miércoles, 27 de mayo de 2026

    Qué deben hacer las Pymes para exportar

    Desde el surgimiento del Mercosur, las empresas locales enfrentan el desafío
    estratégico que representa la modificación de la magnitud de los
    mercados. De pronto, la región dejó de ser una plaza virtual para
    convertirse en una realidad inmediata. La apertura, por su lado, llevó
    las viejas fronteras del mercado interno hasta los confines del planeta: la
    competencia, ahora mundial, ya no reconoce ni respeta límites.

    El Mercosur, necesariamente, trastorna la manera de hacer negocios de las empresas,
    que pasan a desempeñarse en un universo mucho más complejo que
    el archiconocido mercado argentino. Para competir en este nuevo contexto deben
    cambiar de actitud y de miras; quien no lo haga, será absorbido o, sencillamente,
    desaparecerá. Así, el Mercosur ­y, en especial, Brasil­
    ocupa un lugar de privilegio al aparecer como el primer espacio de internacionalización
    por su corta distancia en todo sentido, incluido un costo afrontable
    para el empresario local, y la casi certeza de imposibilidad de cambios bruscos.
    Dicho de otro modo: para gran parte de las compañías que se lancen
    al comercio exterior, antes que cualquier otro destino está el Mercosur.

    La mayor parte de las investigaciones sobre Pymes resalta tres áreas
    débiles para hacer negocios internacionales: información comercial,
    management y acceso a financiamiento. La competencia todos contra
    todos
    que implica la escala internacional profundiza esas deficiencias y
    exige pensar urgentemente mecanismos para sortearlas. Considerando este escenario,
    se compiló un trabajo que prioriza los temas básicos de todo proyecto
    empresario de inserción en los negocios internacionales.

  • El primer punto es definir el proyecto empresario: ya sea para encontrar
    financiamiento o un socio externo, es necesario concebir una estrategia internacional
    de negocios y un proyecto de exportación que torne posible a esa idea.
  • La puesta en marcha del proyecto implica, como condición insoslayable,
    la realización de acuerdos de cooperación. La velocidad y la
    contundencia de la competencia internacional convierten a las alianzas en
    la herramienta más idónea para reducir al mínimo los
    tiempos de aprendizaje, acceder a información costosísima y,
    finalmente, abrir mercados.
  • Incluso los proyectos mejor elaborados fracasan cuando el management
    no está a la altura de los estándares internacionales. Los ejecutivos
    capaces de pilotear este tipo de proyectos son un recurso escaso, difícil
    de ubicar.
  • Finalmente, la competencia global exige determinadas características
    para las empresas. Jugar en un mercado global presupone estudiar a fondo los
    recursos con que se cuenta en el país para diseñar políticas
    que permitan su mejor utilización y garanticen crecimiento. Lamentablemente,
    esta es una tarea apenas delineada en la Argentina, como lo demuestra la inexistencia
    de cursos de acción similares a los Made in France, Made
    in America
    , Made in Japan e, incluso, Made in Brazil.

  • La concepción del proyecto

    La globalización implica, ni más ni menos, el fin de los mercados
    protegidos y la competencia a escala internacional. Para operar con alguna esperanza
    de éxito en este contexto se debe contar con una estrategia internacional
    de negocios (EIN) y proyectos de exportación que apunten a descubrir
    y construir alguna ventaja competitiva.

    Todo país, región, sector y empresa individual enfrentan un escenario
    en el que contar con una EIN que incluya proyectos ofensivos y defensivos dejó
    de ser una cuestión de opinión para transformarse en una necesidad.
    El tema es lo suficientemente delicado como para prestarle atención:
    o se compite y se alcanza una posición que permita quedar instalado en
    los negocios mundiales o se desaparece de escena, incluido el propio mercado
    doméstico.

    En este contexto, en el que prácticamente no hay producto que no esté
    sujeto al comercio internacional, planificar es buscar mercados. El éxito
    en la competencia global depende de la correcta elección de productos
    y mercados. Esto es, definir claramente qué se produce y, luego, dónde
    y cómo se vende; en otros términos, lograr eficiencia en producción,
    distribución, marketing y management internacionales para
    llegar a consumidores repartidos por todo el globo.

    La apuesta, entonces, consiste en identificar la propia casilla, dentro del
    tablero de los negocios mundiales, en la que la empresa, con sus recursos, capacidades
    y precios específicos, goce de alguna diferencia competitiva. En definitiva,
    cuando la organización resuelve el compromiso entre lo que quiero
    hacer
    , lo que puedo hacer y lo que me dejan hacer, habrá
    ingresado al club de las empresas internacionales.


