jueves, 28 de mayo de 2026

    La gerencia de sistemas comienza a ser prescindible

    En un famoso memo escrito a fines de 2005, el Nº 1 del negocio del software
    en Microsoft, Ray Ozzie, decía que “la amplia y rica base sobre
    la que se sustenta Internet va a desatar una ola de aplicaciones de servicios”.
    Una ola que cambiará la naturaleza y los costos de las soluciones al
    alcance de las empresas medias y pequeñas”.
    El memo explicaba que “el progreso en computación y tecnologías
    de comunicaciones es de tal magnitud que permite la viabilidad de un modelo
    con base en los servicios. Cada vez más la gente está recurriendo
    a economías de escala con base en servicios para reducir los costos de
    infraestructura y buscar soluciones en el momento en que las necesitan”.
    Pero lo más interesante de este movimiento tectónico es que probablemente
    no sean las grandes empresas las primeras en adoptar el nuevo modelo. Ellas
    ya han instalado costosas infraestructuras propias de TI y tienen procesos de
    negocios demasiado dependientes de sus sistemas propios. En cambio, la oportunidad
    será aprovechada por las empresas pequeñas y medianas (Pyme),
    que no pueden ni quieren hacer las cuantiosas inversiones en TI de las grandes
    empresas pero sí tienen necesidades semejantes.
    La viabilidad de aplicaciones y capacidades de sistemas que se entregan hoy
    a través de Internet mediante conexiones de banda ancha ya permite a
    empresas medianas conseguir el mismo resultado de negocios que podría
    esperarse de una sofisticada implementación Sap u Oracle. Pero al disponer
    de esas aplicaciones en la Web –sin costos de mantenimiento,
    ni instalación, ni problemas de licencia o de escalamiento– pueden
    conseguir el mismo resultado sin los costos de rigor.
    Antes, esa opción existía sólo para aplicaciones relativamente
    simples como e-mail y automatización de fuerza de ventas, pero
    ahora se está extendiendo a los grandes servicios que permiten a las
    compañías operar con muy pocas habilidades tecnológicas,
    y hasta sin gerente o director de informática.
    Las tecnologías y servicios que se ensamblan hoy para permitir esto –almacenamiento
    y hosteo en servidores, actualizaciones automatizadas, software como servicio
    y otras ofertas posibilitadas por la banda ancha– han alcanzado tal grado
    de madurez que las hace confiables y universalmente aplicables.

    Servicios múltiples
    En muchos casos, las organizaciones están contratando proveedores de
    servicios múltiples que brindan las estructuras de aplicación
    que necesitan para manejar sus negocios desde sistemas remotos. Pero aun en
    el caso de que la organización quiera mantener los sistemas in-house,
    pueden encontrar socios para la administración de la infraestructura
    tecnológica, quienes los acondicionarán para el manejo remoto.
    Les indicarán, por ejemplo, qué tocar, qué no tocar y la
    organización tendrá su propio servidor, sus propios datos guardados
    localmente, pero necesitará un mínimo de conocimiento in-house
    para manejar y mantener todo eso.
    “La automatización, cada vez más avanzada, permite que alguien,
    en forma remota, nos ayude a controlar y manejar ese servidor. Claro que esas
    opciones existen desde hace años; lo que ocurre es que los estándares
    y el gran ancho de banda las pone cada vez más al alcance de cualquiera,
    a un precio accesible”, dice Steve Mills, jefe del negocio de software
    de IBM.
    Ése es el argumento central de The Big Switch, el último
    libro de Nicholas Carr, ex director de la Harvard Business. Carr dice
    allí que sólo en los últimos años se ha derrumbado
    el principal obstáculo que impedía entregar todo tipo de servicios
    de aplicación desde la Web. Y que eso ha sido posible gracias
    a los kilómetros de cable de fibra óptica que tendieron las empresas
    de comunicaciones durante el boom de las puntocom y también
    a que el ancho de banda no sólo es mayor sino mucho más barato.
    “No importa”, dice, “si el servidor que maneja su programa
    está en el centro de datos en el cuarto de al lado o en el otro extremo
    del país, todas las máquinas ahora están conectadas y pueden
    ser compartidas”.
    Y agrega: “Internet de fibra óptica hace que la ubicación
    de los equipos ya no tenga importancia para el usuario. Al proveer un medio
    universal para la transmisión y traducción de datos, Internet
    está acelerando la creación de plantas centralizadas de computación
    que pueden atender simultáneamente a miles o millones de clientes. Aquello
    que antes las empresas tenían que salir a comprárselo por su cuenta,
    ahora pueden comprarlo como servicio por una cuota mensual”.
    “Ahora se acepta mucho más pasarse a una solución hosteada
    por un tercero; la gente confía mucho más,” dice Robert
    Epstein, jefe de ventas y marketing a Pyme de Microsoft UK. “El servicio
    es mejor, la banda ancha está disponible y eso hace que la gente decida
    que en lugar de manejar la infraestructura detrás de sus pantallas es
    mejor pagar una cuota mensual y aumentar o reducir la tecnología según
    los requerimientos de la compañía y su crecimiento”.
    En definitiva, la idea es que “no hay necesidad de comprar la vaca si
    lo único que se necesita es la leche”.
    El deseo de atender los requerimientos de las compañías de tamaño
    medio con mayor eficiencia se manifiesta en áreas igualmente fundamentales.
    Los vendedores de software reconocen desde hace tiempo que los requerimientos
    de las empresas de tamaño medio son diferentes de los de las grandes
    y pequeñas, y que sin embargo ellos no siempre han sido rápidos
    en atenderlos.
    En opinión de David Pinches, Nº 1 de Sage, una empresa de software
    dedicada al mercado de empresas medianas, se están produciendo algunos
    cambios importantes: “Lo que comenzamos a ver en el mercado mediano de
    software empresario es que las empresas medianas quieren todo lo que las grandes
    ya tienen en términos de infraestructura de software –una
    infraestructura que permita compartir información, que permita el flujo
    de procesos y a la que se pueda acceder desde diferentes redes locales–
    pero no están dispuestas a pagar lo mismo que las grandes corporaciones,
    o a contratar personal para que implemente y cuide todo el sistema”.
    También se ha producido un desarrollo paralelo. La comunidad revendedora
    está actuando cada vez más como un departamento de TI tercerizado
    que entrega servicios de muy buen nivel. En muchos casos, esto permite a las
    Pyme obtener un mejor servicio y prescindir de un gerente o director de servicios
    informáticos.
    No son pocas las organizaciones que ya han prescindido del director de TI para
    reemplazarlo con servicios de alta calidad que pueden obtener de empresas asociadas
    mediante un contrato de tercerización.
    Pero esto es sólo el comienzo. Hay desarrollos y cambios estructurales
    en evolución –en tecnología y servicios– que irán
    reduciendo cada vez más la necesidad de una gerencia de informática
    en muchas organizaciones, o que al menos aliviarán la presión
    en los que tienen esa responsabilidad.