La instalación escultórica Eco al Infinito, de la artista multidisciplinaria Constanza Schwartz, se incorporó al atrio central de Lumina San Isidro, un proyecto del Estudio Mario Roberto Álvarez (MRA+A). La presentación se realizó durante un brunch que reunió a periodistas, referentes del mundo del arte e invitados especiales, con un recorrido por el espacio y la obra ya montada.
La pieza se despliega como una escultura colgante de 108 metros de longitud. Está compuesta por cuatro cuerpos escultóricos suspendidos en el aire y concebidos para acompañar el tránsito cotidiano dentro del edificio. El emplazamiento es un atrio vidriado de triple altura, cubierto por una bóveda transparente de 128 metros de largo por 16 de ancho, señalado como uno de los más imponentes de Latinoamérica.
El planteo formal propone un diálogo entre arte contemporáneo, arquitectura y vida cotidiana en un entorno corporativo. La obra puede observarse desde múltiples perspectivas: desde el nivel inferior, desde los niveles superiores y en desplazamientos laterales a lo largo del atrio, lo que habilita lecturas cambiantes según el punto de vista.
En Eco al Infinito, Schwartz recurre a formas primarias del imaginario colectivo para construir figuras geométricas de colores intensos y superficies reflectantes. Esas formas se recortan sobre el cielo visible a través de la bóveda y se replican en las fachadas vidriadas que rodean el atrio, en un efecto definido como un “eco visual” que se proyecta hacia el infinito.
La intervención se inscribe en una tendencia creciente a nivel global: la incorporación de arte site-specific —obras concebidas para un lugar particular— en desarrollos corporativos, como parte de estrategias vinculadas al bienestar, la identidad y la diferenciación. En este caso, la integración del arte se plantea como parte de la experiencia diaria de quienes usan el edificio.
La artista cuenta con formación como licenciada en Diseño de Espectáculos y escenógrafa, además de estudios en Dirección Cinematográfica y Dirección de Arte por la Universidad de Palermo. Su práctica cruza instalación, escultura, arquitectura, dibujo y diseño lumínico, con foco en obras experienciales e interactivas.
En la materialización e instalación participaron Gastón Aliaga, director de Indigo Lumieres, y la empresa GOTA Arquigrafía, junto con la arquitecta Mónica Mostajo y el ingeniero Franco Lavra. El acompañamiento curatorial estuvo a cargo de Facundo López y el co-desarrollo proyectual, de Francisca Gil Sosa; también participaron Martín Rois (director artístico audiovisual), Francisco Rousset Osio (compositor musical), Bianca Sifredi (fotografía de obra), Temporit (video construcción time-lapse) y Juan Ignacio Scheller (colaboración integral post montaje).












