martes, 21 de abril de 2026

    Las provincias (XVII)

    En 1993, un estudio llevado a cabo por el Ministerio de Economía de la provincia de Buenos Aires y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) estimó el PBI de la provincia en $ 79.100 millones para el año 1992, cuando para ese mismo año la estimación del PBI total de la Argentina -a valores corrientes- resultó de $ 226.600 millones. Esto significa que la participación de Buenos Aires en el PBI de la Argentina es de aproximadamente 35%. Con estas cifras tan contundentes, resulta evidente que la situación fiscal de Buenos Aires tiene una incidencia considerable en las cuentas del consolidado Nación-provincias.La situación fiscal de Buenos Aires ha sido, a partir de 1992, relativamente buena en comparación con el conjunto de jurisdicciones provinciales. Durante 1990 y 1991 su déficit registró un promedio de 17,4% al medirlo con respecto al total de sus erogaciones, para pasar a un superávit promedio de 2,6% entre 1992 y 1993, que se convirtió en un déficit de 4,4% para el promedio de 1994, 1995 y la proyección de 1996 (elaborada con los datos ejecutados del primer semestre).

    El nivel de déficit de los últimos años es claramente inferior al del consolidado de las 24 jurisdicciones provinciales, ya que se ha situado en alrededor de 8,5% del total de erogaciones entre 1994 y 1995. La mejoría en las cuentas de la provincia a partir de 1992 no es sólo atribuible a la entrada en vigencia del Fondo del Conurbano Bonaerense, ya que a partir de ese año se produce también una notable mejoría en el nivel de recursos recaudados por la provincia.

    Si bien las erogaciones corrientes y de capital también mostraron un incremento considerable, este aumento resultó inferior al que muestran los ingresos, lo que determinó la reducción en el desequilibrio de las cuentas públicas.

    Aproximadamente 55% de los recursos corrientes corresponde a ingresos de origen provincial, de los cuales el más importante es el Impuesto a los Ingresos Brutos, por el cual la provincia recaudó $ 1.600 millones en 1995. Le siguen, en orden de importancia, el Impuesto Inmobiliario y a los Automotores, que rindieron $ 570 millones y $ 436 millones respectivamente durante 1995. La recaudación de impuestos provinciales como proporción del total de recursos corrientes es elevada, ya que alcanza 55%, cuando para el consolidado del conjunto de las provincias la proporción es casi 10 puntos porcentuales menor.

    Por otro lado, Buenos Aires recibe del gobierno nacional 22% de la Coparticipación Federal neta que corresponde a las provincias. Este coeficiente rige desde 1988 y fue cuestionado por las autoridades de la provincia, ya que lo consideran insuficiente teniendo en cuenta su relación con otros indicadores relativos. Como ya se mencionó más arriba, el PBI provincial representa cerca de 35% del PBI nacional, pero, además, 39% de los habitantes argentinos residen en la provincia de Buenos Aires. En este contexto, el Congreso de la Nación estableció en 1992 el Fondo del Conurbano Bonaerense, constituido por 10% de lo recaudado en concepto de Impuesto a las Ganancias por el gobierno nacional, y que reporta actualmente a la provincia aproximadamente $ 650 millones.

    Sin embargo, aun considerando estos ingresos, la provincia recibió de la Nación en 1995 sólo $ 266 por habitante, comparado con $ 442 del promedio de las 24 jurisdicciones provinciales.

    Recuperación visible

    Durante 1995, debido a la fuerte recesión provocada por el efecto tequila, los ingresos tributarios de la provincia disminuyeron cerca de 5% con respecto a 1994. Sin embargo, como puede apreciarse en el gráfico, la mejora en el nivel de actividad que se experimenta a partir del primer trimestre de 1996 ha llevado a que en los primeros siete meses del año los recursos propios tributarios crezcan 2% con respecto a los niveles observados durante el mismo período de 1995. El cambio es más palpable si se tiene en cuenta que en el segundo trimestre de este año el crecimiento de los recursos con respecto a 1995 fue de 7,3%.El total de erogaciones -incluyendo los gastos de capital- se incrementó desde 1992 hasta 1995 en 41%, al crecer desde un nivel de $ 5.674 millones hasta los $ 8.001 millones ejecutados durante el año pasado. Durante ese período, los rubros que registraron mayor crecimiento fueron las transferencias a municipios (65%) y las erogaciones de capital (77%). Sin embargo, los gastos en personal, que representaban el 44% de las erogaciones totales en 1995, también son un factor de consideración a la hora de explicar el incremento del gasto provincial, ya que entre 1992 y 1995 crecieron 19%.