    El sistema de inteligencia

    Para realizar negocios mundiales hay que transformar información cruda
    ­macroeconómica y microeconómica­ en oportunidades de
    negocios. Es un proceso dinámico y permanente de recolección de
    datos e información básica, análisis y transformación
    en inteligencia para tomar decisiones en dos niveles. En el estratégico,
    seleccionar los mercados geográficos y targets a atacar. Y en
    el táctico, determinar cómo competir en una rama de actividad
    específica y cómo llegar a los consumidores.

    El rol más importante le cabe al planificador de negocios internacionales.
    El deberá diseñar una investigación a la medida del proyecto
    en cuestión, de modo tal que reduzca el riesgo y permita concebir una
    EIN efectiva.

    Dónde conseguir plata

    Banco de Inversión
    y
    Comercio
    Exterior (Bice)

  • Exportaciones a la región: hasta 90% de las ventas, con un
    monto mínimo de US$ 20.000. Tasa: 8,85%*. Plazo máximo:
    ocho años y medio.
  • Exportaciones extrazona: hasta 90% de las ventas, con un monto mínimo
    de US$ 20.000. Tasa: 6,5%*. Plazo máximo: ocho años y
    medio.
  • Creación de sociedades mixtas en el Mercosur: hasta 80% del
    aporte argentino. Tasa: 8,85%*. Plazo máximo: ocho años
    y medio.
  • Prefinanciación de exportaciones de manufacturas de origen
    industrial y agropecuario, con un monto mínimo de US$ 20.000.
    Plazo: 180 días.
  • Participación en ferias y misiones comerciales: hasta 70% del
    presupuesto, con un monto mínimo de US$ 5.000. Tasa final: Libor
    más 4,7%. Plazo: dos años.
  • * El Bice opera a través de una red de 50 bancos privados y
    oficiales que aplican, en promedio, una sobretasa de entre 1,5% y 2%
    .

    Banco Nación

  • Prefinanciación de exportaciones: hasta 80% del valor FOB del
    embarque. Tasa promedio: 10%. Plazo máximo: 180 días.
  • Financiación de exportaciones de bienes de capital: hasta 85%
    del valor FOB de la operación. Tasa anual: 10%. Plazo máximo:
    cuatro años.
  • Financiación de exportaciones de bienes de consumo durable:
    hasta 85% del valor FOB de la operación. Tasa anual: 11%. Plazo
    máximo: un año y medio.
  • Participación en ferias y exposiciones: hasta 70% de los gastos,
    con un máximo de US$ 20.000. Tasa: 12%. Plazo máximo:
    dos años.
  • Banco Provincia

  • Financiación de exportaciones a mercados de extrazona: préstamos
    de entre US$ 20.000 y US$ 20 millones, según los productos. Tasa
    nominal: equivalente a la CIRR, sin comisiones. Plazo máximo:
    ocho años y medio.
  • Financiación de exportaciones a la región: préstamos
    de entre US$ 20.000 y US$ 20 millones, según los productos. Tasa:
    Prime más 3,5%. Comisión: 0,5% trimestral. Plazo máximo:
    seis años para bienes de capital, tres años para bienes
    durables y semidurables, y un año para el resto.
  • Banco Ciudad

  • Prefinanciación de exportaciones: hasta 80% del valor FOB de
    los contratos. Tasa anual: entre 7% y 13%, según monto y riesgo.
    Plazo: 180 días.
  • Financiación posembarque: hasta 90% del valor FOB de la operación.
    Tasa anual: entre 7% y 13%. Plazo máximo: un año.
  • Participación en ferias y exposiciones: hasta 80% del presupuesto
    de gastos (con un máximo de US$ 15.000). Plazo: 10 meses.
  • Existen dos niveles de información: la secundaria o publicada, útil
    para armar informes del tipo pasado-presente-tendencias del negocio que
    se investiga, y aquella más específica, que permite detectar con
    precisión las oportunidades de negocios al nivel de segmentos o, directamente,
    nichos de mercado.

    En general, existe información publicada que satisface al primer nivel,
    gratis o de fácil acceso. Sólo hay que saber qué, cómo
    y dónde buscar, recogerla con criterio y analizarla. De ahí la
    importancia del planificador.

