Nos demos cuenta o no, en algún momento de nuestra vida la cara que mostramos parece destinada a perpetuarse. Todas hemos tenido alguna compañera de trabajo que insistió con el pelo batido mucho antes de que Claudia Shiffer fuera bautizada la nueva Bardot, o nos hemos sentado a la mesa de alguien que todavía se viste como Farrah Fawcett en Los Angeles de Charlie.
Pero el hecho es que muchas mujeres han caído en la trampa de una moda. Como dice Louis Licari, un estilista de Nueva York, “la persona más difícil de ver es usted misma”.
Hollywood es la capital mundial de las caras congeladas. ¿Quién se animaría a sugerir a Joan Collins o Ann Margret que despierten a la realidad y pidan ayuda?
En el otro extremo del espectro están las bellezas naturales -Katharine o Audrey Hepburn- cuya apariencia clásica se mantiene bien a lo largo de los años. “Es muy importante tener un estilo propio”, dice la quintaesencia de lo chic, Paloma Picasso, cuyo rostro pálido, cabello oscuro y labios rojos se han convertido en una marca comercial desde 1971. Su secreto, dice, es “no ser prisionera de mi propia imagen. La gente se equivoca cuando trata de mantener para siempre la imagen exacta de cuando estuvo en su mejor momento. No se tiene 18 años dos veces”.
Hay formas de parecer lo mismo “de otra manera”. Paloma Picasso comenzó hace poco a usar el cabello más largo, y muchas veces sale con los labios sin pintura, aunque el color Mon Rouge lleva su nombre.
“Las mujeres que se conocen a sí mismas no hacen cambios drásticos, pero cambian, casi imperceptiblemente”, dice el legendario estilista Kenneth Battelle. “La gente dice que Jacqueline Onassis se ve igual que siempre, pero no es así. Den una ojeada a las fotos viejas.” Es verdad. Jackie modificó su apariencia para adaptarse a los tiempos, con leves variaciones en el volumen y largo de su cabello y cambios graduales en la consistencia de su maquillaje, que ahora, a la edad de 63 años, es de un adecuado color claro y transparente.
Los estilistas profesionales pueden ayudarnos a abrir los ojos. “Usted no paga sólo por el servicio, sino por el consejo”, dice Licari. Aun así, a menudo es preciso leer entre líneas. “Yo puedo preguntarle a una clienta: “¿No probó usar delineador gris en lugar de negro?”. Pero nunca le diría: “Quítese ese delineador”. La mayoría de ellas se pondrían furiosas”, explica Battelle.
Los expertos coinciden en que hay reglas que se aplican a todas las mujeres a medida que avanzan hacia la madurez, de modo que los cambios deben hacerse dentro de ciertos límites. “El cabello enrulado envejece”, sentencia Battelle. “Por eso, aunque esté de moda, es aconsejable no dejarse tentar.”
Muchas mujeres creen que el pelo largo las hace parecer más jóvenes cuando, en realidad, un corte a la altura del mentón o los hombros es lo mejor. El cabello gris puede parecer elegante, pero no hay duda de que envejece. “Lo aconsejable es mantenerse bastante cerca del color natural”, dice Licari.
“No hay que apresurarse a adoptar un estilo. Puede ser una moda pasajera, y es mejor esperar un año”, aconseja la asesora de imagen Susan Bixler. “Pero después, ¿por qué resistirse a abandonar una imagen vieja?”
Lamentablemente, aferrarse a un estilo no logra la única cosa que querríamos que haga: preservar el pasado. Puede que suene drástico, pero la verdadera clave para evitar la trampa del tiempo es no luchar contra el futuro. “Una razón por la que creo que mi estilo funciona es que, cuando era más joven, quería parecer mayor”, dice Paloma Picasso. “Siempre he pensado que yo luciría muy bien como una señora de cierta edad.”
Elizabeth Sporkin.
c 1992 Working Woman.
