viernes, 19 de junio de 2026

    Armonizar competencias o complementar capacidades

    ESPECIAL RSE | Capítulo I

    “Actuamos como intermediarios rentados y generamos alianzas. Vale decir, facilitamos procesos para que las partes logren sus metas”. Así lo explica Sofie van Berckel, gerente de proyectos.
    “Nuestro fuerte radica en armonizar competencias o complementar capacidades. Todo considerando los desafíos que una ONG afronta en campo”, apunta el director Joop Blom. Por ejemplo, hace pocos años el Gobierno etíope cedió parcelas de buena tierra a la Cruz Roja local (CRE).
    Como administrar bienes raíces rurales no era cometido suyo, la entidad se puso en contacto con la CR holandesa. En colaboración con EsteamWork, enviaron una misión de expertos a Adis Abeba. Ahí se dedicaron a asesorar sobre las mejores maneras para desarrollar las tierras. Fue una muestra de lo que Blom llama “viajes de aprendizaje”.
    Cada grupo combina dos elementos claves, autoestima y trabajo de equipo. Los “viajes de aprendizaje” forman parte de un programa orientado a profesionales que actúan juntos. Cubren proyectos concretos de desarrollo social o empresario –firmas pequeñas y medianas–, en conjunto con organizaciones de países periféricos.
    Los equipos constan usualmente de ocho a 10 personas. Trabajan en cada lugar lado a lado con ONG o grupos locales, asistiendo en la tarea de buscarles soluciones a problemas tangibles. Cada viaje de aprendizaje toma de ocho a 14 días “in situ”.

    Brechas de todo tipo
    Estos procesos “brindan beneficios debido al acople natural entre recursos y necesidades. La empresa privada –subraya van Berckel– obtiene la imagen social que deseaba y, entretanto, desarrolla el management que precisa. También mejoran las capacidades del personal”.
    Eso también redunda en pro de la organización objeto del viaje y de las comunidades locales. En esencia, cada misión debe moverse en un paisaje geográfico y social completamente distinto al de la pacífica y próspera Holanda, encarando culturas y contextos. Los especialistas tienen pocos días para adaptarse y actuar.
    Según Blom, la gente regresa cambiada, igual que su idea de RSE. Las nuevas actitudes se contagian dentro de EsteamWork. Por otra parte, no es mal negocio. Esta firma con fines de lucro se financia con aportes independientes. En 2007, tuvo ingresos por € 300.000 y, sorpresivamente, utilidades por 30.000. Ello significa que se acerca al punto de equilibrio, tras atravesar años iniciales con pérdidas de similar tenor.
    Aludiendo al programa mundial de alimentos de Naciones Unidas, donde TNT –gigante compañía logística holandesa– ha invertido € 10 millones y mantiene 20 personas a tiempo completo, Blom es claro. “Los chicos como nosotros no podemos emular esa escala. Por eso, nuestros clientes prefieren tercerizar sus proyectos de RSE con una organización pequeña y concentrada. Por € 10.000, evitan la engorrosa tarea del manejo directo”.
    La compañía empezó con apenas dos empleados y un cliente en 2004. Hoy tiene una dotación de cuatro a tiempo completo, un equipo de profesionales y más de 20 clientes. En 2007, organizó seis viajes de aprendizaje, que llegarán al doble en 2009, en tanto planea filiales en Sudáfrica y otros países.