Nacida en 1865 en el seno de la industria papelera, la empresa finlandesa Nokia
incorporó luego una fábrica de neumáticos y otra de cables
para electricidad y telégrafo. En 1967 se produjo su vuelco a la electrónica.
Pero fue recién en 1992, con Jorma Ollila en el puesto de timonel, cuando
adquirió una clara identidad como proveedor de teléfonos celulares,
redes de telecomunicaciones, soluciones y productos para la transmisión
de datos, terminales multimedia y monitores para PC.
Los finlandeses han aprendido, en estos seis años, a medirse con gigantes
en todos los frentes. En telefonía celular compiten con Motorola y Ericsson;
y en infraestructura, con Alcatel y Telecom.
El mercado mundial de los celulares se reparte de manera bastante pareja entre
Motorola, Ericsson y Nokia (entre las tres dominan cerca de 75%), pero la empresa
finlandesa aventaja claramente a sus rivales en el terreno de la rentabilidad:
US$ 1.580 millones de ganancias operativas en su último ejercicio, sobre
ventas por 9.840 millones.
Ollila, quien conversó con MERCADO durante su reciente visita a Buenos
Aires, no parece nada dispuesto a dormirse sobre estos laureles. Los desafíos
que imponen la convergencia tecnológica y la globalización de
los mercados mantienen en estado de alerta a los exitosos finlandeses.
-¿Cree usted que el mercado
de la telefonía celular está alcanzando la etapa de la madurez?
¿Continuará la presión descendente en los precios?
-Creo que el potencial de crecimiento de los mercados sigue siendo enorme.
Actualmente, hay unos 250 millones de usuarios de teléfonos celulares
en todo el mundo y nuestro pronóstico (por cierto, conservador) es que
se llegará a los 1.000 millones en el año 2005. Lo que significa
que dentro de siete años habrá más teléfonos celulares
que fijos. Es evidente, por otro lado, que los avances tecnológicos y
los mayores volúmenes conducen a tener precios cada vez más bajos.
Naturalmente, hay un límite en algún punto, pero creo que la tendencia
continuará todavía por bastante tiempo.
-¿La telefonía
celular puede convertirse en una opción económicamente viable
para cubrir grandes áreas escasamente pobladas?
-Sí, y también está la tecnología satelital que,
en el futuro, servirá de complemento a la telefonía celular digital.
Creo que las soluciones serán muchas y diferentes, y que su carácter
complementario generará una situación en la que podrá accederse
a un servicio telefónico desde cualquier lugar. No hay duda de que en
determinadas áreas con baja densidad de población, si no existe
una red telefónica fija, el acceso móvil resulta más ventajoso
económicamente. Esa es una de las razones por las que el gobierno chino
tomó, hace dos años, la decisión de instalar redes GSM
para cubrir todo el país. Y muy pronto en China habrá más
teléfonos celulares que fijos.
-¿Cómo percibe
usted el futuro del PCS?
-En mi opinión, va a darle mayor impulso al desarrollo del mercado
de la telefonía celular. Esperamos con ansiedad que avance el proceso
de adjudicación de licencias para PCS en la Argentina. Creo que aquí
la penetración de las redes móviles aún es incipiente y
que el PCS servirá como una plataforma de crecimiento hacia el futuro
con todas las oportunidades que la tecnología digital puede ofrecer.
Lo que ha ocurrido en muchos países en los que se ha introducido el PCS,
y que venían de utilizar bandas de frecuencia de 800 o 900 MHz con dos
o tres operadoras en esa frecuencia más baja, es que las redes existentes
ya han comenzado a desarrollar un nivel superior de calidad y de servicio y
no han quedado marginadas. Ambos sistemas han convivido armoniosamente y con
la llegada de los teléfonos de banda doble, que ya han ingresado en los
mercados de Estados Unidos y Europa, existe también un servicio y una
capacidad superiores. En un mundo ideal, creo que realmente se necesitan los
dos sistemas.
-¿La convergencia de tecnologías,
en informática y telecomunicaciones, podría obligar a una compañía
como Nokia a buscar alianzas estratégicas para el futuro?
-Yo creo que, con la situación actual del mercado, no hay ninguna compañía,
grande o pequeña, que pueda plantearse hacer todo sola. La convergencia
tecnológica y la globalización conducen inevitablemente a las
asociaciones. Y para nosotros esto no es algo nuevo. Hemos trabajado con diferentes
compañías durante los últimos 20 años para desarrollar
nuestra posición en el mercado y nuestras tecnologías. Con Intel,
por ejemplo, venimos colaborando desde comienzos de los ´80. Pero contamos con
un know how único en nuestra propia área, para la que no
tenemos en vista ninguna asociación importante que altere drásticamente
nuestra posición en el mercado. Nuestra fortaleza es la capacidad de
comunicación y, en este sentido, trabajaremos por cuenta propia o con
socios de la industria de la computación en el diseño de productos
que combinen en forma óptima las capacidades de procesamiento y las de
comunicación.
-¿Cree que el mercado
está listo para ese tipo de productos?
-Lograr la aceptación del mercado lleva tiempo. Estos nuevos equipos
tienen que ser muy fáciles de usar y deben ofrecer un diseño ergonómico.
El problema es que no se puede tener un teclado demasiado pequeño sin
perder facilidad de uso. Esto continuará siendo un problema. La tecnología
ya existe. La cuestión es diseñar la interfaz del usuario de modo
tal que resulte atractiva para la mayoría de la gente.
-¿Es posible que estas
nuevas tecnologías encuentren primero un mercado en el sector empresario
y recién después lleguen al público?
-La mayoría de nuestros productos se desarrolló de esa manera.
Fueron impulsados por los usuarios del segmento business to business
y luego migraron al mercado de consumo masivo.
-¿Su compañía
se enfrenta al desafío de desarrollar una estrategia de marketing
para los consumidores finales y otra para el segmento business to business?
-Sí; y, obviamente, manejamos los productos de infraestructura y los
de consumo en dos unidades de negocios diferentes. La clave está en que
cada división aplica el know how de marketing y las capacidades
de comercialización con que cuenta la organización de modo diferente.
Al tratar con una empresa a la que proveemos sistemas, un ingeniero le está
vendiendo a otro ingeniero, y se establece una relación por un tiempo
muy prolongado. Eso hace que haya que pensar a muy largo plazo en el momento
de diseñar el marketing. En cuanto al sector de consumo, es necesario
contar con productos excelentes para vencer a la competencia, pero, sobre todo,
hace falta una marca fuerte y un buen sistema de distribución; sin eso,
es muy difícil alcanzar los objetivos.
-¿Una marca sólida
en el sector de consumo ayuda al posicionamiento en el mercado empresario?
-Sí, ayuda muchísimo. Si el reconocimiento y la promesa de la
marca son sólidos, esto contribuye a generar confianza en los productos
para sistemas. Hay una relación muy clara.
D. V.
