martes, 26 de mayo de 2026

    Tendencias

    Disparen contra el Fondo (I)
    Sachs vs. Fisher

    El desarrollo de la crisis en los países del sudeste de Asia disparó
    algunas interesantes discusiones en las que cruzaron espadas algunos pesos pesados
    de la comunidad académica internacional. Una de ellas giró alrededor
    de la misión que debería cumplir el Fondo Monetario Internacional

    Jeffrey Sachs definió al FMI como un instrumento de diplomacia financiera
    del gobierno norteamericano que “incentivó a los bancos centrales, desde
    Jakarta hasta Moscú y Brasilia, a aumentar las tasas de interés
    a niveles estratosféricos para proteger a las monedas”, pero lo único
    que consiguió de este modo fue aumentar el pánico. Lo correcto,
    según Sachs, hubiera sido permitir mayores fluctuaciones de los tipos
    de cambio en lugar de la escalada de tasas que sólo deprimirían
    la economía sin conseguir convencer a los inversores externos sobre la
    fortaleza de las monedas.

    La réplica de Stanley Fisher, director del FMI, no se hizo esperar.
    Desde el punto de vista interno, señaló, permitir mayores depreciaciones
    de los tipos de cambio hubiera puesto en serio riesgo la supervivencia de la
    mayor parte de las empresas, fuertemente endeudadas en moneda extranjera. Desde
    el punto de vista externo, una política de este tipo hubiera desatado
    un proceso de devaluaciones competitivas cuyo final era difícil de predecir.

    Otra interesante discusión que suscitó la crisis tiene que ver
    con la cuestión de hasta qué punto es eficiente permitir una total
    libertad para los movimientos de capitales.

    Rudiger Dornbush, profesor del MIT, reconoció que, aunque en su opinión
    los controles de los movimientos de capital eran nocivos, iban a ponerse de
    moda. De hecho, varios analistas ya señalan que países como China,
    India y, en menor medida, Chile, han sido menos afectados por la crisis gracias
    a las restricciones que habían impuesto al libre flujo de capitales.

    Un contrapunto interesante sobre este tema fue el que protagonizaron dos eminentes
    figuras del mundo académico: Lawrence Summers, actual secretario del
    Tesoro norteamericano y Joseph Stiglitz, economista jefe del Banco Mundial.
    Summers comparó la globalización de los mercados financieros con
    la invención del avión: “podemos ir adonde queremos mucho más
    rápido y, la mayoría de las veces, más seguros. Sin embargo,
    cuando ocurre un accidente, éste es mucho más espectacular”.

    Stiglitz recogió el guante y señaló que “aunque es cierto
    que los accidentes de avión son un acontecimiento tan poco usual que
    nadie se animaría a cuestionar la superioridad de la aviación
    para viajes a larga distancia, la opción de aviones pequeños cubriendo
    cortas distancias presenta grandes dudas”.


    Disparen contra el Fondo (II)
    Prevenir, más que curar

    Pero no fue éste el único embate que recibió la estrategia
    del FMI en el sudeste asiático. Martín Feldstein, profesor de
    la Universidad de Harvard y presidente del National Bureau of Economic Research,
    señaló recientemente que “el énfasis del FMI en imponer
    grandes reformas estructurales e institucionales, en lugar de apuntar hacia
    ajustes de balance de pagos, tendrá adversas consecuencias tanto en el
    corto plazo como en el futuro distante”. Feldstein agregó que el FMI
    debería trabajar con países que no llegaron aún a una crisis
    cambiaria, para tratar de prevenirla, en lugar de tratar de imponer dolorosas
    contracciones del nivel de actividad y reformas económicas radicales.

    La respuesta de Fisher fue que la reestructuración del sector financiero
    y otras reformas estructurales forman parte de los programas, porque problemas
    tales como instituciones financieras débiles, regulación y supervisión
    bancarias inadecuadas y relaciones poco transparentes entre gobiernos, la banca
    y las corporaciones, son una parte importante de la explicación de las
    crisis económicas de los países del sudeste asiático.


    Derivaciones de la crisis
    ¿Volver a los controles?

    Otra interesante discusión que suscitó la crisis tiene que ver
    con la cuestión de hasta qué punto es eficiente permitir una total
    libertad para los movimientos de capitales.

    Rudiger Dornbush, profesor del MIT, reconoció que, aunque en su opinión
    los controles de los movimientos de capital eran nocivos, iban a ponerse de
    moda. De hecho, varios analistas ya señalan que países como China,
    India y, en menor medida, Chile, han sido menos afectados por la crisis gracias
    a las restricciones que habían impuesto al libre flujo de capitales.

    Un contrapunto interesante sobre este tema fue el que protagonizaron dos eminentes
    figuras del mundo académico: Lawrence Summers, actual secretario del
    Tesoro norteamericano y Joseph Stiglitz, economista jefe del Banco Mundial.
    Summers comparó la globalización de los mercados financieros con
    la invención del avión: “podemos ir adonde queremos mucho más
    rápido y, la mayoría de las veces, más seguros. Sin embargo,
    cuando ocurre un accidente, éste es mucho más espectacular”.

    Stiglitz recogió el guante y señaló que “aunque es cierto
    que los accidentes de avión son un acontecimiento tan poco usual que
    nadie se animaría a cuestionar la superioridad de la aviación
    para viajes a larga distancia, la opción de aviones pequeños cubriendo
    cortas distancias presenta grandes dudas”.


    Krugman
    El caso de Malasia

    En una presentación reciente en la Brookings Institution, Joseph Stiglitz
    señaló que los flujos internacionales de capital de corto plazo
    pueden exponer a los países en desarrollo a riesgos innecesarios sin
    beneficios claramente medibles.

    El prolífico economista norteamericano Paul Krugman, que una semana
    antes de la imposición de los controles cambiarios en Malasia se había
    mostrado, en un artículo de la revista Fortune, favorable a este tipo
    de medidas se apresuró luego a enviar una carta abierta al Primer Ministro
    malayo tratando de poner distancia con la medida.

    Aunque Krugman reconoció haber recomendado el empleo de controles de
    capitales, aseguró que este tipo de medidas deberían cumplir con
    cuatro principios fundamentales que no se observaban en el caso malayo. Estos
    principios son:

    • que los controles de capitales traten de no perjudicar actividades comerciales
      usuales, tales como el turismo internacional;
    • que sean temporarios;
    • que vayan acompañados por un tipo de cambio altamente competitivo;
      y
    • que sean utilizados como una ayuda a un plan de reformas en lugar de una
      alternativa a éste.


    Polémica
    Los intereses de Wall Street

    Jagdish Bhagwati, de la Universidad de Columbia y uno de los más feroces
    defensores del libre comercio de bienes desde la teoría económica,
    señalo que “los operadores de Wall Street tienen obvios intereses en
    un mundo con libertad para los flujos de capital, porque esto agranda el terreno
    en el que pueden ganar dinero”. En cambio, “las naciones que estén contemplando
    la posibilidad de adherir a la libre movilidad del capital, deben calcular los
    costos y considerar la posibilidad de sufrir una crisis”.

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