    La primera fase del trabajo pone al descubierto agujeros negros, propios
    de los modos de compra/ venta de un producto o servicio en un mercado determinado.
    El siguiente paso es recoger datos in situ y de primera mano,
    surgidos de entrevistas cara a cara y que normalmente no están contenidos
    en ninguna publicación. Si bien requieren desembolsos mayores, ningún
    esfuerzo es inútil en un sistema internacional de inteligencia, porque
    constituye el corazón informativo que alimenta la realización
    de negocios, impide desastres y evita todo mecanismo de prueba y error.

    En el caso, por ejemplo, de un fabricante que desea colocar en Brasil acondicionadores
    de aire, debería buscar como datos secundarios:

  • Las condiciones demográficas del país: distribución
    de la población, tasas de crecimiento regionales, aglomerados urbanos.
  • La evolución y la proyección del ingreso, discriminado por
    zonas geográficas.
  • El gasto en equipamiento del hogar y, de ser posible, en aparatos de aire.
  • La demanda del producto: tamaño del mercado ­doméstico
    e industrial­ y tendencias.
  • La oferta del producto y la competencia: producción local, importaciones.
  • El índice de construcción de casas y departamentos.
  • Los aspectos generales: productos sustitutos, condiciones climáticas,
    suministro de energía eléctrica, marco legal y normativo.
  • Una vez recopilados estos datos, sobreviene la búsqueda de información
    in situ. En este caso, implicaría:

  • Estrategias de la competencia: tecnología, precios, promociones,
    canales y sistemas de venta.
  • Ciclo de vida del producto: obsolescencia, horas promedio de funcionamiento,
    reclamos más frecuentes.
  • Instalación, service y mantenimiento: modalidades más
    usuales, garantías, recursos humanos idóneos.
  • Superficies de las habitaciones estándar.
  • Diferencias culturales y preferencias del consumidor.
  • Distribución del producto, desde el importador hasta el usuario final.
  • Entrevistas con competidores y proveedores de servicios (comunicaciones,
    transporte, representantes, distribuidores).

  • Cómo procesar la información

    Sobre la base de la información secundaria deben tomarse decisiones
    estratégicas sobre: dónde ­en términos de país,
    región y ciudades­; qué mercado de productos atacar; qué
    segmentos de consumidores, y qué productos colocar, entendiendo que las
    empresas disponen de tecnologías flexibles capaces de adaptarse a los
    requerimientos locales.

    Así, en el modelo hipotético planteado se selecciona la región
    noreste, por ser la que reúne las mejores condiciones: tiene el mayor
    crecimiento poblacional, la mayor proporción de ciudades de más
    de 250.000 habitantes, sectores con ingresos medios y altos que destinan al
    equipamiento del hogar un porcentaje superior al promedio nacional, un alto
    nivel de construcción y condiciones climáticas que obligan al
    uso casi permanente de refrigeración. Y se ofrece sólo equipos
    de puro frío con el sistema eléctrico modificado, para respetar
    las normas de instalación.

    Las decisiones tácticas definen cómo hacerlo. En este proyecto
    hipotético se elige privilegiar la calidad y desarrollar en torno de
    ella una diferencia competitiva, toda vez que la investigación reveló
    un alto grado de reclamos técnicos e insatisfacción con la performance
    de los equipos. Así, se colocarán en la plaza aparatos con mayor
    capacidad de enfriamiento y durabilidad, con una garantía superior a
    la del mercado.

    El precio de venta incluirá instalación y service a cargo
    de personal local. El producto se distribuirá a través de un representante
    y con la misma marca que en la Argentina, mediante un acuerdo de cooperación
    con plazo fijo y objetivos de venta por períodos. El apoyo publicitario
    correrá por cuenta de la parte local.


    El principio de segmentación

    Tanto los éxitos como los fracasos dependen de la precisión con
    que se segmente un mercado. Esto implica no atender todos los mercados geográficos,
    no abarcar todos los grupos de consumidores y no cubrir toda la gama de productos.
    Simplemente porque no se puede: no existen recursos financieros ni humanos para
    lograrlo. En lugar de perseguir esta política errática, lo que
    debe hacer una Pyme es encontrar esa casilla que calza perfecto con la empresa
    y hacerse fuerte en ella.

    Fuentes de información
    comercial

    Fundación Exportar

    Reconquista 1091
    (1003) Buenos Aires

    Teléfonos: (01) 310-8352
    y (01) 311-0724.

