El cambio
No creo que Unilever fuera un gigante dormido. Por todas las empresas pasan
mejores y peores managers, pero también tienen una cultura y ciclos.
En ese sentido, Unilever es un grande, más allá de los vaivenes,
boards y circunstancias; que también hay que considerar, porque
la etapa que vivió la conducción anterior fue muy diferente del
período expansivo a escala mundial que le ha tocado a la dupla FitzGerald-Tabaksblat.
Es cierto que en los últimos años hubo un cambio notorio. Esta administración es particularmente buena, dinámica, agresiva, sin reglas estáticas. Antes, para hacer un cambio de estrategia había que convencer a todo Unilever, era su punto débil.
Pero el mundo cambió y la empresa acompañó el cambio. Se nota una velocidad en las decisiones, un nivel de innovación y diversificación tremendos. Aunque parte de eso se lo deben a Procter & Gamble. Las dos tienen una guerra declarada que se fue intensificando con el tiempo, y cada una tuvo que aprender un poco de la otra.
Escuela de management
Es notable la formación y capacitación que le da Unilever a su
gente. Yo ingresé en 1981 a un programa de manager trainee (tenía
21 años), en la planta de detergentes de Avellaneda. Se trataba de un
plan de entrenamiento de dos años con distintos módulos, siempre
técnicos. Sin embargo, a pesar de ser ingeniero, me di cuenta de que
lo mío no eran los fierros. Fui a la gerencia de Personal y me atendió
un hombre como Miguel Moses, que tuvo la suficiente apertura singular
para la época de pensar “escuchemos a este chico porque puede valer
para la empresa”. Me pasaron a trainee de marketing. Hice mi primer
curso de marketing en Unilever y hoy dirijo una empresa de investigación
de mercado.
Es decir, me dieron la libertad de pegar el gran salto y desarrollar mi carrera. A partir de allí, no tuve otra cosa que capacitación y exposición a muchas situaciones diferentes, porque es un tipo de empresa muy diversificada y dinámica.
Recuerdo que teníamos seminarios de publicidad a los cuales venían los presidentes mundiales de agencias como McCann-Erickson o J. Walter Thompson. Hay toda una preocupación por el desarrollo y creo que eso la ha diferenciado netamente del resto del mercado.
Fortalezas y debilidades
A sus fortalezas culturales tradicionales, le ha agregado la consistencia de
sus marcas. Es una empresa orientada a sus marcas, las privilegia y decide jugarse
por ellas. Ahora lo digo desde el otro lado, porque soy proveedor de Unilever:
es una empresa con normas y procedimientos absolutamente transparentes, con
la que se hace fácil trabajar porque maneja normas claras en sus solicitudes
y reclamos.
En cuanto a las debilidades, en el ámbito regional todavía falta
afinar un poco el violín. Está atravesando en este momento un
difícil proceso de integración. Cuando se pasa de un esquema de
unidades separadas a otro de regionalización, empieza a haber conflictos
a nivel humano. No en la alta gerencia, sino en el plano operativo, porque algunos
siguen cuidando espacios que consideran propios.
