Rudiger Dornbusch es un economista de sólido prestigio internacional, y un viejo conocido de la Argentina. En las últimas visitas fue explícito en su apoyo al gobierno y al plan económico en marcha. Cada vez más explícito: ya no cuestiona la tasa de cambio, como hacía al principio. Lo que sí le merece reparo -dijo hace poco en Buenos Aires- es la ausencia de política social.
Nadie diría que es un enemigo de la actual orientación económica ni que tenga prejuicios contra el ministro Domingo Cavallo. Por eso es interesante el resto de su análisis. ¿Qué dice Dornbusch de lo que pasa en Estados Unidos, y de las relaciones de la primera economía mundial con Japón? Más aún, ¿qué consejos le da al presidente Bill Clinton en estas materias?
En breve síntesis, Dornbusch opina (Business Week del 19 de julio, página 7):
* “El gobierno de Clinton hizo bien en adoptar, en las relaciones comerciales con Japón, un enfoque basado en resultados. (…) La única estrategia creíble que queda es insistir en metas cuantificadas para obtener acceso en ese mercado. Naturalmente, la estrategia sólo es creíble si el fracaso acarrea sanciones por parte de Estados Unidos.”
* “Una estrategia comercial orientada a obtener resultados debe tomar la forma de listas detalladas de cuánto progreso se espera en cada industria.”
(Ya antes, en su edición del 6 de abril pasado, la misma publicación, Business Week, había planteado: “¿Debe Estados Unidos tener una política dirigida a generar y promover desarrollo tecnológico e industrial?”. La respuesta de la revista de negocios más famosa del mundo fue: “Sí”.)
Puede resultar sorprendente que el país campeón de las doctrinas de libre mercado y apertura económica descrea de la persuasión para difundir su credo – en apariencia, triunfador en todo el mundo- y establezca represalias comerciales, que asumen modalidades proteccionistas. Sin embargo, la aparente impaciencia de Washington no se origina únicamente en que Japón importa apenas 3% de los productos industriales que requiere (la mitad de lo que importan Estados Unidos y Europa, como promedio), sino en un antiguo pragmatismo que le hace seguir la búsqueda del interés nacional por
diversas vías.
Hasta ahora, el debate sobre estas materias en la Argentina estaba limitado por la intransigencia.
Todo o nada. Blanco o negro. O aperturista a ultranza, o anacrónico proteccionista. Es casi una reedición de la hoy vieja polémica entre privatistas y estatistas, que tanto postergó y deformó la acción transformadora.
Por eso es un viento fresco la discusión pública que mantuvieron el ministro de Economía, Domingo Cavallo, asumiendo las tesis del gobierno, y el ex ministro de Obras Públicas, Rodolfo H. Terragno, exhibiendo la alternativa opositora. Ninguno de los dos está contra la apertura, ninguno de ellos puede ser considerado un proteccionista. La gran diferencia conceptual que se planteó fue en torno del papel del Estado.
Para Cavallo, parece bastar que el Estado ordene y dé coherencia a la macroeconomía, fije las reglas de juego y sancione las transgresiones, para que el sector privado -los empresarios, en suma- profundicen el proceso de crecimiento real que demanda el país.
Para Terragno, se requiere el concurso activo del Estado fijando el rumbo, definiendo áreas estratégicas con futuro que merecen apoyo y estímulo, y negociando internacionalmente en forma protagónica en defensa de los empresarios nacionales.
Hace falta una discusión global, y a fondo, en la que deben participar activamente, y con ideas muy claras, no sólo los políticos, sino muy especialmente los empresarios, los trabajadores, pero también los propios consumidores. Importa saber qué beneficios o desventajas derivan de la implementación de ambas posturas.
Lo que está en juego es el modelo capitalista que seguirá la Argentina durante la primera década del siglo próximo; si hay futuro para la industria nacional; si el crecimiento basado en las exportaciones tiene perspectivas -saber qué podemos vender y a quién- y en definitiva, si lograremos insertarnos de verdad en las grandes corrientes del comercio mundial.
