La posibilidad de que Telefónica y Telecom puedan ingresar indirectamente a otros negocios alquilando sus redes a terceros tuvo en
vilo al sector de las telecomunicaciones durante todo 1995. En noviembre, la jueza María José Sarmiento hizo lugar a una
impugnación presentada por Impsat y declaró la nulidad de la resolución Nº 100, dictada por el Ministerio de Economía meses
atrás. El fallo ya fue apelado por Economía y aguarda el dictamen de la Cámara.
Para beneplácito de las operadoras telefónicas, la resolución 100 estableció una distinción mediante la cual autorizó a
Telefónica de Argentina y a Telecom a utilizar su red para transportar señales no telefónicas, aunque impidió a las
empresas realizar la distribución.
De esta forma, Economía intentó una salida salomónica que, de todas formas, no conformó a todos los protagonistas en
pugna. La resolución borró de un plumazo una medida anterior dictada por la CNT a principios de año. En la circular 1197
el ente regulador había dispuesto justamente lo contrario: sólo autorizaba a las licenciatarias a brindar telefonía básica, el
servicio exclusivo que les otorgó la privatización de Entel, e impedía el arrendamiento de las redes.
En realidad, no se trataba de que las telefónicas fueran a brindar otros servicios directamente, sino que lo que motivó a la
CNT fue el lobby de otras empresas del sector atemorizadas por la posibilidad de que las telefónicas ingresaran al negocio
alquilándole la red a un operador particular para ingresar a cualquier tipo de segmento.
A primera vista, todo indica que esto habría colocado en desventaja a las empresas de cable ya que, alquilándoles la red a
las telefónicas, un operador podría montar el servicio sin necesidad de asumir las costosas inversiones en el cableado
mientras que las compañías de cable deberían esperar hasta 1999 para ingresar al mercado telefónico.
De esta forma, la CNT con la firma de sólo tres de sus directores y Oscar González, su ex presidente, de campaña en el
interior del país, buscaba evitar un futuro desembarco de las telefónicas en otros rubros antes de la desregulación.
La medida de la CNT disgustó a Domingo Cavallo, quien ya había tenido sus enfrentamientos con el ente regulador por el
tema de la reestructuración tarifaria y el call back, una modalidad que abarata significativamente las comunicaciones
internacionales y a la cual se oponen Telefónica y Telecom. Una semana despúes, el Ministerio de Economía intervenía la
CNT colocando a la cabeza del ente regulador a Raúl Agüero, subsecretario de Combustibles.
Desde las telefónicas hay quienes entienden que todo este planteo es ridículo, ya que no tenemos la capacidad ni es nuestra
intención ingresar al negocio del cable y, además, desde que fue privatizada, la red no sólo se utiliza para brindar telefonía
sino para otros servicios, como el transporte de señales de TV.
En tanto, las empresas de cable disparan con munición gruesa, ya que el tema encierra un virtual posicionamiento que
resulta decisivo de cara al futuro. Greg Bicket, número uno de TCI en la Argentina, aspira a que el gobierno relaje algunas
de las regulaciones ahora. Podrían preguntarles formalmente a las telefónicas si no les interesa abrir el mercado; si pueden
entrar al video, ¿nos dejarían entrar a la telefonía?.
Fuego Cruzado
Claro que, aparte de las obvias oportunidades de negocios que se generarían, TCI tiene otros motivos para reclamar la
desregulación ya. Las telefónicas, ataca Bicket, están construyendo una moderna red de telecomunicaciones a expensas de la tarifa,
que las colocaría en una posición ventajosa cuando se largue la carrera. La red que se está construyendo no es de telefonía, es de
telecomunicaciones. Están invirtiendo en otras actividades con el ingreso que genera el servicio telefónico. Esto en Estados Unidos
se llama cross subsidy y está prohibido, dice Bicket.
Aunque la tarifa fue fijada en el momento de la privatización, el directivo sostiene que la tecnología superó en este tiempo a
la legislación, bajando los costos y tornando obsoletas las tarifas y las regulaciones anteriores. Por lo tanto, el pedido de
una consulta formal a los operadores no es inocente; TCI cuenta con que la opinión pública ejercería una presión, o por lo
menos con que este tema dañaría la imagen de las telefónicas.
