sábado, 30 de mayo de 2026

    La prueba más difícil

    De allí que todos los expertos coincidan en advertir que no es recomendable pasarse de una AFJP a otra teniendo en cuenta

    solamente la renta de los primeros meses. Lo mejor es, dicen, esperar por lo menos un año. De este modo, se puede vislumbrar si el

    comportamiento de la cuota es sostenido. Además conviene tener en cuenta que la rentabilidad tiende a equipararse con el paso del

    tiempo.

    Es importante recordar que si una administradora queda por debajo del rendimiento promedio del sistema (la Superintendencia lo

    calculará en julio próximo) debe cubrir la diferencia. En el caso de ubicarse por arriba, el excedente pasa a un fondo de fluctuación.

    Buena Conducta

    Entre agosto y diciembre de 1994, la rentabilidad se situó en 2,82% (este cálculo no incluye los valores de Dignitas ni Ethika)

    ponderado por los patrimonios de los fondos acumulados al último mes del año.

    Es importante aclarar que los afiliados no perciben un rendimiento medio de ese orden. Sus dividendos están determinados

    por la cantidad de cuotas partes que pueden adquirir cuando se les imputan sus aportes.

    Al observar cómo quedaron ubicados los valores de las cuotas a fines de diciembre último se advierten de inmediato diferencias que,

    en general, pueden atribuirse al volumen y la estrategia de las inversiones.

    La actividad absorbió razonablemente bien los impactos de la plaza: la caída de las cuotas fue muy inferior a la de la

    mayoría de las acciones y bonos.

    La respuesta del sistema a la crisis parece demostrar que los portafolios son en líneas generales consistentes. Según los

    especialistas del sector, la seguridad de las carteras se incrementaría si existieran más instrumentos de cobertura, y se

    modificara parte de la normativa.

    Las proyecciones iniciales sobre la rentabilidad del sector eran muy optimistas; apuntaban a un índice anual de 13%.

    Gradualmente, las expectativas fueron disminuyendo, debido a la falta de instrumentos de inversión, la sobredemanda de los

    existentes y las crisis regionales, locales e internacionales.

    La Superintendencia había sido muy cauta al respecto. Al dar a conocer las instrucciones para inversiones, había delineado

    un escenario donde la rentabilidad promedio podía situarse en 5%.

    Ahora, a esa situación se le suma el hecho de que 1995 asoma como un año difícil para las finanzas. Los

    especialistas coinciden en que, mientras se mantenga este entorno, no es tan relevante comparar la renta de los

    fondos en un determinado período. Lo importante es que las administradoras posean la capacidad y la solvencia para

    generar rendimientos constantes con un nivel de riesgo aceptable.