    Website: www.exportar.org.ar

    Sebrae-San Pablo

    Av. Córdoba
    673, 3° piso
    (1054) Buenos Aires

    Teléfono: 314-1677

    Embajadas que disponen
    de información comercial

    Australia
    Agregado comercial: César Fernández
    Teléfonos: (01) 777-6580/5

    Francia
    Consejero comercial: Laurent Trupin
    Teléfono: (01) 819-2400

    Países Bajos
    Agregado comercial: Johannes Jansinga
    Teléfono: (01) 334-4000

    Sudáfrica
    Asesor comercial: Andrés Poinsteau
    Teléfono: (01) 311-8991

    Instituto de Desarrollo
    Empresario Bonaerense

    Calle 7 N° 1076
    (1900) La Plata, Provincia de Buenos Aires.
    Teléfonos:
    0-800-6-4332
    y (021) 25-7762.
    Website: www.ideb.mp.gba.gov.ar

    World Challenge

    Esmeralda 351, 9°
    piso
    (1035) Buenos Aires

    Teléfono: 327-4035
    Website:
    www.worldch.com.ar

    Promex

    Av. Paseo Colón
    922, Oficina 4
    (1063) Buenos Aires

    Teléfono: (01) 349-2001
    Website:
    siiap.sagyp.mecon.ar

    Otros websites

  • www.artrade.com
  • www.arexport.com.ar
  • www.tradezone.com
    (en inglés)
  • www.cfce.fr
    (en francés)
  • www.infoexport.gc.ca
    (en inglés y francés)
  • www.i-trade.com
    (en inglés)
  • Toda EIN requiere visualizar el mundo como un mercado único con segmentos
    diferentes, en el cual se plantea una interacción competitiva creada
    por los cambios en la producción de bienes y el reagrupamiento de consumidores.


    Construcción de ventajas competitivas

    Para filtrarse en un mercado internacional se pueden seguir, a grandes rasgos,
    dos tipos de estrategias: directas o indirectas. La idea rectora es mantener
    permanentemente un diferencial competitivo tal que permita ocupar una posición
    preponderante en un segmento de mercado.

    Las estrategias directas, por lo general, se manifiestan en términos
    de guerras de precios, sostenidas por grandes organizaciones que movilizan
    recursos a escala global. La clave aquí es el tamaño, porque es
    lo que permite soportar precios de penetración.

    Las Pymes frente al espejo

    De acuerdo con los resultados de una encuesta entre pequeñas y
    medianas industrias (Pymis) que la Unión Industrial Argentina (UIA)
    realizó el año pasado, sólo 50% de ellas nunca realizó
    una experiencia exportadora (ver cuadro 1). El problema es que apenas
    15% considera a las ventas al exterior una práctica permanente
    y, en la mayoría de los casos, las exportaciones representan porcentajes
    menores de facturación.

    Otro punto importante es la concentración de los envíos
    en la región: Brasil explica 40% de esas ventas y el resto de América
    latina, otro 30% (ver cuadro 2).

    Las Pymis, un universo de 10.000 locales que genera 44,9% del valor agregado
    de la producción manufacturera argentina y 48% de sus puestos de
    trabajo, aglutinan prácticamente la totalidad de las exportaciones
    de Pymes. La razón es sencilla: las ventas al exterior del sector
    agropecuario son realizadas a través de compañías
    de mayor tamaño, lo mismo que la exportación de servicios.

    La encuesta de la UIA también refleja que, para las Pymis, los
    principales escollos para exportar son la falta de una organización
    adecuada, la carencia de financiamiento y los costos no competitivos.
    Estos obstáculos generan que las exportaciones representen sólo
    8% de la facturación de las Pymis (ver cuadro 3). En el caso de
    las firmas que exportan sistemáticamente, esa proporción
    trepa en promedio a 25% (ver cuadro 4).

    En otro estudio, la UIA analizó el perfil de los pequeños
    exportadores industriales. Este trabajo arrojó algunos resultados
    interesantes sobre la conducta del sector:

  • 37% de los encuestados indicó que realizó su primera
    exportación a través de un viaje particular al exterior.
  • 37% no salió nunca fuera del país o lo hizo sólo
    esporádicamente; 27% viaja una vez al año, y el resto
    (36%) mantiene contactos más frecuentes con el exterior.
  • 58% estimó que la rentabilidad de las exportaciones es inferior
    a la de las ventas internas.
  • 84% no cree que las exportaciones aumenten cuando caen las ventas
    en el mercado local (colocación de saldos).
  • 68% consideró que las exportaciones tendrán en el futuro
    una importancia superior a la que tienen en la actualidad dentro de
    sus firmas.
  • Cuadro 1
    Pymis exportadoras y no exportadoras