Por si fuera poco, Impsat, que viene empujando el tema desde 1993 a raíz de una licitación ganada por Startel para brindar
prestaciones a Banelco, también dispara contra el gobierno y las telefónicas. La teoría de Roberto Vivo, vicepresidente de
Impsat Corp., es que a partir de la resolución Nº 100, emitida por el Ministerio de Economía, la voluntad regulatoria del
gobierno argentino es ampliar los márgenes del monopolio, con lo cual no se augura un escenario de ventajas para el
usuario argentino en el corto plazo.
Según Vivo, ésta es una invitación para que nadie invierta en el sector. Su argumento es que la norma dictada por el gobierno
sirvió para frenar el desarrollo de infraestructuras alternativas en los mercados en competencia. Y la idea de la privatización de
Entel fue, justamente, permitir el crecimiento de estas infraestructuras alternativas por eso se fijó un mercado que goza de
exclusividad y otro en competencia para que pudieran competir llegado el día de la desregulación.
El temor de algunas empresas es que un nuevo competidor de televisión por cable o cualquier otro servicio podría
aprovechar la oferta de las telefónicas sin necesidad de haber invertido en cableado, con lo cual estaría en una posición de
privilegio frente a los demás.
Desde las telefónicas afirman que el transporte de señales es algo que estaba previsto en el pliego de licitación y se viene
realizando desde la privatización de Entel.
Las Tarifas
De todas formas, éste no es el único tema que divide las aguas. La discutida reestructuración tarifaria impulsada por el Ministerio
de Economía buscó bajar el costo de las denominadas llamadas interurbanas y al exterior compensando a las telefónicas con un
aumento en las tarifas urbanas. En un primer momento el gobierno buscó firmar un convenio siguiendo este criterio pero, tras dos
audiencias públicas llevadas a cabo el año pasado, decidió encomendarle a la consultora Nera que estudie la cuestión. Y, de alguna
manera, la consultora le dio la razón a Economía, ya que considera necesario un rebalanceo tarifario con costos urbanos más altos e
interurbanos y de larga distancia más bajos. A la hora de las propuestas, Nera brindó siete alternativas diferentes. Ahora le toca
mover nuevamente a Economía, que podría convocar a una nueva audiencia pública. Sin embargo, frente a los problemas más
agudos que enfrenta el gobierno en el frente económico, son muchos los que consideran que el tema se pateará para más adelante.
Vivo señala que el informe de Nera reveló que si se hubiera hecho la reestructuración como pretendió el gobierno de
entrada se habría cometido un enorme error y se les habría dado una ganancia adicional de US$ 800 millones a las
telefónicas. Convengamos que aquí, detrás de la reestructuración tarifaria, no hay un interés de beneficar al usuario, sino
que de lo que se trata es de definir un marco tarifario que proteja al monopolio al concluir la exclusividad. Porque una
estructura tarifaria en la que las tarifas urbanas están a niveles internacionales y las interurbanas a niveles exorbitantes hace
que ese segmento del mercado sea el primero que van a mirar los competidores el día en que la desregulación lo permita.
Luis Perazo, presidente de Cicomra (Cámara de Informática y Comunicaciones de la República Argentina), no comparte
esta posición. La base del convenio que se estaba por firmar el año pasado indicaba que toda nueva ganancia que pudieran
haber conseguido las operadoras telefónicas habría obligado a una baja en las tarifas, con lo cual se habría neutralizado este
efecto.
Lo cierto es que la reestructuración tarifaria no sólo es un posicionamiento hacia el futuro de la desregulación. Antes que
nada, es un intento por frenar la competencia del call back. Actualmente, esta modalidad que por ahora autorizó la Justicia,
hasta que se defina el pleito, ya les está sacando a las telefónicas casi 30% del tráfico a Estados Unidos. Con tarifas que en
algunos casos pueden ser 70% más bajas que las que cobra Telintar, el fenómeno se difundió en gran escala.
