jueves, 28 de mayo de 2026

    ¡Récord de exportaciones!

    Las estimaciones de 1990 señalan que las ventas al exterior fueron de US$ 12.250 millones, con un aumento del 28% sobre los 9.577 millones del ano anterior. Como consecuencia de que el país está atravesando por uno de sus ciclos recesivos más graves, las importaciones de 1990 sumaron prácticamente el mismo valor que en 1989, o sea US$ 4.050 millones.

    El excedente de las exportaciones sobre las importaciones, el tan ansiado saldo comercial positivo, fue el 52,5% más en 1990 que en 1989. Mientras que en 1990 ese saldo alcanzó US$ 8.200 millones, un año antes había sido de 5.377 millones.

    Sin embargo el mensaje no son sólo las cifras, sino que en esta ocasión la investigación periodística de MERCADO encontró que hay cambios estructurales muy profundos. Por un lado se reafirmó la importancia de las exportaciones de los productos industrializados. Según la clasificación oficial, las Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA) son las que más aportaron al negocio exportador con US$ 4.777,5 millones, monto al que le correspondió el 39% del total. Las Manufacturas de Origen Industrial (MOI) hicieron ingresar US$ 4.042,5 millones con una participación del 33%. Los Productos Primarios (PP) sumaron 3.430 millones y captaron el 28% del total.

    Esto significa que los productos industrializados son el 72% de las exportaciones argentinas. A pesar del profundo atraso del tipo de cambio, las exportaciones de las MOA y MOI aumentaron sus valores absolutos, en gran parte debido a que el impulso por buscar nuevos mercados es un proceso que ya tiene años en la misma senda, y debido al achicamiento del mercado interno.

    ¿USTED LO SABIA?

    Impresoras IBM fabricadas en la Argentina que escriben en japonés, coreano y taiwanés se venden en el Lejano Oriente naftas sin plomo de YPF y de Esso se cargan en los tanques de automóviles de los Estados Unidos; quesos de SanCor se comen en México, lomos de carne vacuna de la Cuota Hilton de

    Quickfood se sirven en restoranes de Alemania, motos de Zanella se desplazan en el embrollado Nápoles; pisos cerámicos de San Lorenzo adornan casas en Sudáfrica. Estos son ejemplos de productos fabricados en la Argentina y que llegan a otros países.

    Pero hay más. Cien millones de chupetines de Lheritier se venden en una docena de países latinoamericanos y europeos unas 400.000 toneladas de caños sin costura para petróleo de Siderca, que equivalen al lO% del abastecimiento mundial, son exportadas todos los años. Carne vacuna

    conservada de Swift son comidas por los norteamericanos en sus “TV diners”, mientras que niños de Polonia saborean el Mantecol de Georgalos.

    Rieles de alta resistencia de SOMISA soportan el paso de trenes en México, blocks de motores de la fábrica de Córdoba de Renault se montan en autos Renault de Francia, mientras que el Motor Tipo que SEVEL fabrica en esa provincia se envía a Brasil. En este último país Química Estrella ganó el

    liderazgo de ventas de pañales descartables y toallas higiénicas.

    Neumáticos de Good Year ruedan por las carreteras de Pakistán, mientras que aluminio en barras y perfiles de alumimio de Aluar y de Refinerías Uboldi, respectivamente, se venden en Japón, que es el principal mercado para esas firmas. El alambrón de Acindar se vende en Turquía mientras que el nylon industrial de la fábrica de Berazategui de Du Pont se coloca en Singapur. Otra forma de exportar, o de hacer ingresar dólares, es la que hace Ingeniería Techint. Esta firma hizo trabajos de captación y potabilización de agua para la ciudad de Quito, en Ecuador, y fue la líder de un consorcio para el tendido de líneas de alta tensión para transmitir la energía eléctrica que se genera en la presa binacional de Itaipú hacia la ciudad de Asunción, en Paraguay. Laboratorios Bagó es conocido en toda América Latina y Corea.

