Los primeros efectos (en general, alejados de las expectativas iniciales) originaron una suave brisa de reordenamientos en algunas AFJP´s. Así comenzó la etapa de adecuar las estructuras a los logros tangibles.
Algunos puestos de gerencia (incluidos gerentes generales) fueron excluidos de los nuevos organigramas. “La mayoría obtuvimos un poco menos de lo esperado”, confiesa Gustavo Covacevich, gerente general de Previnter. Sólo aquellos que se habían fijado objetivos conservadores se aproximaron bastante a las cifras proyectadas.
Por eso, una porción del sector se somete hoy a una dieta acelerada. Pero las reestructuraciones no son tan importantes si se las compara con el vértigo del lanzamiento de la jubilación privada. Los acontecimientos que normalmente se registran a lo largo de tres años en otros negocios se precipitaron en sólo tres meses en las administradoras. Lo cual, inevitablemente, generó desgastes.
“Nos habían advertido que el primer año era una etapa de cambios. En algunas administradoras, hubo gerentes generales, comerciales y de marketing que apenas duraron seis meses”, comenta Ricardo Rodríguez Marengo, gerente comercial de Consolidar. “Cuando accedí a esta posición conocía los riesgos. Por ahora, otras áreas no tienen tanta exposición como ésta; pero un gerente de
Inversiones tendrá, tal vez, tanta o más presión en un futuro.”
“Existía un pico de afiliaciones que requería tener una cantidad de gente. Ahí surgió la disyuntiva de hasta dónde era aconsejable sobredimensionarse. Después venía el problema de la reestructuración”, reflexiona Emilio Colunga, subgerente general de Siembra. “Había que encontrar un equilibrio entre
las necesidades de los resultados empresarios y las consecuencias sociales. Pero si la firma no fuera viable comercialmente, no habría empleos.”
El volumen de los fondos ya tiene cuerpo y, por lo tanto, pesa. De ahora en más, surgirá una nueva tabla de posiciones sobre la base de las contribuciones de los afiliados. Al cierre de esta edición, ni la Cámara que nuclea a las administradoras ni la Superintendencia (SAFJP) habían confeccionado un
ranking oficial. Las carteleras de las AFJP´s mostraban, por su parte, esos volúmenes, pero la fecha de corte variaba de una a otra.
“La cobrabilidad origina un nuevo promedio. Además, permite observar cuáles fueron las políticas de captación mejor organizadas y el grado de conocimiento del segmento al que se apuntaba”, destaca Jorge Seijas, gerente de Marketing de Prorenta.
Según datos suministrados por los responsables de Inversiones y de Relaciones Institucionales de las administradoras consultadas, Consolidar contaba, al 7 de octubre, con un patrimonio del fondo de $ 30,4 millones; Siembra, 25,8 millones; Máxima, 25 millones; Nación, 14 millones, y Previnter, 12,8 millones.
Tener o No Tener.
Esta tabla, que registra fuertes variaciones cotidianamente, depende, entre otros factores, de la proporción entre aportantes y afiliados, que en promedio ronda 80%.
“La brecha no solamente se compone de las personas que se adhirieron al sistema pero no aportan”, señala Martín Meyer Pellegrini, gerente comercial de Máxima. “También entran aquí los trabajadores del convenio de complementación gremial, los que están en negro y los errores de imputación.”
La designación de los indecisos modificará, además, las carteras de afiliados. Hasta el momento, totalizarían 950.000; por lo menos eso se deduce de los fondos que recibe la AFJP Nación.
Otro motivo de preocupación son los traspasos, que a su vez están fuertemente relacionados con la rotación de los vendedores.
Las estimaciones de traspasos oscilaron entre 8 y 20%, cuando se presentaron los proyectos ante la SAFJP. “La realidad argentina es más favorable que la chilena. La ley tomó precauciones en este terreno al establecer la posibilidad de dos cambios por año, siempre que haya cuatro meses consecutivos de contribuciones. La rotación es buena, pero el exceso no es conveniente. Implica
gastos adicionales para las empresas y beneficios poco claros para la gente”, argumenta Covacevich.
La cámara estudia algunas acciones para evitar deserciones apresuradas, la idea es que los afiliados aprecien la calidad del servicio antes de cambiarse. “En caso de que algunos clientes se vayan de esta compañía les preguntaría por qué. Así podré evitar que otros también nos dejen”, apunta Meyer Pellegrini. “Para poder definir mis traspasos a futuro debería comprender los intereses o expectativas de cada afiliado.”
Para entender ese fenómeno es conveniente revisar las cifras de Chile. “Cuando se habla de una rotación de 20% es necesario tener en cuenta que 8% lo hace más de dos veces por año”, analiza Rodríguez Marengo. “Por otro lado, hay otro segmento que nunca se cambió o lo hizo una vez en cuatro años.”