    Mientras que entre 1992 y 1994 el crecimiento del gasto en personal se explica por el incremento de los salarios en un porcentaje similar al aumento registrado por los precios minoristas, en 1994 se suma como factor adicional la transferencia a la provincia de escuelas que anteriormente se encontraban bajo la órbita del gobierno nacional.

    El crecimiento de los gastos de capital, en cambio, refleja la aplicación de los fondos adicionales que recibe la provincia por el fondo del conurbano desde 1992. Si bien, en términos de participación con respecto a las erogaciones totales, los gastos de capital no difieren en gran medida del promedio del consolidado de las jurisdicciones provinciales, Buenos Aires representa cerca de 25% de la inversión realizada por el conjunto de los gobiernos provinciales.

    El stock de deuda de la provincia era en junio de 1996 de US$ 3.825 millones, de los cuales 77% corresponde a pasivos con el Banco de la Provincia de Buenos Aires. Cabe destacar que la mayor parte de esta deuda es de larga data, ya que se originó en la privatización de una parte de la empresa de energía provincial ($ 1.355 millones) y en deudas contraídas por la Dirección de Vialidad ($ 579 millones).

    Puesto que la situación de liquidez y solvencia de la entidad financiera provincial es relativamente buena, la deuda no parece constituir un problema en el corto plazo, tanto por su costo como por su exigibilidad.

    Territorio de contrastes

    En definitiva, la provincia muestra una situación fiscal relativamente cómoda, con un bajo nivel de endeudamiento y un déficit controlado. Sin embargo, esto no quiere decir que no existan asignaturas pendientes muy complejas, y que no son independientes de las cuentas públicas. Claramente, entre estas cuestiones a resolver se encuentran la mejora de calidad en la prestación pública de servicios esenciales como la salud, la educación y la seguridad.

    Sin duda, esta tarea resulta mucho más difícil que administrar correctamente las cuentas fiscales, y para asumir este desafío es de vital importancia la actuación de los municipios, en gran parte debido a la heterogeneidad de los distintos partidos del Gran Buenos Aires y a la extensión geográfica de la provincia. Algunos resultados de la Encuesta Permanente de Hogares realizada por el Indec ilustran este último punto. Al agrupar a los diferentes partidos del Gran Buenos Aires en cuatro grupos de acuerdo con la similitud de sus perfiles socioeconómicos, puede verse que mientras en el GBA1 (San Isidro y Vicente López) 10,1% de los hogares se sitúa en el quintil de más bajos ingresos, en el GBA 4 (Florencio Varela, Esteban Echeverría, Merlo, Moreno, General Sarmiento, Matanza, San Fernando y Tigre) 37,6% de los hogares se encuentra en el más bajo quintil.

    Por otra parte, mientras en el GBA 1 la tasa de desempleo de los jefes de hogar es de 12,7%, el índice llega a 20,5% en el GBA 4.

    Tasmbién los índices de hogares con Necesidades Básicas Insatisfechas muestran marcadas diferencias entre el GBA y el resto de la provincia, y confirman la necesidad de avanzar en mejoras en la prestación de servicios de infraestructura básica (como el tendido de redes de agua corriente).

    Un heterogéneo cuadro productivo

    La encrucijada bonaerense

    El imán del Mercosur es el común denominador que moviliza al sector privado de la provincia. Algunas industrias muestran signos florecientes (sobre todo alimentos y bebidas), mientras persisten las penurias de las Pymes. El agro, y particularmente en las actividades que incorporan valor agregado, ve reverdecer su atractivo.

