La industria textil argentina movió durante el año pasado US$
8.356 millones, casi 10% más que durante 1997. Sin embargo, no todas
son buenas noticias para ese sector: de acuerdo con las estimaciones provisorias
de la Cámara Industrial Argentina de Indumentaria (Ciai), durante el
primer semestre de 1999 el mercado se redujo casi 30% en comparación
con los primeros seis meses del año pasado.
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El sector sufrió importantes cambios. Hasta hace 10 años, las
ventas se realizaban en su totalidad en tiendas y boutiques, pero hoy
los consumidores argentinos diversificaron sus preferencias y compran en outlets
y shoppings, cuando no en supermercados (ver cuadro 3.31).
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Aunque desde la Ciai se asegura que las cifras de venta minorista son difíciles
de estimar, la Encuesta de Centros de Compra del Indec puede aportar algunas
pistas sobre las variaciones del consumo de indumentaria en los últimos
meses: más de 40% de las ventas en los shoppings corresponden
al rubro indumentaria y calzado, pero en marzo pasado la facturación
de ese rubro cayó casi 7% con respecto al mismo mes de 1998.
Según el Departamento de Investigaciones de Mercados de la revista MERCADO, el comercio tradicional factura cerca de US$ 2.050 millones al año, mientras los shoppings sólo aglutinan unos US$ 460 millones (ver MERCADO Nº 976, de marzo de 1999).
Las cadenas internacionales de grandes tiendas impulsaron últimamente
el desarrollo de los canales de distribución. La primera en desembarcar
fue la holandesa C&A, con locales de mediano tamaño en los que se
ofrece ropa de calidad intermedia y marcas no posicionadas. Durante el año
pasado llegó el turno de la española Zara, dedicada a la indumentaria
para mujeres, y a comienzos de 1999 llegó el turno de la chilena Fallabela,
que abrió su local en Buenos Aires luego de haber probado suerte en Mendoza
y Córdoba.


