La venta de licencias de software de planificación de recursos para empresas (ERP por sus siglas en inglés), tuvo su apogeo en la Argentina en 1998, cuando el mercado creció más de 50% para llegar a US$ 80 millones. Sin embargo, a pesar de que la consultora IDC estima que la venta de licencias para 1999 sumó US$ 100 millones (a los que habría que agregar unos US$ 50 millones por servicios profesionales), el negocio parece encontrarse al borde del estancamiento.
Destinadas a administrar e integrar los ciclos financieros, contables, industriales y otros procesos de las grandes empresas, las distintas versiones del software de negocios fueron implementadas ya en más de 500 firmas, con lo que quedó casi saturado el segmento de las que facturan más de US$ 100 millones anuales.
Como explica Luis Correa, director de Trends Consulting/ IDC Argentina, el negocio del ERP llegó a ser importante cuando el sector produjo soluciones estándar que aportaron flexibilidad. “Al principio, el ERP liquidaba sueldos, pero para tareas que requerían mayor swing, como liberar una orden de trabajo en una planta, no funcionaba bien. Ahora incorporó esos procesos, pero todavía hay que agregar otras habilidades, como conectar a estas soluciones el control de gestión, a través del Business Intelligence, o la plataforma de ventas y la atención al cliente mediante el Customer Relationship Management (CRM), entre otras”.
Con distintos matices, esta visión es compartida por los directivos de las principales empresas de software de negocios que, en algunos casos, no sólo apuntan a vender las soluciones que le saquen jugo al ERP, sino que también expanden sus productos al segmento de las pequeñas y medianas empresas.
El gigante alemán
SAP controla 40% del mercado argentino y una de las claves de su liderazgo reside en que es uno de los pocos proveedores que tiene aplicaciones específicas para cada tipo de negocio, como energía, gas y petróleo, y medios de comunicación, para nombrar sólo algunos, además de una vasta red de acuerdos con integradores como Ibersis CT.
Marcelo Cancelliere, director comercial de la filial local, sostiene que “no hay que hablar más del ERP o CRM, sino de una solución integrada. Con MySAP.com contemplamos a la empresa más allá de sus fronteras para integrarla a sus canales y proveedores, y a sí misma. Por supuesto, esto representa una expansión de nuestro foco: las soluciones de gestión integrales para empresas”.
Según Cancelliere, hay tres grupos de empresas que demandarán sistemas ERP. El primero está conformado por las firmas que no renovaron sus soluciones y no satisfacen sus necesidades. Existe otra franja de compañías que implementaron algunas funcionalidades del ERP y necesitan completar el resto. Y finalmente están las que tienen funcionalidades completas pero con negocios crecientes.
El nuevo negocio
“El ERP ya no es una tecnología estratégica”, afirma Ernesto Krawchik, presidente de la filial local de Oracle. El software de planificación de recursos empresariales es necesario para que las firmas realicen sus operaciones diarias, admite, “pero, para crear riqueza, las empresas deben diferenciarse competitivamente y esto requiere usar tecnologías como el CRM y aprovechar todo lo que ofrece Internet para mejorar economías de escala y crear nuevos mercados”.
Luis Rodríguez Fon, vicepresidente de Oracle Argentina, asegura que las nuevas aplicaciones le han deparado a la firma “un ritmo de crecimiento sólo comparable con las épocas doradas de la industria del software“.
“De todas las compañías nuevas de Internet que surgieron en Estados Unidos y cotizan en bolsa, nueve de cada diez eligieron Oracle, y en la región, Starmedia, Decidir.com y El Sitio nos prefieren” dice Krawchik.
Cancellieri, de SAP, relativiza el posicionamiento de Oracle en Internet: “En la región, El Sitio también trabaja con SAP, además de Patagon.com”.
Para Martín Denari, director de la Región Sur de Latinoamérica de Baan, la saturación del mercado del ERP fue prevista por la corporación a la que pertenece hace algo más de dos años. Baan inició, adelantándose a la mayoría de los grandes jugadores del sector, una serie de adquisiciones y fusiones de empresas de software especializadas en soluciones de Internet, CRM y logística, entre otras.
Denari también reconoce que el negocio del ERP está en una meseta, pero, sin embargo, el cuarto trimestre de 1999 resultó una sorpresa, ya que aparecieron numerosos proyectos de implementación de parte de firmas que esperaban el resultado de las elecciones y señales de la salida de la recesión.
