martes, 16 de junio de 2026

    Se vienen los Audi

    Tras un intento fallido en la selección del partner local,
    Audi decidió operar por mano propia su desembarco en el
    país, el único casillero que le faltaba llenar en la
    región.

    El objetivo a cinco años es quedarse con 20% del mercado
    de lujo, un nicho bastante acotado pero muy rentable y, sobre todo,
    poco sensible a las oscilaciones que caracterizaron la venta de
    automóviles en los últimos años.

    Como todas las automotrices, Audi viene desarrollando un
    creciente proceso de internacionalización, en busca de nuevos
    y más dinámicos mercados. La apuesta al Mercosur
    incluye una planta de fabricación de su modelo más
    pequeño (el A3) en Curitiba, donde compartirá recursos
    con Volkswagen. En la elección de Brasil -dicen desde la
    automotriz alemana- no primaron beneficios fiscales sino el
    tamaño del mercado y el posicionamiento de la marca, que
    lidera el segmento de los vehículos de lujo.

    En la Argentina el desembarco es exclusivamente comercial,
    aunque otras empresas del grupo Volkswagen podrán proveer a la
    fábrica brasileña dentro del régimen de
    intercambio compensado. De hecho, las cajas de velocidades del los
    A3 que se fabricarán en Curitiba saldrán de Transax, la
    autopartista ubicada en Córdoba.

     

    Pocos, pero caros

     

    El segmento de autos premium en la Argentina oscila entre
    15.000 y 20.000 unidades anuales, casi 5% del mercado total. Las
    alemanas Mercedes Benz y BMW son los principales exponentes de esta
    categoría, donde también disputan su espacio marcas
    como Rover, Saab, Volvo y Jaguar. Según quien haga la
    clasificación, también se suman Porsche, Alfa Romeo y
    algunos modelos Honda.

    Pero eso no es todo. También las marcas masivas sacan
    al mercado modelos que compiten entre los premium, como el Laguna de
    Renault, el Siena de Fiat o el Polo de Volkswagen.

    De todo este lote, Javier Contijoch -el catalán que Audi
    eligió para conducir sus operaciones en el país-
    observa de cerca a los “vecinos” alemanes: Mercedes (“un poco
    inactiva últimamente”) y BMW (“que se movió bastante en
    el último año”).

    Con ellos será la pelea de fondo, para lo cual Audi
    Argentina montará una red de 10 a 12 concesionarios y unos 20
    puntos de asistencia. “Queremos que, esté donde esté
    en este ancho país, ningún usuario de Audi se quede sin
    servicio técnico a una distancia razonable. Hasta que no
    armemos esta red, no largamos”, dice Contijoch.

    Aunque la mayoría de los puntos de venta serán
    concesionarios exclusivos, también habrá algunos que
    compartirán su salón con los Volkswagen, una sinergia
    que también se aprovechará para los talleres de
    asistencia.

    Si bien por cantidad de población y potencial
    económico el mercado de los premium se concentra en Capital
    Federal (“una franja de 40 kilómetros que tenemos bien
    estudiada”, dicen desde Audi), el plan de concesionarios incluye
    Córdoba, Mendoza, Tucumán (o Salta), Corrientes (o
    Resistencia) y Rosario (o Santa Fe).

    Si los acuerdos se cierran en los tiempos previstos, la
    presentación en sociedad de Audi Argentina no debería
    ir más allá de septiembre u octubre. Y si el plan de
    marketing funciona como está escrito, a fines de 1998 se
    habrán vendido unos mil vehículos con los cuatro
    círculos entrelazados que representan a la marca. En cinco
    años las ventas deberían superar las 3.000
    unidades/año, una quinta parte del segmento de lujo.

    Las cifras no sólo son pequeñas para el mercado
    argentino (durante 1997 se venderán más de 400.000
    vehículos), sino también para Audi, una empresa que el
    año pasado produjo 472.000 unidades y que este año
    proyecta vender más de medio millón.

    Fuertemente concentrada en Europa (principalmente en Alemania),
    Audi está experimentando un gran crecimiento desde que en
    1993 logró una mayor independencia operativa del grupo
    Volkswagen (ver recuadro). En esos mercados -donde el segmento
    premium representa hasta 15% de las ventas globales en cantidad de
    vehículos- Audi viene ganando el “clásico” que disputa
    con las otras automotrices alemanas. Según datos de la
    compañía, en los primeros meses de 1997 marcha primera
    en Francia, España, Bélgica, Suiza, Portugal,
    Dinamarca, Luxemburgo, Grecia, Italia, Austria, Suecia y Noruega y
    segunda en el Reino Unido (detrás de BMW), Alemania y
    Finlandia (donde lidera Mercedes).

    Con ventas globales superiores a US$ 11.000 millones y
    ganancias de US$ 500 millones, los números de Audi tienen una
    marcada curva ascendente. Toda la producción de 1997 ya
    está vendida, y quien hoy desee comprar un Audi en Europa
    deberá esperar hasta principios de 1998.

    Esta demora -se comprometen en los cuarteles generales de
    Ingolstadt, Alemania- no se sufrirá en Argentina, donde el
    desembarco tendrá suficiente stock de toda la gama: A3, A4
    (los dos modelos que, estiman, tendrán mayor
    aceptación), A6 y el deslumbrante A8.

    Aunque es renuente a hablar de precios, Contijoch adelanta que
    un A3 “económico” costará unos $ 30.000. A partir de
    allí se escalonarán las diferentes versiones y modelos
    que pueden llegar a $ 140.000 según las prestaciones y
    comodidades que se les agreguen.

    Aunque está ansioso por empezar la batalla, el gerente
    general de Audi Argentina no es un novato en estas lides. Viene de
    abrir el mercado español con un resultado que lo distingue: no
    sólo superó a Mercedes y BMW, sino que logró
    vender más autos que sus dos rivales juntas. ¿La
    fórmula? “Un muy buen producto y, sobre todo, un marketing
    muy agresivo.”

    – ¿Ese es el esquema que traen a la Argentina?

    – Claro, hombre… ¿o es que acaso hay otro?

     

    (en Ingolstadt) Iñigo Biain

     

    La relación con Volkswagen

    Juntos pero no revueltos

     

    Aunque la historia de Audi se remonta a más de cien
    años atrás, bien podría decirse que la
    compañía nació de nuevo en 1993 cuando -sin
    dejar de pertenecer al poderoso grupo Volkswagen- incorporó
    una estructura de marketing y ventas exclusiva.

    “Ahora tenemos voz propia y no nos va nada mal”, dice en la
    planta de Ingolstadt Juan José Díaz Ruiz, director de
    Marketing y Exportaciones para Sudamérica. La estrategia de
    Volkswagen fue desvincular las imágenes de ambas marcas,
    posicionando a Audi en el segmento premium.

    A la luz de los resultados obtenidos, la jugada parece
    acertada: las fábricas de Audi funcionan a pleno, tienen toda
    la producción vendida hasta febrero de 1998 y no dejan de
    crecer en el market share europeo y los nuevos mercados en que
    desembarcan.

    Los modelos A3, A4 y A8 han ganado los primeros premios a la
    preferencia pública en Europa, y los diseños marcan una
    tendencia de la que se nutre la propia Volkswagen: el exitoso Polo
    salió de los tableros de Audi.



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