Una de las novedades más importantes del último año en materia de negociación de acciones fue la creciente gravitación del Mercado Abierto Electrónico (MAE); de los reducidos niveles que alcanzaba en 1990 (1.39%) pasó en 1991 a 14.15% y en 1992 a 50.57%, lo que significa que por primera vez superó en volumen el monto operado en la Bolsa de Comercio.
La creciente presencia del MAE en la plaza accionaria se hace mucho más evidente en las empresas que salieron a cotizar últimamente. Tanto en Telefónica como en Telecom, su liderazgo es indiscutible. En Baesa y Sevel, la participación en sus respectivos mercados ronda el 50%, mientras que en acciones como Pérez Companc, Comercial del Plata, Astra, Celulosa y Siderca, llega a un tercio.
El año pasado el volumen total negociado con acciones (sumando el MAE y la Bolsa) alcanzó a US$ 32.000 millones, una cifra que en 1993 debería ser notablemente superior, como consecuencia de las ventas que realizará el Estado del capital de las empresas recientemente privatizadas, a lo que se agregarán las nuevas emisiones que realizarán estas empresas para obtener los fondos que demandan sus planes de inversiones.
Una porción de estas acciones podría emitirse en el país y luego ser convertidas en certificados de depósito (ADR) para su cotización en el mercado estadounidense. Las acciones deben emitirse primero en la Argentina y ser absorbidas por algún grupo importante, que normalmente es el que ejerce el control mayoritario de la empresa. Una vez suscriptas, las láminas son depositadas en un banco que opera en el país, que emite el correspondiente certificado de depósito.
Este certificado, a su vez, se redeposita en un banco norteamericano, que en base a ese resguardo emite los ADR, que se entregan a los inversores como constancia de sus tenencias.
Utilizando un procedimiento similar, los bancos norteamericanos emiten también los GDR (Global Depositary Receipt), que están destinados a inversores del exterior (fundamentalmente europeos y japoneses).
UN MERCADO AUTORREGULADO.
El Mercado Abierto Electrónico (MAE) funcionará, desde marzo, con un mecanismo de autorregulación. A partir de ahora, por lo tanto, tendrá a su cargo nuevas funciones: control total de la actividad de los agentes y del mercado, y la facultad de otorgar autorización a las empresas para incorporarse al mercado. Este avance, sostiene el titular de la institución, Adolfo Lanús de la Serna, es un paso muy importante en la tarea de jerarquizar al MAE a nivel internacional. “Nuestra aspiración, ahora, es concertar un acuerdo de precalificación con la Comisión Nacional de Valores, de características similares al firmado con la Bolsa de Comercio”, señala.
Las compañías pueden optar por negociar sus papeles únicamente en el MAE o sólo en la Bolsa, o en ambos mercados a la vez, para lo cual tendrán que contar con las respectivas autorizaciones, además de la acordada por la Comisión Nacional de Valores.
De esa forma, puede darse el caso de que una empresa obtenga la autorización para cotizar en uno de esos mercados pero le sea negada en el otro, lo que estaría relacionado con mayores niveles de exigencias.
Dada la gravitación del MAE dentro del mercado de capitales argentino, su autorregulación significa que todo el mercado ganó en seguridad y transparencia, un aspecto de fundamental importancia para el inversor extranjero, especialmente el institucional, que busca seguridad y amplia información.
Lanús de la Serna sostiene que los próximos pasos de la entidad estarán destinados a lograr una creciente estandarización en las normas, en cuanto a transparencia, ética y reglas que deben cumplir las sociedades. Asegura que ese objetivo “se cumplirá este año”, aunque para lograr una creciente intervención en los mercados internacionales hay que resolver todavía algunos problemas de tipo instrumental. En lo que respecta al Mercosur, por ejemplo, es imprescindible fijar normas específicas sobre transferencia de fondos, reglas de cambio, formas de liquidación de las operaciones, donde quedarán depositados los títulos valores, normas comunes a las que se sujetarán las sociedades cotizantes y un reglamento uniforme sobre los controles que deben realizarse sobre los agentes intermediarios.
VATICINIOS OPTIMISTAS.
Este año podrá caracterizarse también por un incremento de las operaciones en las obligaciones negociables, que a pesar del importante monto emitido (US$ 2.400 millones) tienen una liquidez sumamente exigua, que respondería a varios motivos. El principal es que una parte significativa de ese monto fue colocado en el exterior.
