jueves, 30 de abril de 2026

    ¿Una oportunidad para la argentina?

    La economía argentina enfrenta un evidente desequilibrio de su sector externo, y la única solución no traumática disponible es el aumento de la productividad y un impulso muy fuerte a las exportaciones. En este aspecto, el eventual éxito de la estabilización brasileña es maná que viene al auxilio de todos los esfuerzos que se hagan en el plano interno.

    Esto es así porque Brasil es nuestro principal socio comercial y en el marco de los acuerdos del Mercosur sus importaciones desde nuestro país tendrán arancel cero desde enero de 1995. Con esa regla de política como contexto, la apreciación cambiaria y la expansión económica que están acompañando y seguirán acompañando al Plan Real significarán un aumento de la demanda

    brasileña. Las importaciones de nuestro vecino, que ya se habían incrementado en 50% durante 1993, lo harán probablemente otro 30% en 1994 y de ese modo superarán los US$ 30.000 millones. No es improbable que la participación argentina sea de alrededor de 10% y por lo tanto las exportaciones a

    Brasil superen los US$ 3.000 millones, esto es, el doble de lo que eran en 1992.

    Una trayectoria como la que se acaba de describir puede continuar en los próximos años si Brasil consolida su estabilización. Sin embargo, sería bueno enfatizar que los efectos benéficos de esta sociedad comercial sólo se aprovecharán plenamente si la economía argentina supera sus restricciones de oferta de bienes exportables. Una demanda en aumento proveniente de Brasil no mejorará nuestra situación si no invertimos y pasamos consecuentemente a otra escala de producción. Ya hoy, cuando Brasil apenas retoma su sendero expansivo, hay muchos casos en los que nuestras empresas no pueden satisfacer los pedidos. En caso de que, a partir del Mercosur, se hagan

    acuerdos con otros bloques comerciales (como el Nafta o la Unión Europea), nuestras limitaciones de oferta se harán aún más patentes.

    ¿Cómo aprovechar entonces la oportunidad que abre el Plan Real?. Difícilmente lo consigamos si la política económica no multiplica los esfuerzos para corregir el problema de precios relativos y de ausencia de incentivos para la producción de bienes comerciables que enfrentamos desde 1990. Ya sabemos que no se trata de devaluar; tampoco de inducir una recesión supuestamente deflacionaria.

    De lo que se trata es de poner en marcha un conjunto de políticas públicas (tributarias, regulatorias, industriales, tecnológicas, financieras, laborales) orientadas a mejorar la rentabilidad relativa y la productividad de la industria y el agro y a ampliar consecuentemente la oferta argentina en los mercados internacionales. Naturalmente, este no es el lugar para detallar estas políticas. Pero sin duda ha llegado el momento de debatirlas y aplicarlas.

    * Instituto Torcuato Di Tella.