TECNOLOGÍA |
Por Andrea Miranda

Días atrás la banda de rock U2 tocó en Los Ángeles ante 100.000 personas. El concierto, streaming mediante, fue transmitido en directo por YouTube. Esa simultaneidad permitió la reunión virtual global de fanáticos de la banda y de la tecnología, y mostró un momento tecnológico histórico. En distintos puntos del planeta, computadoras y laptops se enfocaron a la vez para participar de esta gran red. También los teléfonos inteligentes con Internet móvil.
La convergencia (Internet en el teléfono) impulsada por el uso efectivo de la tecnología –sobre todo de los jóvenes– sacude a la industria de la telefonía –fabricantes de celulares incluidos– que debe hacer sus mejores esfuerzos por interpretar y ofrecer a sus clientes en tiempo y forma lo que ellos ya están usando y más.
Para Nokia –la empresa de mayor volumen de ventas de aparatos de celulares– esto implicó redefinir el negocio y entrar en el mundo de las soluciones móviles. En esta migración, las aplicaciones y el contenido empiezan a integrarse a su core business. En el nuevo eje están los servicios de mensajería y música (prioridad de uso de los jóvenes, aún antes que hablar), juegos, mapas y redes sociales. Y lo que depare el destino, porque la intención es “que los usuarios digan y demuestren cómo usan y valoran a Nokia”, puntualizó Matt Rothchild, gerente de Marketing para Latinoamérica, durante el Ovi Expedition 2009, la conferencia regional en la que Nokia presentó sus estrategias de servicios en el paradisíaco balneario mexicano de Punta Mita.
“Hay una transformación muy fuerte por Internet y las redes sociales –como Facebook o el microblogging Twitter–, impulsada por la gente joven”, sintetiza el vicepresidente de Nokia para América latina, Oliver Puech, quien asegura que 1.100 millones de personas (20% de los usuarios de telefonía móvil del mundo) tienen dispositivos Nokia. Más números: en Latinoamérica la empresa tiene 10% de su volumen de ventas; hay 500 millones de habitantes (y potenciales usuarios), 57% tiene menos de 30 años, y hay más de 50 ciudades con más de un millón de habitantes –polos fértiles–, en donde los jóvenes buscan “mantenerse conectados”, algo que Nokia aborda incluso desde su eslogan “connecting people”.
Desafíos
Si bien hace un tiempo el desafío de los fabricantes era lograr el dispositivo más pequeño posible, hoy los consumidores están dispuestos a adquirir aparatos más voluminosos a cambio, por ejemplo, de un teclado qwerty que les brinde mayor comodidad para escribir mensajes o enviar mails. En este contexto, Nokia está presentando en la región el smartphone N97, definitivamente convergente, que además de ofrecer Internet móvil suma los servicios del Ovi Store, la tienda virtual de aplicaciones y eje del “ecosistema” que la empresa apunta a crear.
La “tienda” va mucho más allá de la música, una de las áreas de mayor desarrollo. Se destacan los mapas (los hay disponibles de más de 180 países, y con buena crítica), la mensajería (descarga de mails de Ovi y de otros webmails) y las aplicaciones para usar las redes sociales desde el móvil, con la innovación de “social location” (el usuario puede mostrarle a su red de contactos el punto preciso del mapa desde el que está conectado en ese momento).
Lograr buenos acuerdos con los operadores para democratizar los smartphones y sus servicios es uno de los retos principales que encara Nokia. Mientras que dentro de las aplicaciones, el desafío a futuro es por poder asegurar las transacciones online (pagos, la compra de tickets y la reserva de hoteles).
Que los usuarios marquen el camino es la idea. La empresa, que dice estar abierta al ensayo y el error, lanzó una competencia que premiará con US$ 100.00 al desarrollador de América latina que diseñe la mejor aplicación para Nokia. “Les tocamos la puerta a los desarrolladores para que haya más gente que hoy haciendo cosas. Los desarrolladores están en medio de la estrategia”, resalta Rothchild. Con tanta red social, solo faltaba aplicar el social networking a la empresa.

