El premio en Londres para el aviso de Tulipán “Padre e hijo” encontró a la agencia en medio de una transición en el departamento creativo: la partida de Pablo del Campo y la incorporación de Damián Kepel como director general de esa área.
Sergio Belgrano, que ocupa la Dirección General de Cuentas, es uno de los primeros responsables de ese sector que se pone a hablar de un premio internacional. Y, de paso, ayuda a destruir el prejuicio bastante instalado de que los cuentas tienen una función meramente burocrática o, incluso, que son quienes se dedican a jugar al golf o tomar copas con los clientes.
“Probablemente esas cosas ocurrían en el pasado dice Belgrano con una sonrisa, pero en una agencia moderna es un mito absurdo; hay que trabajar de un modo creativo en todos los ámbitos”. Toda su carrera en la actividad se desarrolló en Young, donde ingresó hace 12 años como cadete. “Llegué dice cuando se acababa de concretar la fusión con Darío Straschnoy. Y aunque siempre estuve en cuentas, me gusta mucho la parte creativa. Me divierte. A lo largo de este tiempo tuve el placer de conocer y trabajar con buena parte de los grandes en ese metier. Por ejemplo, con Hernán Ponce, que por esa época era redactor, después se fue a Ratto y volvió como director general. Aquí se juntó Ramiro Agulla, que venía de J. Walter Thompson, con Carlos Baccetti, que ya estaba con nosotros. Y todos los que vinieron después, gente muy talentosa”.
Respecto del galardón con que se alzó la película de Tulipán, se agrega a la lista extensa, por cierto de los comerciales premiados hechos para esa marca, cuya cuenta está precisamente a cargo de Belgrano. “A pesar de que se trata de un producto de alguna manera difícil dice, o quizá por eso, constituyó un desafío permanente para los creativos y todos se mataban por trabajar con él. Pero hay un dato que también es muy importante y es que de parte de la empresa la decisión siempre se tomó al más alto nivel; Kopelovich, el dueño, se involucra totalmente y es alguien a quien le interesa la creatividad de la comunicación”.
En cuanto a esta pieza, Belgrano destaca que juega con la ambigüedad y, al mismo tiempo, desafía la pacatería y la hipocresía. “Aunque los preservativos sirven fundamentalmente para la prevención del Sida, es algo sobre lo que jamás trabajamos; siempre se planteó que era mejor asociarlo al placer seguro”, puntualiza Belgrano.
Satisfecho por agregar un nuevo trofeo a la saga de los tulipanes, el directivo de Young aprovecha para pasar un último aviso acerca del papel que erróneamente le adjudican a su área: “La gente de cuentas no vende los comerciales; si una pieza es buena, se vende sola. Y y si es mala, no la vende nadie”.