    Tamaño de la firma

    Nunca
    exportó

    Exporta
    esporádicamente

    Exporta
    sistemáticamente

    10 a 24 ocupados

    60,8%

    30%

    9,1%

    25 a 54 ocupados

    46,9%

    34,4%

    18,6%

    55 a 200 ocupados

    23,2%

    40,7%

    36,1%

    Total

    51,7%

    32,8%

    15,5%

     

    Cuadro 2
    Destino de las exportaciones

    País/región

    Pymis

    Total industria

    Brasil

    39,6%

    26,1%

    Chile

    10,4%

    5%

    Paraguay y Uruguay

    8,5%

    6,3%

    Resto de América latina

    9%

    s/d

    Estados Unidos

    13,3%

    8%

    Unión Europea

    9,8%

    19,7%

    Otras

    8,8%

    s/d

     

    Cuadro 3
    Incidencia de las exportaciones sobre la
    facturación (Total Pymis)

    Tamaño de la firma

    Proporción

    10 a 24 ocupados

    3%

    25 a 54 ocupados

    9%

    55 a 200 ocupados

    11%

    Total

    8%

     

    Cuadro 4
    Incidencia de las exportaciones sobre
    la facturación (Pymis que exportan
    sistemáticamente)

    Tamaño de la firma

    Proporción

    10 a 24 ocupados

    21,2%

    25 a 54 ocupados

    27,9%

    55 a 200 ocupados

    25,6%

    Total

    25,7%

    Así las cosas, el camino indirecto es el obligado para las Pymes. En
    él, el esfuerzo se centra en concebir, diseñar e implementar una
    estrategia que pivotee sobre los beneficios del producto/servicio o la exclusión
    de la competencia con una sagaz política de alianzas. Sin la fuerza que
    reclama la estrategia anterior, en este caso se avanza en segmentos y mercados
    geográficos no cubiertos por los grandes.

    El enfoque no descansa sobre un análisis absoluto del tipo lo que
    se hace bien
    sino en términos relativos: lo que se hace mejor
    que la competencia
    . Como las ramas industriales no son todas homogéneas,
    la ventaja puede estar tanto en la actividad como en la empresa.


    Acuerdos de cooperación

    Para llegar a consumidores, ganar tiempo y espacio y traspasar el umbral de
    crecimiento, la internacionalización de las empresas requiere de cooperación:
    alianzas, joint ventures y acuerdos empresarios son las fórmulas
    para fortalecerse y poder competir en condiciones ventajosas. Si una Pyme pretende
    salir al gran mercado mundial con alguna chance de éxito, la dirección
    empresaria debe aceptar el trabajo con acuerdos de cooperación.

    Las empresas operan hoy en un escenario en el que el cambio permanente y la
    ausencia de reglas de juego estables son los datos constantes. Por el lado de
    la demanda, el universo es cada vez más riesgoso porque hay modificaciones
    dramáticas: nuevas exigencias, aumento generalizado de la calidad de
    los productos y acortamiento de los ciclos de vida.

    Este panorama implica, desde la oferta, que las empresas deban combinar la
    visión estratégica de largo plazo con estructuras de producción
    flexibles, capaces de satisfacer la demanda en un marco de innovación.

    La única respuesta a la apertura de mercados es el trabajo constante
    en la construcción de ventajas competitivas, porque los que ingresan
    cuestionan las posiciones de los instalados, forzando las reglas de juego. Para
    no perder competitividad se debe recurrir a apoyaturas no acostumbradas, incluso
    a aquellas tradicionalmente bloqueadas por la reticencia a delegar tareas que
    tienen los gerentes-dueños de las Pymes.

    Las áreas en las que se juegan las condiciones decisivas de éxito
    son investigación y desarrollo, servicios, logística, introducción
    de nuevos productos y desarrollo de redes comerciales.

    En el campo de los acuerdos posibles cabe prácticamente todo: desde
    la constitución de una empresa mixta hasta convenios sobre marcas de
    fábrica, pasando por nombres comerciales y licencias de patentes, asistencia
    técnica y transferencia de know how, ingeniería y construcción,
    marketing, management y provisión de materias primas, así
    como cualquier otro acuerdo que beneficie a las partes.

