Tata es la primera organización mundial en lograr el nivel 5
de integración en el modelo de madurez para capacidades (capability maturity
model integration, CMMI) y en el modelo de madurez de capacidades individuales
(P-CMM).
Expertos como Ronald Radice y el coautor de P-CMM, William Hefley, condujeron
una rigurosa evaluación de siete meses. Ésta cubrió una vasta muestra de usuarios
TCS en varias sucursales de India, centros de desarrollo global y locaciones
en todo el mundo (una de ellas en el Río de la Plata). Las actividades de TCS
en 27 países de seis continentes fueron cubiertas por la evaluación integrada
más grande de su tipo hasta el momento.
“La firma es referente en parámetros de calidad, al ser la primera del mundo
en usar la metodología Scampi para evaluaciones P-CMM”. Así lo señalaba Narayana
Chandrasekaran, vicepresidente ejecutivo con oficinas en Bombay (Mumbéi), de
paso por Buenos Aires. Responsable de operaciones globales, está recorriendo
la red iberoamericana de TCS.
A diferencia de las multinacionales de cuño occidental, la compañía india ha
optado por combinar Latinoamérica con sus dos antiguas metrópolis, España y
Portugal. Desde el hub en Montevideo y fuerte presencia en Brasil (un equipo
de más de 200 personas), la idea es extender y profundizar presencia al sur
del río Bravo.
“Existen emprendimientos conjuntos, donde TCS tiene la mayoría de cada paquete,
en Brasil (TBA) y Chile (Comicrom)”, explica el ejecutivo. Sin llegar a ese
estadio, la compañía tiene alianzas de marketing en la Argentina (Datco), Perú,
Colombia y Venezuela. En el caso argentino, “la crisis del 2001 frenó iniciativas
y planes que hoy retomamos”, explica Mario Tucci Meise, vicepresidente para
Iberoamérica.
Modelo peculiar
El modelo de estructura regional es poco usual, pero toma en cuenta sus características.
De ahí la segmentación por idiomas (castellano y portugués), la preferencia
por elementos locales (95% o más) y management con experiencia en empresas como
IBM, Novell, etc. Esperan llevar la dotación actual de 400 personas, a más de
1.000 a fines del 2005.
La actual red, que comenzó a operar recién en mayo de 2002, tiene por ahora
dos centros de desarrollo global: Uruguay y Brasil. “Montevideo actúa como base
para proyectos en Iberoamérica y Estados Unidos, debido a su zona de libre tráfico.
Tenemos ahí más de 180 personas”, apunta Chandrasekaran. Al conjunto de países
en esta etapa inicial (España, Portugal, México, la Argentina, Uruguay, Chile
y Brasil) irá sumándose el resto.
Obviamente, la clave del fenómeno está en India, donde la compañía es exportadora
líder de software desde 1968, casi en la prehistoria de la TI. Entre sus más
de 1.000 clientes, ocho figuran entre los Top 10 de Fortune. El sistema TCS
abarca más de 100 sucursales en 32 países, proyectos en 53 y dispone de más
de 2.300 analistas con certificados de calidad en software (CSQA). Ahora, también
cotiza en la bolsa de Bombay.
Amén del vasto mercado del subcontinente (India y vecinos), “China es la mayor
plaza y nosotros apuntamos a las operaciones locales de grupos globales. Por
otra parte -añade el directivo-, propendemos a integrar un megamercado que una
el sur y el este de Asia”.
A la vez, TSC forma parte de un imperio, el grupo Tata. Fundado en Bombay en
1858 por Jamsetji Nusserwanji Tata -de cuyo fallecimiento se cumple un siglo
este año-, cubre ingeniería, acero (máximo productor indio) y otros insumos
industriales, telecomunicaciones (es uno de los tres líderes del país en celulares),
energía (mayor operador de usinas eléctricas), agronegocios, químicos, automotores,
hotelería, banca y finanzas. En total, más de 80 empresas, 275.000 empleados
y US$ 13.400 millones en ventas anuales. Los activos se estiman en alrededor
de US$ 12.200 millones y el aporte de Tata al producto bruto interno indio equivale
a 2,4%.