    La provincia de Buenos Aires no sólo acumula algo más de un tercio del producto bruto nacional; además, alberga el mayor potencial industrial y casi 40% de la población total del país.Los principales vectores de la economía nacional transitan, obviamente, por su dilatado territorio y exhiben resultados disímiles que van desde un buen rendimiento industrial -alimentos y bebidas- hasta duras realidades recesivas -sobre todo en el sector comercial- con un visible denominador común: alto grado de desempleo.

    La industria manufacturera representa hoy 31,6% del total de la producción bonaerense. Los servicios gubernamentales y personales le siguen en orden de importancia con 20,8%; los bancos, seguros e inmuebles con 15,7%; el comercio y el turismo con 15,2%; la agricultura, la ganadería y la pesca con 5,2%; la construcción con 5,2%, y el resto se reparte en otras actividades, entre ellas: minas y canteras, transporte, y energía.

    Algo más de tres cuartas partes (76,65%) de los establecimientos industriales de la provincia se encuentra en el Gran Buenos Aires. Estas plantas manufactureras ocupan 86,24% de la mano de obra bonaerense y generan 86,44% del producto.

    Volver a la tierra

    Pero la composición industrial se torna más compleja en el interior, donde los resultados se asocian, a su vez, a la suerte de la producción agropecuaria. En Bahía Blanca y en otros partidos del sur bonaerense, la pérdida de fuentes de trabajo en la actividad industrial y comercial determinó que, en alguna medida, las economías locales vuelvan a apostar a la cosecha de granos, con un objetivo: el Mercosur.

    La apuesta en el sur es retornar, pero con otros conceptos, a la explotación del campo, integrando sus resultados a la actividad regional mediante la concentración de productos agropecuarios para su industrialización.

    Tal vez uno de los ejemplos más ilustrativos de esta transformación agroindustrial es el de Balcarce. La región espera triplicar la cosecha de papas, que en la campaña anterior alcanzó a 214.000 toneladas. La producción apunta al Mercosur y, en la actualidad, algo más de 10% del total se industrializa como papa frita congelada.

    La pérdida total de la cosecha de naranjas en San Pedro, las crisis que afectan al sector pecuario y a la industria pesquera de Mar del Plata y la falta de mercados para la superproducción de cebolla en el extremo sur bonaerense son otros datos de la compleja y diversa realidad económica de la provincia.

    Indicadores positivos

    Pero en lo que se refiere estrictamente a la industria, el seguimiento que realiza el Centro de Estudios Bonaerenses (CEB) revela un crecimiento promedio en los ocho primeros meses del año en relación con igual período del año anterior.

    La más importante de las expansiones se anotó en el sector de alimentos y bebidas, sobre todo en el segmento de cervezas, cuyo crecimiento llega a casi 90%.

    En siderurgia, los laminados en caliente exhiben un incremento. En cambio, la producción de laminados en frío tuvo una caída cercana a 14,6% en el período comparado. La producción de acero en miles de toneladas tuvo un notable aumento: 13,2%

    En el rubro automotor hubo en el período una evolución positiva de 1,3%. Pero no es el caso de la producción de utilitarios que, en cambio, manifiesta una caída de 80% a partir del pico de máxima producción registrado en mayo de 1995.

    En un panorama desigual las apuestas se diversifican. Se producen iniciativas regionales como la conjugación de esfuerzos de Tandil, Azul y Olavarría para integrar el Consorcio Regional TOA para el desarrollo conjunto.

    Desde el Ministerio de la Producción de la provincia se apunta a las Pymes como motor del desarrollo industrial y comercial. En Buenos Aires, estos establecimientos suman alrededor de 350.000, de los cuales 87% son comercios.

    Las industrias representan algo más de 10% de ese total, pero su evolución sigue condicionada por factores conocidos, tales como la falta de crédito y de otros incentivos para su desarrollo en los que, por ejemplo, tiene mucho que ver la política fiscal que se aplica a través de los distintos planos de imposición.Queda en pie, sobre todo, la apuesta al Mercosur, en la que se ha enrolado gran parte del sector agropecuario, valor agregado industrial mediante.

    (en La Plata) Víctor J. Gil