    De hecho, cada proyecto empresario es único y todas las formas de cooperación
    no pueden ser estructuradas y administradas de la misma manera. En la práctica
    hay que reconocer las áreas que se presentan débiles, fijar taxativamente
    el objetivo del emprendimiento y sólo entonces establecer la fórmula
    más apropiada para llevarlo a cabo.

    La utilidad de los acuerdos se debe precisamente al número casi infinito
    de combinaciones de objetivos y contenidos a que se prestan, y de los términos
    y condiciones que reflejan los intereses de las partes que intervienen.

    Por ejemplo: para el socio con menor grado de desarrollo relativo es importante
    contar con el aporte de un socio adelantado y con experiencia. Para este último,
    los beneficios son atractivos: transferir procesos tecnológicos maduros,
    acceso a financiación, beneficios fiscales, apoyo de organismos internacionales
    cuando se trata de países en vías de desarrollo, acceso a fuentes
    de materias primas y creación y desarrollo de nuevos mercados para productos
    establecidos y nuevos.


    Tipos de acuerdos

    Lo anterior conduce a innumerables clasificaciones; tantas como criterios elija
    el clasificador. De cualquier modo, el parámetro más adecuado
    consiste en analizar qué lugar ocupa en la cadena de producción
    que, además, permite identificar las debilidades relativas.

    Así, surgen cuatro fases: investigación y desarrollo (sin producción),
    coproducción (para alcanzar escala pero sin etapa comercial), marketing
    centralizado (con una entidad jurídica que acapara la acción comercial)
    y alianzas comerciales o societarias (empresas sin límite de tiempo o
    actividad).

    Esta visión remite a diferenciar entre cooperación horizontal
    y vertical. Es vertical cuando dos o más firmas operan en etapas cronológicamente
    subsecuentes; es decir, cuando el output de una es el input de
    la siguiente. Y se considera horizontal cuando es entre empresas que desarrollan
    actividades dentro de la misma fase del ciclo productivo. En ambas se logra
    la ventaja adicional que da la concentración al crear entidades económicas
    más poderosas.

    Visto en perspectiva, se trata de niveles de compromiso creciente que van desde
    alianzas tácticas, con fines y plazos limitados, hasta verdaderos acuerdos
    estratégicos, con visión, valores, objetivos y estrategias propias.
    Más allá de todas estas clasificaciones, la estructura y las características
    definitivas que asumirá un acuerdo estarán condicionadas por el
    régimen normativo del país en que se opere. Este punto es crucial,
    en tanto deben evitarse conflictos legales y, simultáneamente, maximizar
    los beneficios de las partes.


    Distintos tipos de alianzas

    El esquema de socios dominantes y dirección única implica un
    socio fuerte en el proceso de tomas de decisiones mientras el otro es minoritario.
    Son gerenciadas prácticamente como subsidiarias e, incluso, el management
    es seleccionado o pertenece al partner dominante. La empresa hegemónica,
    por lo general, basa su poder en el acceso a financiamiento, recursos, patentes
    y control de la distribución del producto. La empresa pasiva no
    tiene fortalezas en estas áreas y si no aprende nunca el negocio que
    motivó la alianza, jamás podrá discutir ese esquema. Este
    tipo de acuerdos tiene lugar en industrias de magnitud, como petróleo,
    construcción, infraestructura o minería.

    En los casos de alianzas con dirección compartida e independientes,
    los dos socios gerencian la operación y la dirección de la empresa
    está compuesta por ejecutivos de ambos. Suceden en casi todo tipo de
    industrias y son muy comunes en el sector manufacturero. Una parte aporta tecnología
    y la otra, el acceso al mercado.

    Ejemplos de acuerdos de cooperación posibles

    Empresa local

    Aporte de la empresa extranjera

    Objetivo de la asociación

    Cualquier rama

    Proporciona marcas/fórmulas (franchising).

    Ampliar mercado.

    Cualquier rama

    Investigación y desarrollo.

    Desarrollo de nuevos productos. Patentes.

    Cualquier rama

    Pool de compras.

    Eficiencia de las redes para bajar costos.

    Autopartes

    Tecnología. Distribución.

    Desarrollo de redes comerciales.

    Construcción

    Conocimiento del medio ambiente. Negocios.

    Acceso a mercados.

    Obras de infraestructura

    Financiación internacional.

    Contratos.

    Consumo masivo

    Logística y calidad de servicios.

    Mejorar procesos de distribución.

    Proveedores de servicios/insumos

    Acuerdos de provisión.

    Mejorar la satisfacción del cliente.

    Alimentos/Bebidas

    Completar líneas de productos.