En el caso de las obligaciones negociables que responden a refinanciación de pasivos, la poca liquidez obedecería a que esas emisiones son absorbidas en su totalidad por las entidades financieras acreedoras, que contabilizan las láminas a su valor nominal. Por lo tanto, no incentivan su negociación en plaza para evitar que la caída del precio las obligue a reflejar esa pérdida en el balance.
La activa intervención que tendrán este año las empresas calificadoras de riesgo puede contribuir, además, a dinamizar el mercado accionario y el de las obligaciones negociables. La calificación aleja las posibilidades de realizar una mala inversión.
Por todo ello, los especialistas consideran que 1993 puede caracterizarse por un importante auge de los montos negociados con acciones, aunque los pronósticos del presidente de la Bolsa, Carlos Dietl, quien vaticina un volumen diario de negocios de US$ 300 millones, parecen reflejar un optimismo excesivo. Actualmente, las operaciones oscilan entre US$ 30 y US$ 50 millones, o sea que, en el mejor de los casos, las estimaciones de Dietl representarían una expansión de 500%.
Lanús de la Serna es mucho más cauto. Estima que el mercado total podría alcanzar, a fin de año, US$ 250 millones diarios, de los cuales US$ 150 millones corresponderían al MAE y US$ 100 millones a la Bolsa.
En base a este pronóstico, la gravitación del MAE dentro de este mercado pasaría a 60%, es decir que se mantendrían los niveles del último trimestre de 1992, cuando elevó su participación en el mercado total de acciones a 59%.
LLEGA LA ELECTRONICA.
Otra de las probables características de 1993 será la tendencia, que se vislumbra como inexorable, hacia formas electrónicas de negociación. La extensión de esta modalidad podría llevar con el tiempo a la desaparición de las negociaciones dentro de los recintos habituales, aunque este proceso no es fácil, porque debe vencer las resistencias culturales y las importantes inversiones que requiere realizar una transformación de esa naturaleza.
Un ejemplo de esas dificultades se encuentra en el New York Stock Exchange, que demoró el proceso de cambio por los enormes costos que demandaba. La demora tuvo sus costos; le significó una pérdida muy importante de mercado, ocupada por el llamado Mercado Electrónico Interempresario, que absorbió una parte interesante de las operaciones que anteriormente efectuaban los brokers.
Esta tendencia mundial hacia los mercados electrónicos se refleja también en la evolución del NASDAC (National Association of Securities Dealers), el mercado electrónico que actualmente ocupa el tercer lugar entre los principales del mundo.
Luis García.
ACLARACION.
Con respecto a la nota sobre las empresas calificadoras de riesgo, publicada en la última edición, ruego se sirva aclarar que nuestro convenio con Duff & Phelps, Credit Rating Co., es “en firme”, pero aún falta completarse con la implementación de los pases legales y reglamentarios. Ello implica que no sólo restan los recaudos societarios de naturaleza contractual, sino, además, los requisitos de índole administrativa, propios de la Comisión Nacional de Valores, en orden a la conformidad y autorización que suponen sus atribuciones de Superintendencia, expresamente normadas.
Roberto Domínguez.
Vp. de Broda, Domínguez, Econsult.
LOS JAPONESES LLEGAN A LA BOLSA.
En pocas semanas (fines de abril o comienzos de mayo) se producirá un acontecimiento muy importante en el mercado de capitales, más precisamente en el sector bursátil: el lanzamiento de las acciones de New San, la empresa que representa a Sanyo en la Argentina.
El capital de New San, una vez efectuada la retribución por el ejercicio cerrado en diciembre, alcanzará a $ 45 millones. De esta cifra, 55% está en poder del grupo local Sansei, mientras que el resto pertenece a Sanyo, de Japón.
La estrategia para el lanzamiento de los papeles al mercado consiste en realizar una nueva emisión, equivalente a la tercera parte del capital. Por lo tanto, las acciones que se colocarán entre el público rondarán los $ 15 millones, que para la empresa significará una entrada muy superior, debido a que serán colocadas con un sobreprecio, cuya magnitud dependerá de la situación del mercado en el momento del lanzamiento.
La apertura del capital se concretará en forma simultánea en el país y en Estados Unidos, para lo cual otorgó mandato al banco de inversión Oppenheimer & Co. Inc., que emitirá los correspondientes ADR.
