De Broadway a Buenos Aires: “Don Giovanni de Mozart: una ópera rock”

Llega la gloriosa partitura de la mayor ópera de Mozart cantada en español, con un libreto completamente nuevo acompañado por una poderosa orquesta de rock de 14 músicos.

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El próximo 9 de junio, el ND Teatro será el escenario de una revolución sonora: el estreno mundial de la versión en español de “Don Giovanni de Mozart: Una ópera rock”

Esta producción, que fusiona la partitura más aclamada de la historia con la potencia del rock, es la obra cumbre de Adam B. Levowitz, el director, productor y orquestador neoyorquino que llega al país para liderar personalmente esta puesta disruptiva.

Adam B. Levowitz, descrito por el Music Observer como un “loco del teatro musical con alma de compositor y actitud de rockero”, es la fuerza creativa total detrás de este proyecto. Con más de 40 años de trayectoria y formación académica en teoría y composición, Levowitz no solo produce y dirige, sino que ha adaptado personalmente el libreto original de Lorenzo Da Ponte al español para el público latinoamericano.

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Su visión parte de una premisa audaz: Mozart era la estrella de rock de su época, un artista que escribía música para escandalizar y desafiar límites. “No se trata de modernizar un clásico, sino de dejar que un clásico sea lo que siempre fue: música que te golpea en el pecho y no te suelta”, afirma Levowitz.

Adam Levowitz (director, productor, orquestador y adaptador) destaca: “Esta producción no es una simple importación, sino un estreno mundial creado en Buenos Aires que invierte en el talento artístico local, contando con un elenco de primer nivel y voces de formación operística que aportan una carga emocional eléctrica”.

La producción cuenta con la participación de 14 destacados músicos que incluye una sección de bronces sinfónica completa — 3 trompetas, 4 cornos, 3 trombones — integrada por músicos de las orquestas del Teatro Colón, junto a guitarra eléctrica, bajo, batería y órgano Hammond.

Cada instrumento se utiliza idiomáticamente, no como sustituto de la orquestación original de Mozart, sino como una traducción de ella. La guitarra eléctrica y el órgano Hammond sostienen la base armónica que las cuerdas aportaban en 1787; la sección de bronces preserva y amplifica los colores dramáticos de Mozart.

Uno de los puntos más impactantes de esta versión es la incorporación deliberada de un Coro de Niños para el clímax de la obra. En lugar de utilizar un coro de adultos tradicional, la dirección optó por voces infantiles para representar al coro demoníaco que arrastra a Don Giovanni al infierno, intensificando la atmósfera mística y sobrenatural del final.

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