jueves, 30 de abril de 2026

    Prácticas sustentables fortalecen la imagen

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    Por Andrea Miranda


    Lucía Abdala

    Con el objetivo de informar sobre su impacto a escala mundial a largo plazo y su relación con un negocio exitoso de forma sostenible, el grupo Nestlé comenzó en 1995 con su informe “Nestlé y el medio ambiente”. Desde entonces realiza publicaciones periódicas a escala global. En 2001, la multinacional empezó a informar sobre “asuntos relacionados con el desarrollo social y económico, incluido el desarrollo rural, el de los empleados, económico y social”, señala Lucía Abdala, gerente de Comunicaciones Externas de la filial local de Nestlé.
    En 2007 la compañía publicó el primer informe completo sobre “Creación de Valor Compartido” para todo el mundo, y se comprometió a hacer algo similar cada dos años con datos actualizados. “En años alternos, se informó con más profundidad sobre una de las tres áreas principales: nutrición, agua, desarrollo rural. Estos análisis comprenden el Informe de Nestlé sobre Gestión del Agua 2006 y Necesidades Nutricionales y Dietas de Calidad de 2008”.
    Simultáneamente, continuó el desarrollo de la “Creación de Valor Compartido” y del modo de informar los avances. “En 2010, se publicó el informe que cubre las operaciones globales de Nestlé respecto del ejercicio que finalizó el 31 de diciembre de 2009 y se ha sometido a verificaciones externas independientes de la consultora de Responsabilidad Corporativa y Desarrollo Sostenible. En el plano local, en 2010 se publicó el primer informe con las actividades realizadas en la Argentina”, relata.
    “Investigaciones independientes como Globescan muestran que la fortaleza de la marca Nestlé en el mundo es clave para el éxito de sus negocios. La imagen de Nestlé en cuanto a su desempeño y compromiso con las prácticas sustentables entre los diferentes públicos se ha fortalecido”, informa.

    Situación: ganar-ganar
    La responsabilidad social, según la entiende Nestlé, se basa en el “principio de creación de valor compartido, un modelo que considera que para tener éxito a largo plazo se debe generar valor en forma simultánea para la compañía y para la sociedad”, explica Abdala y asegura que este modo con el que actúa la corporación, “va más allá de los programas específicos que se desarrollan, contempla toda la cadena de valor, desde los proveedores hasta los consumidores”.
    Aunque este modelo de gestión de RSE significa pensar a largo plazo, afirma que eso no los excusa “de tener resultados sólidos cada año: no solo la sociedad se beneficia, por ejemplo, con nuestros estándares medioambientales, es una situación win-win. Como somos una empresa que depende a lo largo de toda su cadena de valor de materias primas de alta calidad y recursos suficientes de agua, nuestro éxito a largo plazo depende de un medio ambiente limpio y del uso sostenible de los recursos”.
    “Reducir el consumo de agua, mejorar la nutrición y ayudar al crecimiento de las comunidades rurales –detalla la ejecutiva– constituyen objetivos tan esenciales para la estrategia comercial de la compañía como lo son para la creación de un mundo más sano. Son los cimientos esenciales para que Nestlé se convierta en la compañía reconocida como líder del mundo en nutrición, salud y bienestar”.

    Valor compartido versus filantropía
    Abdala dice que en el plano mundial “aumenta la conciencia de que el éxito a largo plazo de las compañías está sujeto a la creación de valor compartido para la sociedad y la empresa”. Y observa que esto “llama a realizar un cambio en la interpretación de la responsabilidad social corporativa que suele confundirse con filantropía”.
    Nestlé interpreta que a partir del estudio de la cadena de valor de la compañía, pueden identificarse las áreas en las que se pueda generar mayor valor para la sociedad y para la empresa. La vocera se muestra convencida de que ese es el camino “para tener una estrategia sostenida a largo plazo que esté en el centro de la empresa”, que no esté a la deriva ante imprevistos o reestructuraciones en la corporación: “Es fundamental evolucionar hacia la creación de valor compartido que debe estar concebido como el modo de operar de la compañía y no como algo anexo”, enfatiza.
    A partir de esta convicción, Lucía Abdala reitera que el principal desafío en la materia es “evolucionar hacia modelos de creación de valor compartido que guíen el accionar de las empresas, estén en el centro de su estrategia de negocios y dejen atrás el antiguo esquema de filantropía”.
    Si bien reconoce que en los últimos años “la RSE en la Argentina ha mejorado”, cree que “todavía hay una gran oportunidad de continuar evolucionando en este aspecto”.