Con la nueva emisión, el capital de New San subirá a $ 60 millones. De esa forma, la gravitación de Sansei quedará disminuida a 42,3% y la de Sanyo a 34,6%, mientras que los inversores particulares retendrán el 23,1%.
Hasta fines de septiembre la mayoría de las ventas de New San se centraban en la comercialización de aparatos de televisión, video y audio. Los dos primeros rubros eran fabricados en la planta de Tierra del Fuego, que en 1992 recibió importantes inversiones, que le permitieron elevar su capacidad mensual a 22.000 televisores de distintas dimensiones y 12.000 videos.
A fines de 1991 la participación de New San en el mercado de televisores rondaba 6%. Un año después, esta porción subió a 15% a través de las marcas Sansei y Sanyo. En lo que respecta a videos, su penetración pasó de 15 a 18%.
En diciembre, la firma consiguió un récord de ventas: $ 25 millones, que le permitieron elevar las totales del ejercicio a $ 155 millones. Este fue el premio a la incorporación, a partir de octubre, de nuevos productos fabricados por Sanyo en sus distintas plantas, particularmente de compresores de aire acondicionado, un rubro en el que la firma japonesa es líder a nivel mundial. También inició la comercialización de equipos de aire acondicionado con motor instalado fuera del ambiente.
A estos rubros agregó otros de la línea para el hogar, como heladeras, lavarropas, afeitadoras y aspiradoras.
Como estos renglones tendrán una gravitación plena durante todo el ejercicio, el director de finanzas, Miguel Seijas, estima que las ventas totales de 1993 deberían oscilar en $ 180 millones, que representarían una expansión real de 15%.
En 1991, cuando inició sus actividades, que en la práctica significaron el relanzamiento de Sanyo en la Argentina, el patrimonio de la firma oscilaba en $ 12 millones. A esa cifra se agregaron los $ 9 millones que ganó ese año y $ 25 millones que obtuvo en 1992. De ahí su patrimonio actual de $ 45 millones, que a fin de este año, con la nueva emisión prevista (incluidas las respectivas primas de emisión) y las utilidades del actual ejercicio, podría alcanzar una cifra muy superior a $ 120 millones.
L.G.
LEJOS DE LA TRANSPARENCIA.
En esta ocasión, MERCADO no está en condiciones de incluir en el ranking de los principales agentes de bolsa los volúmenes operados, porque el organismo oficial que habitualmente suministra esa información, la Comisión Nacional de Valores, argumenta que no puede seguir dando a publicidad estos datos por falta de personal para procesar las cifras.
El problema pone de relieve la falencia del organismo en materia de personal idóneo, lo que es mucho más preocupante si se considera que la CNV tiene a su cargo el contralor de todos los operadores del mercado de capitales, tanto bursátiles como extrabursátiles.
En estas condiciones, las posibilidades efectivas de ejercer esa función se reducen a niveles mínimos, con el agravante de que tampoco estaría dando curso, con la fluidez necesaria, a las solicitudes de nuevas emisiones que formulan las empresas, ya sea para abonar dividendos como para concretar suscripciones u obligaciones negociables.
En lo que respecta al pago de dividendos, los principales afectados son los accionistas, que no pueden recibir, dentro de períodos razonables, los pagos en acciones aprobados por las respectivas asambleas. Pero en lo relativo a las emisiones para suscripciones y obligaciones negociables, el problema es aún más serio. Además de los inversores, están afectadas las mismas empresas, que, por esta demora de la CNV, se encuentran impedidas de incorporar nuevos capitales.
Si bien el atraso puede deberse, efectivamente, a la falta de personal, no debe descartarse por completo la hipótesis de que a esa dificultad se sume una cuestión política, derivada del enfrentamiento de Martín Redrado con el ministro Domingo Cavallo.
La posibilidad de que el problema tenga su flanco político se basa en que el año pasado la CNV firmó un contrato con la Bolsa de Comercio por el cual le transfiere a esta entidad la responsabilidad de fiscalizar los balances de las empresas y los trámites relacionados con la aprobación de nuevas emisiones.
De esa forma, las funciones de la CNV en este terreno pasaban a segundo plano. En la práctica, se limitaban a dar un visto bueno a la actuación de la Bolsa, salvo circunstancias muy especiales, que justificaran su intervención.
El contrato tendía básicamente a acelerar los trámites de las nuevas emisiones, para brindar mayor flexibilidad a todo lo relacionado con la actividad bursátil.
