lunes, 22 de junio de 2026

    Un oso con corona

    Después del último ranking de la banca publicado por MERCADO, el Sáenz dejó de ser un emblema parecido a una corona real para el gran público que pasa todos los días por la esquina porteña de la plaza Roberto Arlt, en Bartolomé Mitre y Esmeralda. La caligrafía gris dibujada en el escudo desde hace 10 años rutila hoy al tope de una lista de 162 entidades de todos los orígenes, como la que más dinero gana en relación con el activo total.

    Entre los banqueros se la reconoce por el “oso” de Frávega desde que la decana familia de la casa de artefactos para el hogar la compró como compañía financiera en 1976.

    Los años de inflación y languidez crediticia la relegaron al pelotón de los que sobrevivían financiando a colegas. Hasta que llegó el boom de la compra de electrodomésticos en cuotas que trajo la convertibilidad.

    La suma de los márgenes obtenidos le permitió acceder a un récord de ganancias sólo superado, proporcionalmente, por un mayorista extranjero de fuste, como el Continental, que en el último balance contabilizó algo más que un peso de utilidad por cada tres de patrimonio neto.

    ESPECIALIZACION.

    Héctor Guedes lleva 18 años en el comando central de la entidad, con cinco sucursales ubicadas en la Capital Federal y el Gran Buenos Aires. Es una cuña del palo, porque proviene de Sáenz Briones.

    En todo este tiempo desfilaron por sus manos todas las cuentas que convirtieron al banco en un pequeño gran gigante. En silencio, el Banco Sáenz dio un rotundo viraje estratégico ni bien se echó a andar el programa económico dirigido por Domingo Cavallo desde el Palacio de Hacienda: reorientó la cartera de préstamos hacia los negocios minoristas, lo cual le permitió amasar el año pasado utilidades por $ 15,1 millones, contra $ 40,1 millones de patrimonio, lo que le confiere una elevada relación de 37,66%. Aunque está precedido en el ranking por 74 entidades de mayor tamaño, es el quinto que más presta en relación con su masa de activos. Y a pesar de manejar cuantiosas carpetas

    crediticias, sus costos administrativos le ocupan menos espacio que a los grandes colegas, como el Boston, el Francés, el Citi, el Galicia y el Quilmes, entre otros.

    Según Guedes, en 1991 aprovecharon la oportunidad que ofrecía el plan de convertibilidad y apostaron fuerte hacia lo que mejor sabían hacer: la colocación de préstamos de mediano plazo a particulares. Empezaron con las altas tasas de entonces y se beneficiaron a medida que bajaban permitiendo un mejor fondeo de las operaciones. Pero, fundamentalmente, capitalizaron la

    especialización que habían forjado en préstamos minoristas en las épocas en que los demás se concentraban en el mercado mayorista.

    UN BANCO MULTIPLE.

    La tecnología y el software desarrollados para dotar de eficiencia a bajo costo la atención de la financiación del consumo escasamente disponible en los tiempos de inflación encontraron su gran oportunidad con la reactivación iniciada en 1991. “Hemos registrado un crecimiento de 240% en la

    cantidad de créditos minoristas otorgados, ya que de 65.000 en aquel año pasamos a 222.200 durante 1993. El salto tuvo lugar con un relativamente bajo incremento de nuestros gastos administrativos”, explicó.

    Sin embargo, el sello del Sáenz no acompaña únicamente a heladeras, televisores y otros electrodomésticos vendidos en cuotas. Es un banco múltiple y, como tal, asiste a empresas en comercio exterior y para capital de trabajo e inversiones productivas, y se maneja en dólares, pesos, títulos públicos, factoring y descuentos de documentos. Es, además, agente extrabursátil y canaliza en el Mercado Abierto Electrónico las operaciones de trading de acciones y títulos públicos. En marzo de este año ocupó, sobre un total de 160 agentes de mercado abierto, el puesto 84º en el ranking de ventas elaborado por el MAE, con US$ 146.661.697.

    También se dedica a cobrar servicios y recaudaciones varias por un volumen que, en abril último, alcanzó las 41.735 transacciones. La compraventa de divisas, en ese mismo mes, registró 8.770 operaciones.

    Guedes destaca, no obstante, que a partir de la estabilidad la niña bonita son los créditos para consumo, los personales y las tarjetas, que ya representan 60% de la cartera, contra 40% de la banca mayorista. Hasta marzo de 1991, los individuos ocupaban 30% de los negocios contra 70% de los dirigidos a empresas.

    Como haría un práctico de navegación, apenas un golpe de timón permitió enfilar la proa de la embarcación ágil y pequeña hacia el puerto más promisorio. La tripulación no hace alharaca ni el desplazamiento es ruidoso. “Elegimos un perfil bajo porque antes que andar diciendo quiénes somos nos interesa ser eficientes en lo que hacemos”, afirma Guedes.

    Los accionistas prefieren continuar capitalizando el banco con sus propios dividendos antes que abrirlo a nuevos socios. El patrimonio neto al 30 de abril de este año llegó a US$ 41,4 millones, incluyendo los aportes del último período.

    “Hasta el momento no se prevé ninguna emisión de acciones con oferta pública por cuanto nuestra estrategia de fondeo se orienta más hacia las Obligaciones Negociables o papeles comerciales en distintos mercados del exterior”, señala.

    El sesgo del negocio bancario, una vez superada la “fiebre consumista” que trajeron aparejada la estabilidad y la apertura, se inclina hacia los volúmenes de operaciones para compensar la merma en el spread que determinó la reducción de las tasas activas.

    El Sáenz espera esta etapa de depuración con un cuadro de costos moderados y armado hasta los dientes con banca electrónica de última generación.

    Mientras no aumente significativamente de tamaño su capital ni resigne utilidades operativas, la corona real que parece simbolizar su isotipo continuará trepada al podio de los prósperos.