Todo indica que este auge tiene sus días contados. Cuando llegue la desregulación, los precios probablemente caerán en
picada, tal como ocurrió en Chile a partir de la liberación del negocio de la larga distancia interurbana e internacional. Al
principio las empresas se enfrentaron en una dura guerra de precios que obligó a más de una a tirar la toalla. El clímax
llegó hacia la Navidad del año pasado, cuando una llamada internacional de tres minutos en horario central llegó a costar
US$ 0,15. A principios de año, volvió la razón aunque el precio siguió siendo bajo: se ubicó en torno de US$ 1,65.
Actualmente, en la Argentina el precio de una llamada de tres minutos a los Estados Unidos asciende a $ 11,6.
Un Futuro Incierto
Cuando de marco regulatorio se trata son muchos los que consideran que el gobierno ya debería estar analizando
profundamente el escenario que vendrá con la desregulación. Por ahora, todo se remite al pliego de licitación de Entel. En
tanto, algunos defensores del gobierno creen que las cosas se están haciendo bien, ya que en este período hay que regular y
controlar que se cumpla el pliego.
Una sorpresa para el sector de las comunicaciones podría gestarse a través de la futura ley de radiodifusión que se debate
actualmente en la Cámara de Diputados. Hasta el cierre de esta edición uno de los proyectos que se analizaban en la
Comisión de Comunicaciones contemplaba la posibilidad de limitar la participación de capital extranjero en algunos medios
de comunicación lo cual afectaría algunas inversiones realizadas en las empresas de cable e impedir el ingreso directo
de las telefónicas al negocio del cable hasta la desregulación.
Estos avatares, sumados a la convergencia tecnológica, ya están haciendo pensar a los analistas del sector que, para el
futuro, el país debería contar con una ley macro que abarque tanto a las telecomunicaciones como a los medios de
comunicación.
Tecnologías
Una Conexión entre Dos Mundos
Durante años, las telecomunicaciones y la computación estuvieron separadas por la necesidad de traducir el lenguaje digital
de las computadoras en señales analógicas que son utilizadas por la telefonía.
Ahora, sin embargo, las nuevas tecnologías como el Asynchronous Transfer Mode (ATM) permiten establecer una
comunicación de alta velocidad entre las redes de computación, eliminando las fronteras entre el procesamiento de datos y
las telecomunicaciones.
El ATM, desarrollado durante los últimos años de la década del 80, convierte la información en celdas fijas que pueden ser
transmitidas a alta velocidad a través de circuitos virtuales conexiones que no tienen que ser fijadas de antemano para
establecer comunicaciones entre dos partes.
Inicialmente, la tecnología ATM incrementará la velocidad de transmisión hasta 622 Mbps (mega bits por segundo) pero, a
largo plazo, puede empujar la velocidad de transmisión hasta 10 Gbps (Giga bits por segundo). Con estas características,
este sistema es ideal para un amplio rango de aplicaciones que incluyen transmisión de voz, datos, imágenes y video, y será
un elemento ideal para evitar el estallido de tráfico en las redes.
Mientras tanto, el ISDN (Integrated Services Digital Network) ya ha sido identificado como una de las tecnologías cruciales para la
evolución de cualquier autopista de la información. Las mezclas digitales de texto, audio, video y gráficos son el atractivo ofrecido
por este medio.
Las señales digitales ISDN de voz, datos o video transmitidas a 64.000 bits por segundo son llamadas portadoras o canales
B. Un canal adicional es usado para controlar las señales, llamado canal D. Usando estos bloques, dos niveles de servicio
son ofrecidos por la mayoría de los proveedores de ISDN.
Según la visión europea, el ISDN proveerá telefonía de avanzada, alta velocidad de comunicación entre computadoras y un gran
número de servicios como la transmisión de fax a una velocidad 20 veces más rápida que la normal.
El comercio minorista, la medicina, los viajes, bancos y seguridad son algunos de los sectores que están explotando el ISDN,
transformado sus negocios con ahorros demostrables y eficiencia. Por ejemplo, en NatWest Securities, a la medianoche de cada día
de la semana, los precios de cierre son transferidos de la base de datos de París a Edimburgo. Con el ISDN, el tiempo de
transferencia de ese volumen de información se redujo de 23 minutos a 25 segundos.