    CUESTION DE TAMAÑO

    Elbio Baldinelli, ex secretario de Comercio Exterior y presidente de la Fundación Banco de Boston, comentó que a principios de la década de los años ´60 un economista suizo que visitaba Buenos Aires preguntó cómo podría hacer la Argentina para superar el impacto negativo que resultaba para su desarrollo el atraso del tipo de cambio. La respuesta fue que llegaría un día en que las industrias exportadoras emplearían tantos asalariados e ingresaría tal monto de divisas que ningún gobierno podría permitirse afectar sus ventas con un tipo de cambio inconveniente.

    Luego de lo que sucedió en gran parte de 1990 y 1991, no hay dudas de que ese día no llegó aún: el sesgo antiexportador es todavía muy grande. Así lo afirman Arman- do Bertucci, de Aluar; Alcides López Aufranc, de Acindar; Rubén Puentedura, de PASA; Héctor Massuh, de Massuh; Israel Mahler, de la Asociación de Industriales Metalúrgicos. El presidente de la Cámara de Exportadores, Daniel Brunella, informó que de acuerdo con el estudio que la entidad realiza en forma mensual, a fines de febrero el índice del tipo de cambio con relación al dólar era de 72 puntos frente a una base igual a

    100 de 1985. 0 dicho con otras palabras, para retomar el nivel 100 el atraso todavía es muy grande y el valor deseable es de unos 13.500 australes por dólar.

    El nerviosismo de los empresarios industriales ante el atraso del tipo de cambio es totalmente razonable si se tiene en cuenta otro dato que surgió de la encuesta de MERCADO. Se trata de que uno de los cambios estructurales es la gran proporción que las empresas dedican de sus plantas fabriles o de sus ventas a las exportaciones. Estos son algunos ejemplos: el 95% de la planta de

    Martínez de IBM, el 80% de la planta de Campana de Siderca, el 80% de las instalaciones del frigorífico Swift de Rosario, el 70% de la planta de San Nicolás de SOMISA; el 65% de la planta producto de aluminio de Puerto Madryn de Aluar, el 60% de la planta de Copetro.

    El 40% de la fábrica de celulosa de Alto Paraná en Misiones, el 40% de la fábrica de polipropileno de Luján de Cuyo de Petroquímica Cuyo, más del 60% de la fábrica de motores de SEVEL en Córdoba, el 33% de las instalaciones de San Lorenzo de PASA y el 40% de la siderúrgica de Villa Constitución de Acindar, trabajan para la exportación.

    La investigación periodística permitió enfocar la importancia de la exportación desde otra faceta, como es el peso que tienen las ventas fuera del país con relación a la facturación total de las empresas. Zumos Argentinos, Soinco y el Instituto Massone obtienen entre el 90 y 95% de sus ingresos por las exportaciones. En el caso de Copetro, Borax y Vilmax las exportaciones representan entre el 60 y 70% del total.

    El 50% de la facturación de Cerámica San Lorenzo, Bahco Sudamericana, Polibutenos y Parafinas del Plata proviene de los negocios off shore.

    Pero no hay que olvidar que una veintena de empresas del complejo aceitero, no menos de medio centenar de firmas que trabajan en la curtiembre de cueros y una docena de importantes frigoríficos tienen concentrados sus ingresos en las exportaciones.

    EL SESGO ANTIEXPORTADOR

    Las empresas que figuran en el Ranking Verdad de MERCADO son los auténticos operadores y conocen, mejor que los funcionarios, la realidad del negocio. Pues bien, de las 250 empresas que contestaron un cuestionario especial (se publican las cifras de las 200 más relevantes en razón de volumen) sólo 5 estimaron que a fines de febrero la paridad cambiaria era la correcta, mientras que el resto afirmó que estaba atrasada. Ninguna manifestó que hubiera adelanto. O, lo que es lo mismo, el 98% de las firmas considera que el tipo de cambio está atrasado.

