domingo, 31 de mayo de 2026

    La indefinición erosiona la credibilidad del sistema

    Con una larga y reconocida trayectoria en el sistema financiero, Leonardo Anidjar mantuvo, en su condición de director del

    Banco del Sud, una activa participación en las negociaciones que culminaron con la compra del paquete mayoritario del

    Banco Shaw, hasta ese momento propiedad del Banco Santander de España.Esta operación fue considerada por los

    especialistas como uno de las más brillantes realizadas en los últimos tiempos en la plaza local: por menos de $ 100

    millones adquirió activos valuados en alrededor de $ 500 millones. Actualmente preside el Banco Shaw, en proceso de

    fusión con el Del Sud. La nueva entidad pasará a contar con depósitos cercanos a los $ 900 millones y un patrimonio neto

    superior a $ 300 millones, lo que la ubicará entre las principales entidades del mercado. Las opiniones de Anidjar sobre la

    actual crisis financiera reflejan una mezcla de optimismo a mediano plazo y advertencias sobre la necesidad de acelerar las

    definiciones.

    ¿Cuál es su visión acerca del proceso de reestructuración del sistema financiero?

    Los depósitos están regresando al sistema, con la característica de que el número de entidades favorecidas por ese retorno

    es reducido. Actualmente hay 15 bancos que ya recuperaron el nivel de depósitos que tenían antes del efecto tequila. Esto

    demuestra que hay una gran segmentación del sistema financiero.

    Los bancos beneficiados por el retorno de depósitos, sin embargo, no parecen haber restituido su actividad

    crediticia a los niveles anteriores a la crisis.

    Está siendo restituida progresivamente, aunque todavía no ocurrió lo mismo con los costos, que son un poco mayores,

    mientras que los plazos de los préstamos se acortaron. Este proceso se considera normal después de una crisis como la que

    acaba de soportar el sistema.

    ¿Cuánto tiempo puede demorar la normalización total del sistema?

    Estimo que antes de fin de año debería estar totalmente normalizado.

    La escasez de crédito es uno de los factores más frecuentemente mencionados en estos días entre las causas de la

    retracción económica y el desempleo. ¿Qué medidas deberían adoptarse para acelerar el flujo de los préstamos?

    Todavía hay muchos bancos muy heridos que operaban con las pequeñas empresas. Esto está generando un vacío muy

    grande en el sistema pero todos los bancos tienen interés en llenarlo.

    ¿Y cómo se logra eso?

    Hay dos alternativas: que esas entidades vuelvan a operar fluidamente, o que esos fondos se restablezcan a través de las

    grandes entidades estatales o privadas.

    ¿El Banco Central no debería participar en ese proceso?

    No me imagino cómo podría ayudar el Banco Central. El problema pasa más por una toma de conciencia de los grandes

    bancos estatales y privados.

    De todos modos, la impresión generalizada es que si esta falencia crediticia continúa se acentuarán aun más las

    actuales dificultades económicas

    Sin lugar a dudas. Se crearán problemas adicionales a la estructura de pagos del sistema económico.

    En su opinión, durante el curso de la crisis, ¿se ejercieron adecuadamente las funciones de supervisión del Banco

    Central?

    Sólo en forma parcial, y la actual situación de indefinición en el ejercicio de supervisión del Banco Central les hace mal

    a todos, tanto a las entidades exitosas como a las que están con problemas. La indefinición tiende a mermar la credibilidad

    de todo el sistema. Es importante resolver rápidamente, por la supervivencia o por la muerte, la situación de las entidades

    con serios problemas financieros.

    ¿Hay antecedentes a nivel mundial de entidades que no devuelven los depósitos y continúan con las puertas

    abiertas?

    Que yo conozca, no. En los últimos tiempos en la Argentina se crearon dos figuras financieras originales. Una es la que

    usted mencionó, que los bancos sigan abiertos a pesar de que no devuelven los depósitos. La otra es la expresión de pisar

    los depósitos, como un mecanismo netamente argentino de financiamiento, que adoptaron algunos bancos.