Por otra parte, el ejecutivo argumenta que los productos de Baan “funcionan bien en empresas de cualquier tamaño”. Con una porción del mercado que ronda 14%, Baan tiene clientes tan grandes como Renault, Fiat, o Phillips, y otros medianos o pequeños como Bodegas Santa Ana.
El mercado de los chicos
Probablemente uno de los anuncios más importantes de 1999 en materia de software del ERP fue el que hizo Roberto Wagmaister, presidente del Grupo ASSA, junto al principal ejecutivo de Telecom, Juan Carlos Masjoan, para el lanzamiento de Network Solutions.
Ricardo Fisch, director del Grupo ASSA, explica que la iniciativa tiende a que el negocio del software crezca entre las pequeñas y medianas empresas a partir dos ejes, uno relacionado con la reducción de costos de implementación y de consultoría tradicional, a través del producto ASSA Express, que resume los conocimientos adquiridos en implementaciones en grandes empresas, realizadas por el grupo. “El segundo eje”, explica Fisch, “se refiere a la tercerización de servidores, administración de bases de datos, redes y especialistas en tecnología, que para las Pymes resulta una carga pesada en su presupuesto”.
Con Network Solutions, ASSA se convirtió en el primer Aplication Service Provider (ASP) de Sudamérica. “El concepto de ASP encapsula la complejidad técnica, se le dan al cliente las soluciones de conectividad con el servidor central, todos los servidores de administración, instalación del software, de back up, de seguridad, todo lo que hace que no tenga que preocuparse por la problemática tecnológica, y a esto se le agrega el modelo de renta en función de usuarios conectados”, asegura Fisch. La cantidad de clientes de Network Solutions ronda los 30.
Para Krawchik, de Oracle, “la movida de ASSA no pasa de ser una prueba piloto y confirma que el mercado del ERP está agotado. Pero, por otra parte, en la Argentina existe un mercado ASP que hay que desarrollar y nosotros lo estamos intentando”. El ejecutivo de Oracle apunta tanto a Pymes como a oficinas locales de compañías multinacionales que necesitan realizar el outsorcing de sus departamentos de pagos o compras y, aunque no cita cifras concretas, asegura que realizó tantas implementaciones como “avisos que ASSA publicó en los diarios”.
Un arduo camino
Para Juan Dabusti, director General de Meta 4, proveedor de soluciones orientadas a la gestión de recursos humanos, el mercado del ERP tocó techo y los grandes proveedores no saben como llegar a las Pymes, “primero, porque no son suficientemente flexibles para abordar ese mercado, aunque diría que el último movimiento de ASSA, que ofrece una solución ASP por una cuota pequeña por usuario e interface de comunicaciones, es lo más cercano al futuro. Pero siguen siendo caros en las implementaciones. Además, las Pymes demandan lo mismo que las empresas grandes, en términos de soporte técnico y asistencia, y eso representa altos costos para los proveedores. La estrategia de prestar estos servicios a través de terceros hubiera sido, según mi visión, una ventaja competitiva fuerte”.
Por otra parte, el mercado de las Pymes parece estar bien atendido por desarrolladores de mediano tamaño como Stradivarius, Tango y Buenos Aires Software, entre otros.
Gerardo Caputo, gerente general de Stradivarius, asegura que atiende a más de 400 clientes que tienen entre 10 y 60 puestos de trabajo, pero que observa otros mercados potenciales. “Las empresas grandes comienzan a subdividir sus negocios en pequeñas firmas, tamaños donde nosotros tenemos buena experiencia”. A principios del año pasado, Stradivarius lanzó su nueva versión y, según Caputo, más de 70% de sus antiguos clientes decidieron comprarla.
Microsiga es una empresa brasileña que desarrolla software hace más de 15 años y cuenta con una cartera de 3.000 clientes en su país de origen, donde acumula 40% de market share entre las Pymes. Se instaló en la Argentina en 1998 y espera lograr antes del 2003 la misma cuota de mercado que ostenta en Brasil.
Juan Sagalá, su gerente comercial, argumenta que “la decisión
de los grandes de lanzarse a las Pymes nos afecta, y además creemos que
confunden al mercado, ya que son muy costosas sus implementaciones”.
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