    Si bien la incidencia del dólar es la variable más importante para determinar la rentabilidad de una venta al exterior, otros items no pueden ser dejados de lado. El grupo de empresas que formó el Club de Exportadores determinó que el contenido de impuestos en las exportaciones es entre el 21 y 40% en el caso del sector papelero; entre el 23 y 26% en el petroquímico; y del 24 al 29% en el del aluminio.

    Una de las reglas de oro de la exportación internacional es que los países no gravan las exportaciones porque del lado de la demanda nadie compra impuestos. Pero los funcionarios de la Argentina aún no lo saben. Una devolución parcial se había instrumentado a través de bonos especiales, los BOCREX, que se entregan tarde.

    Pero las últimas normas de las autoridades les han ido quitando posibilidades comerciales poco a poco y, en estos momentos, es un papel prácticamente muerto a los efectos prácticos. Sólo sirve para anotarlos en alguna partida contable como cuenta a cobrar, tal vez algún día.

    El sector, a diferencia de lo que ocurre en otros países, tampoco cuenta con mecanismos de prefinanciación o de apoyo a la exportación como tienen Brasil, Estados Unidos, Canadá, Japón, España y Corea, sólo para mencionar algunos casos.

    YPF: LA LIDER

    En un par de años más el sector combustible-petróleo y sus derivados- podría tener un “piso” de exportaciones de US$ 1.000 millones anuales y se convertiría en uno de los rubros de mayor peso dentro del total de las ventas de productos industrializados con destino al exterior. En 1990 las exportaciones de cuatro firmas como YPF, Esso, Shell e Isaura arañaron US$ 700 millones, con un crecimiento del 70% sobre el año anterior. Entre 1991 y 1992 dos empresas locales más incursionarían en este campo, según confesaron sus directivos a MERCADO.

    En este caso no sólo se está ante un cambio cuantitativo, sino que la importancia se refuerza por una nueva estructura de la oferta energética de Argentina. Es que en los últimos años el crecimiento de combustibles como las naftas y gases de mucho más valor agregado que el tradicional envío de

    petróleo crudo o fuel oil, es una de las modificaciones de importancia.

    “Uno de los muchos e importantes cambios que provocará la desregulación será la libre disponibilidad de petróleo, lo que a su vez permitirá una mayor exportación de crudo o productos refinados”, explicó el ingeniero José Estensoro, presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales. YPF resultó ser la empresa líder de las exportaciones argentinas de productos manufacturados, con US$ 624,88 millones y un incremento del 75,5% sobre los US$ 356,08 millones de 1989.

    De 21 productos que exportó la empresa, 13 de ellos superaron los US$ 140 por tonelada, mientras que 8 estuvieron por debajo de ese valor, que puede ser tomado como el que separa a los combustibles de alto o bajo valor agregado. El 35% de las exportaciones fueron naftas, y en forma muy marcada, las naftas Sin plomo. Estas últimas aportaron US$ 204 millones; su valor fue de US$ 196 por tonelada. Otro combustible liviano captó el 30% de todas las exportaciones, como es el gas-oil, que le hizo ingresar a la firma US$ 186 millones. El gas oil tuvo un precio de US$ 191 la tonelada.

    En contrapartida, el 28% de las exportaciones fue de productos de bajo valor como el petróleo crudo y el fuel-oil que sumaron una facturación de US$ 175 millones, con un valor promedio de US$ 120 la tonelada.

    Los principales mercados de YPF fueron los Estados Unidos (US5 354 millones), Chile (71 millones), Antillas Holandesas (65 millones), Paraguay (38 millones), Uruguay (27 millones) y la Unión Soviética (14 millones).

    Una forma de alentar nuevas exportaciones es el mecanismo que recientemente implementó YPF, por el cual pagará con petróleo crudo de libre disponibilidad la perforación de 196 pozos por parte de empresas contratistas.