sábado, 18 de abril de 2026

    Radiografía de un sector en crecimiento

    Por Javier Rodríguez Petersen

    En cuanto a las principales amenazas para el sector parecen estar en manos de las propias empresas del rubro sobre todo en lo referido a los métodos de producción-, y a las eventuales modificaciones del contexto internacional.

    Un informe realizado por la consultora Key Market muestra, entre otras características del sector, una clara tendencia a que aumenten fuertemente tanto las inversiones como las exportaciones. Los depósitos minerales más atractivos se encuentran a lo largo de la cordillera de los Andes en el límite con Chile y Bolivia.

    En cuanto a la composición de la oferta, la concentración es alta entre las empresas dedicadas a metales, con tendencia a que aumente el número de firmas, y baja entre las que explotan minerales no metalíferos y rocas de aplicación, entre las que, por el contrario, la tendencia es que caigan en número. La rentabilidad del sector fue en 2003 de 9%, y se estima que mejoró levemente el año pasado.

    La demanda de productos del sector minero está compuesta básicamente por tres grandes sectores: la construcción, la industria metalúrgica, y el sector externo. Entre los metales, la demanda de oro y plata es sobre todo para bienes de lujo, ahorro y ciertos equipos tecnológicos, mientras que el cobre es demandado principalmente para equipos eléctricos, computadoras, telecomunicaciones y la construcción en la fabricación de cables y alambres; y el plomo se usa en aleaciones, para la fabricación de municiones y baterías, entre otros.

    La producción se clasifica en cuatro segmentos en función del tipo de mineral extraído y su aplicación económica: minerales metalíferos (cadmio, cinc, cobre, oro, plata, plomo y litio, liderado por empresas multinacionales, especialmente de origen canadiense, con explotaciones en todo el mundo); no metalíferos (amianto, arcillas, boratos, calcita, cuarzo, entre otros, vinculados a la industria metalúrgica y de la construcción y con fuerte presencia de PyMEs nacionales); rocas de aplicación (arena, basalto, caliza, mármol, granito, y otros, vinculada con la construcción y producidas por PyMEs y MicroPyMEs); y piedras semipreciosas (ágata, amatista, cristal de roca, y otras para ornamentación y joyería, con valores y volúmenes poco relevantes en Argentina).


    Evolución



    En los años 90 la producción minera mostró importantes cambios, tanto en el incremento de los valores explotados, con un notable flujo de inversiones dirigidas hacia el sector, como en la composición y la participación de los distintos segmentos en el giro del negocio, impulsados por cambios en el marco regulatorio, particularmente la sanción de la Ley de Inversiones Mineras de 1993, con fuertes incentivos y beneficios impositivos.

    Entre 1992 y 1999, año de mayor producción a precios constantes considerando el período 92-2003, la producción registró un incremento de cerca de 200%, liderada por el sector metalífero, al que ingresaron capitales de empresas multinacionales que le dieron un estímulo que no tuvieron los demás segmentos, casi netamente orientados a la demanda interna.



    Producción



    La producción minera argentina alcanzó en 2004 los U$S 1.500 millones, a lo que se sumaron importaciones por U$S 450 millones. En conjunto se realizaron exportaciones por U$S 1.200 millones, con lo que el consumo aparente en el país fue de U$S 750 millones. Las cifras marcan una recuperación del sector y las proyecciones hasta el 2006 auguran un crecimiento del 12,3% anual.

    En volumen, el total de la producción alcanzó en 2004 un estimado de 44,7 millones de toneladas, concentrada en rocas de aplicación (39,6 millones de toneladas/88,6%), con una menor participación de los minerales no metalíferos (4,8 millones de toneladas/10,7%) y un escaso peso de los metalíferos (0,26 toneladas/0,6%). Sin embargo, por las obvias diferencias de precio, los metalíferos tienen la mayor parte de la facturación (69,6%), seguidos por las rocas de aplicación (22,4%) y los no metalíferos (8%).

    Esos porcentajes que se mantienen aproximadamente en esas relaciones desde 1999- muestran la variación en el patrón de producción cuando se los compara con los de 1996, cuando las rocas de aplicación representaban 65% del valor, seguidas por la extracción de minerales no metalíferos (28%) y los metalíferos (7%).



    Oportunidades y amenazas



    El trabajo de Key Market identifica como oportunidades para el desarrollo de la minería en Argentina: una legislación atractiva y una regulación sectorial segura para proyectos a largo plazo; la competitividad del tipo de cambio; una gran potencialidad de riqueza del suelo argentino para la explotación de metales y un alto porcentaje de territorio inexplorado; la posibilidad de encarar proyectos binacionales con Chile; la posibilidad de utilizar energía gasífera; la aparición de programas provinciales de crédito para pequeños proyectos de explotación y el financiamiento a pequeños productores para la participación en ferias mineras internacionales.

    A ello se suma una tasa impositiva efectiva de 41%, relativamente baja comparada con otros países de la región – en Chile es de 42% y en Bolivia y Perú de 48%- y muy baja frente a naciones productoras de otras partes del mundo en Australia llega a 58% y en Canadá a 59%-.



    Las amenazas, en tanto, están dadas en términos potenciales desde el funcionamiento de las empresas en cuanto a la utilización de métodos de producción dudosos en términos ambientales que pueden generar costos adicionales y pérdidas económicas. También se nota un bajo nivel de restricciones en términos de cuidado del medio ambiente y podrían suponer un riesgo eventuales cambios en la legislación o la revisión de las concesiones. Influirían negativamente una caída de los precios internacionales de los metales o de la demanda interna de minerales desde la construcción y la siderurgia.



    Contexto



    Las perspectivas son de aumento de la demanda mundial de metales, del consumo mundial de cobre refinado y de las explotaciones de cobre y otros metales (principalmente plata y oro) en Sudamérica y una promoción nacional del encadenamiento productivo entre la minería y el agro a través del plan de re-mineralización de suelos, con una decisión política de no alterar las reglas de juego establecidas en la década de los 90 para la actividad y de fomentar las inversiones.

    Después de una fuerte caída en la segunda mitad de la década anterior, la situación del mercado internacional muestra un aumento de la demanda de los metales en los últimos años que ha marcado un quiebre en las tendencias descendentes, en particular para el cobre, impulsado por la reactivación de los países más desarrollados y el crecimiento sostenido de China, el mayor consumidor mundial de cobre con 21% del total.


    Inversiones



    En febrero de 2004, el ejecutivo nacional lanzó el Plan Minero Nacional para el período 2004-2006, con el fin de fomentar las inversiones al sector y generar un efecto derrame hacia los posibles sectores proveedores de productos y servicios de la minería, como energía, combustibles, lubricantes, metalmecánica, siderurgia, ingeniería, construcción, montajes, mantenimiento, maquinaria pesada, hotelería, catering, transporte, seguridad, servicios informáticos y logística.

    El estudio prevé un fuerte crecimiento de la inversión, desde los US$ 220 millones de 2003 a US$ 1.300 millones en 2006. Para el período 2005/2010 el sector recibiría inversiones por US$ 5.000 millones, y se espera que en menos de 10 años genere exportaciones por US$ 2.500 millones anuales.