Pese a que la Bolsa habría cumplido en término con todos los plazos estipulados en el convenio, la Comisión demora esas autorizaciones. Por lo tanto, hay un gran número de empresas que realizaron las asambleas en septiembre y octubre y no pudieron concretar el pago de los dividendos aprobados.
La demora podría conducir a que el problema alcance proporciones críticas y forzar una intervención del Ministerio de Economía, destinada a lograr por esa vía un refuerzo presupuestario. Si es así, la jugada puede ser muy peligrosa, al afectar la imagen del mercado ante los inversores extranjeros.
La falta de información sobre las operaciones en las que intervienen los agentes de bolsa recae también en el Mercado de Valores, que se limita a brindar el ranking, pero sin especificar los valores que justifican su posición en la lista.
Cuanto más se asemeje el mercado a una casa de cristal, donde no existan sectores a la sombra, mayores serán las posibilidades de que atraiga la atención de los inversores institucionales externos, que con su gran poder económico y su política de operar a plazos relativamente largos, son los que otorgan el sustento básico a todo mercado de capitales, que aspire a ser catalogado con las principales calificaciones internacionales. Conocer con lujo de detalles quiénes son los que integran el mercado es una condición básica para que la caja de cristal no presente zonas grises en su interior.
LG.
-Banco Comafi-
DEBUTANTE EN LA VANGUARDIA.
Con una trayectoria relativamente reciente, la institución ha logrado escalar rápidamente posiciones entre los operadores del MAE.
Uno de los principales operadores del MAE (el año pasado ocupó el segundo lugar en el ranking) es el Banco Comafi, liderado por Guillermo Cerviño, que opera en esa condición desde marzo de 1992, cuando se fusionó con la sucursal en la Argentina del Banco Di Napoli. Anteriormente actuaba como
agente extrabursátil, basando su intervención casi exclusivamente en el trading de títulos públicos. A fines de 1991 ingresó en el ámbito bursátil, como casa de bolsa, posición que consolidó en noviembre último con la compra de otra acción del Mercado de Valores.
Según el vicepresidente, Juan José Aldazábal, la entidad actúa exclusivamente como banco mayorista, que tiene entre sus únicos clientes a las principales empresas e inversores del país.
Para atender las necesidades de estos clientes, al margen de las operaciones habituales de trading, formó una gerencia de banca de inversión altamente profesionalizada, que participó en las tareas de management y underwriter en las emisiones de obligaciones negociables efectuadas por Cadipsa, Pluspetrol y Angel Estrada. Además, participa en Euro Commercial Papers de Invertrad, la subsidiaria de Acindar, y está realizando los estudios previos para el lanzamiento de dos nuevas empresas al mercado bursátil.
Incorporó también una gerencia de investigación, orientada a inversores locales y del exterior.
El patrimonio actual del Banco Comafi alcanza a US$ 17 millones, con una ganancia que en la primera parte del actual ejercicio (julio-diciembre) alcanzó a US$ 4.4 millones, una cifra que Aldazábal espera repetir en la segunda.
CAUTELA HASTA MITAD DE AÑO.
Con relación a las perspectivas del mercado de capitales, en especial el accionario, Aldazábal estima que hasta junio o julio los inversores asumirán una actitud muy cautelosa, con un panorama en el que prevalecerán los aspectos políticos sobre los económicos. A ello se suma la incógnita que significa la actuación de los primeros meses del gobierno de Bill Clinton en Estados Unidos. Por eso, los grandes operadores locales y del exterior asumen una actitud de “esperar y mirar”.
Pese a todo esto, la segunda parte del año, según su opinión, debería mostrar un perfil mucho más definido, con la posibilidad de que a partir de noviembre, el volumen total operado con acciones, entre la Bolsa y el MAE, se ubique en torno a US$ 150/US$ 200 millones diarios, distribuidos en partes más o menos iguales entre ambos mercados.
Actualmente la plaza accionaria se encuentra afectada en su desenvolvimiento por la falta de ingresos reales desde el exterior, ausencia que se hace mucho más evidente desde septiembre/octubre. En estos momentos, agrega Aldazábal, existen inversores externos operando en el mercado, pero son puramente especulativos. Faltan los institucionales, pero, “para que éstos se acerquen al mercado local es importante que también existan en el país operadores de las mismas 7características, como serían las Administradoras de los Fondos de Pensión.”
LG
