La literatura no solo nos permite conocer otros países, sino también descubrir nuevas formas de comprender a los demás y a nosotros mismos”, dijo Paulina Flores.

spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img

CONTENIDO RELACIONADO