    Diferenciar gamas. Ampliar mercados.

    Alimentos

    Tecnología para adaptarse a normas
    técnicas.

    Acceso a mercados.

    Intensivas en conocimiento

    Tecnología e información.

    Orientación hacia mercados en crecimiento.

    Productos sector primario

    Distribución a puntos de venta.

    Acuerdos de comercialización.

    Ese tipo de management es crítico en acuerdos en los que se requiere
    compromiso gerencial permanente con el proyecto. Esa clase de alianzas es la
    más difundida y la más difícil de manejar, debido al multiculturalismo.
    Los gerentes no sólo tendrán problemas de comunicación
    por cuestiones de idioma, sino por las actitudes frente a temas tales como el
    uso del tiempo y las expectativas de resultados, el trabajo y el deseo de cambio.

    Por un lado, todo ello retrasa la creación de un equipo eficiente pero,
    por otro, la combinación de lo mejor de las distintas culturas le da
    una fuente inagotable de creación de ventajas competitivas. En este caso,
    es imprescindible acordar cuestiones básicas: pronósticos de venta,
    ingeniería, calidad, promociones, cronogramas de actividades y presupuestos.
    En las alianzas independientes, el equipo gerencial goza de mayor autonomía;
    es decir, recibe escasas indicaciones de cualquiera de los dos socios.


    La selección del management

    Las empresas que compiten a escala internacional están invadidas por
    personas que piensan, planifican e implementan a escala global; desde el estratega
    hasta el operario. Porque la globalización económica envuelve
    a la mayoría de las organizaciones empresarias en un proceso que llega
    al punto de hacer estallar las fronteras nacionales, la lengua, las costumbres
    y las ideologías.

    El tiempo y el espacio ya fueron superados. Las personas que gestionan estas
    empresas internacionales las describen generalmente como sin estado,
    porque la clave de su supervivencia es la flexibilidad total: no existen fábricas,
    productos ni empleados que puedan considerarse permanentes.

    ¿Made in dónde?

    A fines de los ´80 Japón controlaba 22% del mercado automotor
    de Estados Unidos, pese al solapado proteccionismo practicado por Washington.
    Hacia el epílogo de la administración Reagan, la economía
    norteamericana se había dormido: su modelo organizacional
    de masividad y bajo costo estaba acabado, y luchaba contra un déficit
    comercial de US$ 180.000 millones y un rojo fiscal de US$ 250.000
    millones.

    Sobre ese escenario nació, en 1989, el Made in America,
    un ambicioso trabajo conducido por expertos ­incluidos premios Nobel­
    que realizaron por primera vez una introspección sobre los puntos
    débiles de la economía interna y recomendaron medidas para
    enmendarlos. El ejemplo fue seguido de inmediato en otros países.
    Así nacieron los Made in France, Made in Japan, Made
    in Sweden
    e, incluso, el Made in Brazil.

    Con el comercio mundial creciendo a un ritmo mayor que el producto, y
    las fronteras nacionales sin capacidad de profilaxis frente a las
    amenazas externas, las distintas comisiones de economistas centraron sus
    esperanzas en la idea de competitividad que, reformulada, se convirtió
    en el concepto fetiche.

    El primer paso fue diferenciarla de productividad y conjurar toda reminiscencia
    de ajuste. De acuerdo con Benjamin Coriat, cerebro del Made in France,
    competitividad implica, ante todo, un modelo de organización del
    trabajo y de la producción, y no el simple recorte salarial. “El
    costo en trabajo de un automóvil ­dijo tres años atrás,
    durante su visita a la Argentina­ representa 15% del total y el resto
    son costos de capital, de insumos, de organización (…). Es una
    lógica de asilo de alienados buscar progresos de competitividad
    en la porción laboral ahí y no hacerlo en el otro 85%.”

    Sus trabajos sobre la década de los ´80 refuerzan su argumento:
    Alemania y Japón, los dos países que tuvieron mayores aumentos
    en el costo del trabajo, son los mismos que ganaron más participación
    en el mercado mundial. “Una economía es competitiva cuando es capaz,
    a través de sus exportaciones, de pagar las importaciones necesarias
    para su crecimiento que, a la vez, debe estar acompañado de un
    aumento en el nivel de vida”, sostiene Coriat.

    Los caminos, según los profetas de los Made in,
    son muchos, porque no hay un solo modelo sino diferentes culturas y savoir-faire
    nacionales. En la industria automotriz triunfa el modelo japonés,
    pero en las máquinas herramienta se impone el sistema alemán
    del obrero calificado y en indumentaria masiva triunfa la organización
    italiana de distritos.