Por ahora, se estima que la rotación tendría, en el primer año de vigencia del nuevo sistema, un techo de 15% anual, partiría de las administradoras pequeñas y luego comenzaría a reducirse. “Para mantener la cartera se pueden aplicar políticas de bonificación premiando la permanencia”, enuncia Colunga. “De esta forma, quien continúa en una compañía obtiene una rebaja en las comisiones.”
En algunos meses más, las administradoras locales exhibirán una estructura de servicios mayor que la que Chile desarrolló a lo largo de 12 años. “Esta será la clave para retener al cliente; genera mayor anclaje”, afirma Seijas. “Además, es una doble vía: sirve para conservar y para atraer a la gente. “Los servicios se desplegarán en dos niveles: los individuales (atención telefónica, cajeros automáticos, resúmenes de cuentas) y los empresariales. En ciertos casos se implementará el autoservicio previsional que permitirá contar, entre otras cosas, con el certificado de afiliación. La meta es hacer tangible, lo antes posible, la disponibilidad de información de todo tipo, y la cercanía y apoyo de la AFJP.
Yanina Mazzia.
¿DONDE ESTAN LOS ACTIVOS?
Las AFJP´s son fuertes demandantes de herramientas financieras. Supuestamente, su volumen de fondos en crecimiento constante generaría un aumento de la oferta en un corto lapso. Sin embargo, el panorama de instrumentos disponibles se modifica con lentitud. En ninguna cartera faltan títulos públicos. El abanico de estos valores es vasto, tanto en plazos como en modalidades de tasa.
Algo similar sucede con los Fondos Comunes de Inversión. Día a día, se califican más, sobre todo los de money market. Esto permite aprovechar gran parte del tope de 14% estipulado en el menú de las administradoras.
“Los Fondos Comunes son herramientas muy interesantes. Si el precio de los activos no conviene durante una jornada se puede depositar el dinero disponible en ellos”, afirma María José de Guardo, responsable de Inversiones de Dignitas. “Los usamos como una especie de caja de ahorro; pero obtenemos un rendimiento similar al de los plazos fijos.”
Una problemática compleja se cierne sobre las Obligaciones Negociables (ON). Aunque los grupos previsionales pueden invertir allí una proporción importante de sus carteras, es difícil hallar instrumentos disponibles a precios razonables. En líneas generales, se prevé un incremento de su oferta a partir de este mes. De ahí en más, los precios se acomodarán pues las AFJP´s son inversores
primarios de estos papeles.
Posiblemente, el flujo de algunos otros activos crezca también en los días por venir. Pero se deberán modificar determinados procesos para lograrlo. “Es preciso acelerar los tiempos. Por ejemplo, el de calificación de los valores, el que se toma la Comisión de Valores para revisarlos, el de inscripción en
los mercados”, comenta Marcela Martinuzzi, gerenta de Inversiones de Previsol. “Esto conforma una estructura que debería reacomodarse en los próximos períodos.”
A pesar de que existen varios títulos públicos provinciales, ninguno se presentó aún para ser calificado por el Banco Central. Según los expertos, muchos (el Bocomba y el bono Independencia, entre otros) son herramientas interesantes para la actividad.
“No se entiende por qué podemos comprar un bono del Estado en una oferta pública inicial y no podemos hacer lo mismo con las acciones o las ON”, reflexiona la directiva de Dignitas. “En esas oportunidades se pueden lograr buenos precios. Esto no sucede muchas veces en las plazas secundarias.”
Tal vez, uno de los instrumentos más esperados sean los de la securitización. “Estos son ideales para las administradoras porque su riesgo es casi nulo”, señala Martinuzzi.
A partir de agosto, más grupos comenzaron a destinar pequeñas porciones de sus fondos al sector accionario. Por lo común, se dirigieron a los pocos papeles de baja volatibilidad ya calificados: a los del área de servicios y petroleras.
Por ahora, las carteras de las AFJP´s tienden a concentrarse en el corto plazo. Pero se espera que esto cambie con el paso del tiempo. “Somos inversores de largo plazo. Sin embargo, se trabaja cuidando el day to day”, admite María José de Guardo. “Incrementando la duración de las carteras y comportándonos como operadores de más largo plazo podremos aumentar la rentabilidad.”
Las proyecciones de los primeros meses permitirían vislumbrar un rendimiento de alrededor de 13%.
No obstante, la falta de herramientas y la sobredemanda de las existentes podría provocar un leve achique de esa perspectiva. Un ejemplo de esto son los plazos fijos. Todas las administradoras colocaron una masa importante de sus fondos en ellos. En la medida en que esa corriente crezca, las tasas bajarán.
Dios aprieta pero no ahorca, dice el refrán. La mayoría estima que no están tan ahogados pues el flujo de ON, títulos públicos y Fondos Comunes de Inversión estará en incremento constante, de ahora en más.
