jueves, 30 de abril de 2026

    Para pensar en el largo plazo

    El año pasado se caracterizó por un auge inusitado de las obligaciones negociables, que de un nivel prácticamente nulo a fines de 1990, alcanzaron en las últimas semanas casi US$ 600 millones, incluyendo en el cálculo las que aún se encuentran en los trámites finales de su aprobación.

    Un aspecto interesante para destacar es que las de mayor monto (ver cuadro) fueron emitidas con una tasa de interés fija anual, con un mínimo de 9% para la de Alpargatas y 10,5% para la de Acindar. Posiblemente ésta haya sido una exigencia de los inversores para tener garantizada una renta que no estuviera afectada por la previsible caída de las tasas, que a mediados de marzo se ubicaron en los niveles más bajos de los últimos años.

    El resto de las emisiones se encuentran relacionadas con la tasa Libor, más un plus estrechamente vinculado con el plazo de la emisión y el hecho de que el pago se encuentre garantizado o no por una entidad bancaria.

    Este es otro aspecto de suma importancia y refleja hasta qué punto se modificó la imagen del país entre los inversores, especialmente los del exterior. La mayoría de las emisiones efectuadas se concretaron sin aval bancario, es decir, con el único respaldo patrimonial de la empresa emisora.

    De ello se desprende que los inversores aceptaron asumir un doble riesgo: el del país y el de la empresa emisora.

    Todo permite suponer que en los próximos meses se lanzarán al mercado nuevas emisiones de esta naturaleza para ser colocadas entre inversores del exterior, aunque en los próximos días haría su aparición la que concretará Pluspetrol por un monto de US$ 46 millones y un interés fijo de 9,5% anual. Es intención de la empresa colocarla en su totalidad en el mercado interno mediante una amplia campaña de difusión. De tener éxito en su intento, sería la primera emisión de esta naturaleza que contaría con una amplia liquidez y constituiría así el paso inicial para la futura popularización de esta clase de títulos.

    Por su condición de instrumentos de renta fija, estos títulos de alguna forma compiten con los emitidos por el Estado; computando el precio actual, su rentabilidad oscila entre 10 y 15% anual, aunque no gozan de la liquidez de sus competidores oficiales, cuyos volúmenes de negociación diarios son notablemente superiores.

    Precisamente su escasa liquidez es lo que los hace ventajosos únicamente para aquellas instituciones o personas que piensan a largo plazo y que, por lo tanto, están dispuestas a tener el título hasta su vencimiento.

    Obligaciones Negociables (Autorizadas y en Trámite)

    Monto en Aval

    Empresa millones Interés Plazo Amortizac. Bancario

    de US$

    Bco. Galicia 75.0 10.0 % 3 años semestral propio

    Alpargatas 70.0 9 % 6 años una cuota no

    Siderca 50.0 10.0 % 5 años semestral no

    Acindar 50.0 10.5 % 3 años semestral no

    Pluspetrol 46.0 9.5% 5 años semestral sí

    Massuh (2da.emisión) 25.0 Libor+ 3 2 años trimestral no

    Pasa 25.0 Libor+3.2 5 años anual no

    Cadipsa 24.5 Libor+ 1 3 años semestral sí

    Alpargatas (2da.emisión) 22.0 Libor 3 años semestral no

    Indupa 21.0 Libor 7 años anual no

    Comercial del Plata 20.0 Libor +2 3 años semestral no

    Bco. Quilmes 20.0 Libor+ 3 2 años anual propio

    Scania Arg. 20.0 Libor+ 2 3 años semestral no

    Ipako 15.0 Libor+ 2 4 años semestral sí

    Refinería Uboldi 12.0 Libor 4 años anual sí

    Bco. de Crédito 10.0 Libor+ 3 3 años semestral propio

    Indupa 9.0 Libor 7 años anual no

    Massuh 7.0 Libor+ 1 4 años anual sí

    Rigolleau 6.0 Libor+ 1 4 años semestral sí

    Perales 5.7 Libor+2 3 años semestral sí

    Cerro Castillo 5.0 Libor+ 1 3 años trimestral sí

    Molinos 5.0 Libor+ 4.6 4 años trimestral no

    Minetti y Cía. 4.0 Libor+ 1 3 años anual no

    Della Penna 3.0 Libor+ 1 4 años anual sí

    – Tasas –

    SIN GANANCIAS, PERO SIN RIESGOS.

    Si las tasas, el oro y los dólares generaban antes suculentas ganancias reales en relación con la inflación, hoy apenas superan ligeramente el índice de aumento de precios. En un plazo anual sólo logran mantener el poder adquisitivo del capital.

    Esta alternativa financiera quedó básicamente limitada para quienes no desean asumir ninguna clase de riesgos (siempre que operen con entidades de primer nivel) o quieran mantener la liquidez constante del capital, aunque, si para ello se inclinan por la Caja de Ahorro común, es muy probable que soporten pérdidas en términos reales, por las menores tasas que se abonan en este sector y los importes que cobran las entidades financieras por gastos de mantenimiento de la cuenta, que en cantidades inferiores a los $ 2.000 absorben en su totalidad los intereses abonados.

    – Divisas –

    AUGE DE LOS DEPOSITOS EN DOLARES.

    Desde la implantación del plan de convertibilidad, y especialmente a partir de junio del año pasado, el mercado de las divisas se redujo a niveles sin precedentes. Por esta causa, son muy pocos quienes todavía mantienen sus ahorros en dólares guardados bajo el legendario colchón o en la caja de seguridad para cubrirse de los riesgos de la inflación. La estabilidad económica generó confianza entre los operadores, que ahora los vuelcan al mercado financiero a través de depósitos a plazo fijo en moneda extranjera, que a fines de marzo sumaban más de US$ 6.000 millones, una cifra superior a la que exhibían los depósitos en pesos.

    Todo permite suponer que a medida que se consolide el proceso económico esta cifra seguirá aumentando, particularmente si las tasas de interés en los mercados internacionales continúan en los deprimidos niveles actuales.

    Como las tasas en el ámbito local son superiores a las que ofrecen otras plazas, es muy probable que a medida que disminuya el riesgo-país muchos capitales que anteriormente buscaron mayor seguridad en el exterior decidan retornar a casa, fenómeno que ya se dio en otras áreas, pero no en la financiera, donde la mayoría de los fondos actualmente depositados en el sistema salieron de los colchones o de las cajas de seguridad.

    Un retorno de fondos colocados en el exterior hacia los plazos fijos locales podría elevar en un período no muy dilatado (uno o dos años) el monto de esas operaciones a más de US$ 10.000 millones.

    Los rendimientos normales en la plaza promedian 6,2% anual para las colocaciones a 30 días, que se elevan a 6,5% en períodos de 60 y 90 días y suben a más de 7,5% para montos grandes y plazos de 150 a 180 días.