    En el mercado local, la detección de fortalezas y su afirmación
    es una tarea pendiente, a pesar de que, como enrostra el estudio de la
    UIA, la mitad de las Pymis no vendió nunca al exterior y las exportaciones
    representan apenas 8% del total de la facturación sectorial. “Para
    que haya un Made in Argentina debe existir primero la voluntad
    política de un Estado comprometido en resolver un problema estructural
    que afecta a la competitividad nacional”, asegura Julio Neffa, investigador
    del Conicet.

    Desde su perspectiva, sin el concurso de un gobierno decidido y una comisión
    de expertos que maneje un concepto de competitividad “un poco más
    sofisticada que bajar los costos laborales”, no será posible
    un programa similar al francés o al estadounidense.

    “Por ahora ­concluye Neffa­ seguimos aprovechando las oportunidades
    en alimentos y bebidas, que nos dan una ventaja medio ricardiana,
    pero si hubiera un diagnóstico de la capacidad local y medidas
    que lo acompañaran, seguro que encontraríamos otras ramas
    exportadoras. Nuestro déficit comercial expresa la urgencia de
    que las Pymes exporten, porque las grandes ya lo hacen, y al máximo
    de su capacidad.”

    Hoy, las capacidades apreciadas son conceptualizar problemas, encontrar soluciones
    a necesidades particulares e implementarlas. El clásico yes man
    estándar para una producción de volumen ya no es de estos tiempos:
    irremediablemente fracasará frente al tipo de talento dúctil de
    la actividad internacional.

    A fuerza de perder tajadas de negocios, los empresarios están aprendiendo
    qué se entiende por flexibilidad total. Ya saben, por ejemplo, que los
    productos son combinaciones internacionales en las que caben asociaciones de
    todo tipo. Así, el capital, las instalaciones, la información
    y las marcas se intercambian y fusionan libremente. En este molde, los empresarios
    también están aprendiendo que la clave del éxito de un
    proyecto internacional descansa en los recursos humanos. Pero el intelecto es
    un recurso escaso, de difícil renovación y, fundamentalmente,
    con muy poca movilidad.

    El universo de Pymes argentinas puede hacerse fuerte en el mercado mundial
    concentrando el esfuerzo gerencial en la búsqueda de segmentos desatendidos
    o mal atendidos, territorios no abastecidos, funciones mal desempeñadas
    y alianzas estratégicas y tácticas. El valor agregado es talento
    aplicado para sacar a la superficie las deficiencias escondidas de la competencia,
    que constituyen una oportunidad para construir una diferencia competitiva, y
    filtrarse en los mercados del mundo.

    La organización que aspire a cosmopolita, aun siendo una Pyme, inevitablemente
    deberá tener equipos multinacionales. Si se resiste o considera que es
    un recurso demasiado caro, verá caer en picada sus oportunidades de participar
    en el negocio.


    Las claves del empresario internacional

  • El área internacional debe estar cerca de la cúpula de la
    organización. Las decisiones de diversificarse geográficamente
    y la asignación de recursos para hacerlo se toman al más alto
    nivel, porque hacen al futuro de la empresa. Si los proyectos no se impulsan
    desde ese nivel, no avanzan.
  • Rutinas de trabajo. Los negocios internacionales no se resuelven con algunas
    horas semanales. Atender mercados externos exige una área dedicada
    a ello con contenido conceptual y capacidad de ejecución para el día
    tras día.
  • Copiar conduce al fracaso. Cada empresa es un caso único que, de
    acuerdo con sus debilidades y fortalezas, buscará su manera particular
    de insertarse en el mercado mundial.
  • Incorporar especialistas a la organización. La competencia global
    requiere gran diversidad de profesiones y la tercerización no es, a
    largo plazo, la mejor salida. Células internas de concepción
    y ejecución hacen avanzar el proyecto.
  • Management calificado. Es imprescindible que la organización
    exportadora cuente con ejecutivos de fuerte sentido global y capacidad de
    evaluar oportunidades dispersas por el mundo.
  • Pensar en el mediano y el largo plazo. Captar mercados externos supone un
    lento proceso de inserción en el que se debe superar infinidad de escollos.
  • Efectuar inversiones. Con planteos mezquinos no se prospera a escala internacional.
    Allí la Pyme argentina se topará con jugadores a los que será
    imposible enfrentar sin desembolsos.
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