    ¿Cómo vislumbra el mercado financiero a partir del año próximo?

    Seguirá una tendencia similar a la que se venía observando antes de la crisis mexicana, es decir, un fuerte crecimiento en

    la capacidad prestable y en la atención a los individuos y a las familias. También se producirá la esperada reorientación del

    flujo crediticio a la mediana empresa.

    ¿Seguirá creciendo, entonces, en términos reales?

    Lo hará a un ritmo similar al que exhibió en los años anteriores. Debe tenerse en cuenta que la relación entre el crédito

    total al sector privado y el PBI oscila en 20%, lo que lo ubica entre los niveles más bajos de América latina. En Brasil y en

    Chile, por ejemplo, está por encima de 30% y en los países desarrollados duplica con holgura esos valores.

    ¿Eso demuestra que el sector privado dispone todavía de una capacidad importante de endeudamiento?

    Sin lugar a dudas. Eso es lo que me hacer ser optimista sobre el desarrollo futuro del mercado financiero. Actualmente,

    la política de los bancos está destinada a mejorar la eficiencia operativa, aunque todavía deberán superar el fuerte

    crecimiento de las carteras con problemas, que responde a varios factores: las políticas crediticias de las entidades y las

    prácticas de negocios, que en determinados sectores de la Argentina carecen de la seriedad y el apego a ciertas normas que

    deberían sostener para fomentar un crecimiento sostenido del mercado financiero.

    ¿Hasta qué punto está vinculada la cuestión de la seguridad jurídica con la evolución del sistema financiero?

    El hecho de que las garantías no se puedan ejecutar y realizar en los tiempos adecuados conspira contra la voluntad de

    avanzar en la expansión del sistema.

    ¿La banca extranjera tenderá a incrementar su participación en el mercado?

    Hay dos tipos de bancos extranjeros operando en la Argentina. Los que lo hacen abiertamente en competencia con los

    grandes bancos locales y los que cubren nichos en operaciones de mercado de capitales o de financiamiento de comercio

    exterior.

    En lo que respecta a los primeros, considero que mantendrán con ligeras modificaciones su actual participación en el

    mercado. A los segundos no les veo un papel tremendamente activo en el mercado.

    Actualmente 20 bancos privados concentran 70% de los depósitos. ¿Este proceso está destinado a acentuarse?

    Cada vez más los depositantes elegirán los bancos por la calidad de los servicios que prestan y por su solvencia, que

    estará determinada por los patrimonios que respalden sus operaciones.

    ¿Cuál sería el número ideal de bancos para operar en el mercado local?

    No podría mencionar un número exacto, pero indudablemente es muy inferior al que tenemos hoy.

    ¿Usted considera viable o deseable la privatización del Banco Nación?

    Sería aconsejable, igual que la del Banco de la Provincia de Buenos Aires. Es extraño que un gobierno como el actual,

    que se animó a privatizar áreas muy importantes de la economía, no haya iniciado siquiera la batalla a nivel ideológico o de

    discusión pública, para la privatización de los grandes bancos estatales y provinciales. Aquí todavía hay algo de mito y de

    intereses relacionados con la existencia de estas dos entidades.

    En el caso en que se decidiera la capitalización del Banco de la Nación, ¿cuáles podrían ser los mecanismos para

    la búsqueda de inversores?

    Hay dos maneras de concretar la privatización de un banco de esa envergadura. Venderlo a un núcleo de inversores local

    o extranjero, que asegure su continuidad como unidad, o repetir lo que se hizo en Francia: las acciones de los bancos a

    privatizar se colocaron entre el gran público, dejando los mecanismos adecuados de decisión política en la asamblea de

    accionistas. Cualquiera de los dos caminos, bien implementados, va a encontrar muchos interesados.